Conde de Villamediana por Francisco Arias Solis

CONDE DE VILLAMEDIANA

(1582-1622)


El que fuere dichoso será amado,

y yo que en amar no quiero ser dichoso,

teniendo mi desvelo generoso

a dicha ser por vos tan desdichado.”

Conde de Villamediana.


LA VOZ DE UN ENAMORADO DE LA REINA


Gran amigo, protector y discípulo de Góngora a quien envió su Fábula de Faetón que el poeta cordobés parece corrigió. Este poema, de una importancia singular en nuestra literatura, ha sido menospreciado durante más de trescientos años de historia literaria y ya el duque de Rivas en sus Romances históricos decía: “Acaba de publicarse / su poema de Faetone, / en aquel tiempo un prodigio, / que hoy tiene apenas lectores; / obra de perverso gusto / y de hinchados clausulones”.


El conde de Villamediana, llamábase Juan de Tassis y Peralta. Nació en Lisboa, donde sus padres acompañaban a la Corte, en 1582. Fue un caballero famosísimo por su lujo, sus galanteos, su afición al juego y a los caballos y sus punzantes epigramas, con los que zahirió a incontables personajes de la Corte. Sufrió frecuentes destierros de Madrid por aguzadas sátiras y por los frecuentes escándalos que protagonizó y tuvo que huir a Italia, donde prosiguió su vida fastuosa y aventurera. Poseedor de una lengua y una pluma bastante acertada criticó la corrupción del gobierno de Felipe III y el fanatismo de la Inquisición.


Con la llegada al trono de Felipe IV se convirtió en su favorito. Su real enamoramiento de la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, le ha convertido en un personaje legendario, tema de abundantes estudios y protagonista de relatos novelescos y obras teatrales. Es muy conocida la anécdota del incendio del teatro de Aranjuez, durante el estreno de su propia obra, La gloria de Niquea, en que Villamediana salvó a la reina llevándosela en brazos, y de la audaz exhibición de sus pretensiones –con un traje cubierto de monedas (reales de plata) y la divisa “son mis amores reales “- en las justas de la Plaza Mayor de Madrid.


El incendio del teatro de Aranjuez ocurrió el 8 de abril de 1622 y la noche del 21 de agosto de ese mismo año el conde era asesinado por un desconocido en la calle Mayor de Madrid, a la puerta de su casa, cuando regresaba de palacio en compañía de don Luis de Haro. Las investigaciones de Luis Rosales parecen probar, que el asesinato de Villamediana no se debió a una venganza entre homosexuales, como se dijo, sino a motivos de política palaciega y el impulso soberano no fue ajeno a su muerte.


Villamediana fue uno de los más grandes poetas líricos del Siglo de Oro, de fondo renacentista y estilo culterano y conceptista, estilos de los que realizó una admirable síntesis, asimilando espléndidamente la influencia de Petrarca y la de su amigo Góngora que prologó su pieza La gloria de Niquea. Escribió Villamediana varios poemas extensos: Fábula de Faetón, Fábula de Apolo y Dafne, Fábula de Venus y Adonis, en los que es patente la huella gongorina. Pero el mejor Villamediana hay que buscarlo en sus sonetos –sus Obras publicadas en Zaragoza en 1629 contienen unos doscientos-, en los que emula frecuentemente al propio Góngora y excede al resto de sus discípulos. En estas composiciones, aunque las líneas de su arquitectura recuerdan las del maestro, hay un acento muy personal, una íntima y delicada emoción de honda poesía, que trae a la memoria la trémula voz de Garcilaso. En los temas amorosos, especialmente, los versos de Villamediana adquieren una sencilla transparencia: “No he de menester ventura por amaros; / amo de vos lo que de vos entiendo, / no lo que espero, porque nada espero”.


Francisco Arias Solís


Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.


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Nos gustaría contar con la partición de numerosos poetas.


Gracias.

Foro Libre: Homenaje a Ciro Alegría

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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Los habitantes de ese vasto drama geológico,

casi todos ellos indios o mestizos de indios y español,

son silenciosos y duros y se parecen a los Andes...”

Ciro Alegría.


HOMENAJE DE FORO LIBRE A CIRO ALEGRÍA


El próximo lunes, día 9 de noviembre, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta peruano (1909-1967), con motivo del centenario de su nacimiento.


En el Perú, Ciro Alegría, es uno de los grandes novelistas de la corriente indigenista. La novela de Alegría es realista, de honda preocupación humana, resuelta, sin rodeos, encuadrada en la protesta social y política, apegada a las realidades del mundo al que se refiere, pero sin concesiones a lo horripilante, como la novela de otros escritores de esta corriente; hay en ella, por el contrario, un mesurado tono lírico que presta una base todavía más convincente a la protesta.


Ciro Alegría Bazán nace en Sartimbamba, Huamachuco, el 4 de noviembre de 1909 y muere en Chaclacayo el 13 de febrero de 1967. Recibe una educación liberal y progresista en medio de la vida casi feudal de los grande fundos del interior del departamento de La Libertad. Estudió en el colegio nacional de San Juan de Trujillo, donde fue discípulo de César Vallejo y en la facultad de letras de la universidad de la misma ciudad. Periodista en su juventud, tiene luego una activa participación en la vida política. Fue colaborador de los diarios peruanos La Tribuna y El Norte, y del argentino La Nación. Defendió la política revolucionaria del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), por lo que fue encarcelado en 1934 y desterrado a Chile al año siguiente.


En el destierro en Chile, escribe las tres novelas que le dan fama en el continente: La serpiente de oro (1935), ambientada en las tierras situadas a orillas del río Marañón, Los perros hambrientos (1938), uno de cuyos capítulos sirvió de inspiración para El mundo es ancho y ajeno (1941), su obra más celebrada y, para muchos, uno de los máximos ejemplos de la narrativa indigenista. Alegría fue profesor de literatura hispanoamericana en Estados Unidos y Puerto Rico. Regresa a su país y ocupa cargos políticos, al mismo tiempo que traduce y publica cuentos de tipo indigenista. Después de El mundo es ancho y ajeno, Ciro Alegría publica solamente un libro, Duelo de caballeros (1955), perteneciente a su primera época y, como tal, documento interesante para estudiar los orígenes de su narrativa.



Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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Niños adictos al ordenador y al televisor por Francisco Arias Solís

NIÑOS ADICTOS AL ORDENADOR Y AL TELEVISOR

Porque me voy separando

hasta de la soledad

en que me estaba quedando”.

José Bergamín.

A LOS NIÑOS SE LES AISLA CON ORDENADORES Y TELEVISIORES


La televisión y el ordenador de juegos han pasado a ser los compañeros inseparables de muchos niños. Esta distracción exige mantener una inmovilidad postural y un silencio absoluto. La consecuencia inmediata es un bloqueo de la visión y la audición. La automatización del niño y una inmadurez cerebral.


El niño actual pasa en su casa periodos prolongados de aislamiento rodeado de múltiples elementos de “compañía” o distracción. La televisión y el ordenador de juegos empiezan a transformarse en los verdaderos acompañantes de parte de la población infantil.


Pero tanto el televisor como el ordenador, cuando se utilizan diaria y continuadamente, facilitan la aparición en los niños de numerosos trastornos psicológicos y cambios de conductas que pueden llegar a transformarse en graves problemas psicopatológicos.


Las pantallas de televisores y ordenadores no sólo constituyen elementos de radiación de pequeña intensidad, sino que obligan al niño a mantener durante largos periodos de tiempo una especial inmovilidad y postura, a la vez que bloquean los analizadores perceptivos que impide la recepción de otros estímulos exteriores. En numerosos casos, como consecuencia de esta postura, se han producido situaciones de pre-hipnosis o sueño paradójico que llegan a modificar los trazados electroencefalográficos. Por otra parte, el ordenador infantil que suele utilizar programas de juegos competitivos, en realidad instiga a una competición entre la máquina programada y el niño, obligando a una permanente alertación, inmovilidad y rapidez progresiva de respuestas para algo que no contiene enseñanza alguna (no olvidemos que la enseñanza es meditación). Constituye, tan sólo un ejercicio de automatización estímulo-respuesta rígido, inmeditable (el pensamiento operacional se bloquea por innecesario), “antidialógico” e irreal. Al mismo tiempo se fuerza a una permanente rigidez postural ya que practican tan sólo, mínimos movimientos de dedos, mientras se mantiene silencioso. Por otra parte, la mayoría de programas utilizados exigen respuestas bélicas agresivas, donde prima la destrucción y las normas éticas o solidarias no existen.


Un contingente en aumento de la población infantil es satisfecha, por no decir aislada de las relaciones familiares, mediante la facilitación de televisores y ordenadores de juegos. Durante diarios y prolongados espacios de tiempo, el niño solo, aislado en una habitación contempla incesantemente televisión o maneja juegos de ordenadores. Muchos de ellos comen o duermen con estos artefactos. Pero simultáneamente a esta educación electrónica el niño empieza a mostrar desviaciones de la conducta. Hablan poco, realmente también lloran poco, salvo cuando se le quiere suprimir su “compañero”, lo que les produce violentas reacciones agresivas que tienden al juego ritualizado y a una polarización afectiva fuera del campo de la relación social. Se muestran reservados, rígidos, poco afectuosos, enemigos de caricias y besos, silenciosos, con escaso interés por el mundo animado.


En realidad, la sustitución de los contactos e intercambios personales humanos por estas máquinas, parece favorecer una desorganización de los receptores sensoriales y cerebrales los cuales acaban solo filtrando y elaborando las estimulaciones sensoriales de fuentes electrónicas.


La sustitución o disminución del empleo de televisores y ordenadores en los niños con tendencias “electronicoadictivas” constituye la base para evitar parte de estos trastornos. La relación familiar, el juego y los contactos sociales junto a la actividad física y el conocimiento real del mundo determinan los fundamentos de la maduración infantil equilibrada. Y es que, como dijo el poeta: “Igual que cuando éramos niños / y jugábamos a perdernos / por largos pasillos y alcobas / de un enorme caserón viejo”.


Francisco Arias Solís


Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.



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Intercambio de sellos nuevos y usados - Francisco Arias Solís

FRANCISCO ARIAS SOLIS

Plaza San Severiano, 2

11007 - CADIZ

Teléfono 956 / 263131

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Intercambio sellos nuevos y usados de todos los países, preferentemente de Europa y América. Máxima seriedad.

Para el intercambio de sellos usados se ruega que envíen 250 sellos conmemorativos como mínimo de su país, o bien, de Francia, Alemania, Suiza, Mónaco, Andorra, Vaticano, Austria, Gibraltar, Inglaterra, Chipre, Malta, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Luxemburgo, Suecia, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia..., recibirán igual número de sellos de España y de otros países a su elección. Para intercambio de sellos nuevos, sólo series completas, base Yvert et Tellier.

Dirección:

Francisco Arias Solis

Plaza de San Severiano 2, 6º D

11007 Cádiz - España.


Luis Araquistain por Francisco Arias Solís

EN EL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE

LUIS ARAQUISTAIN (1886-1959)


Más que por sus ideas, que de ordinario son de aluvión

e insinceras, habremos de juzgar a nuestros políticos

por el grado de universalidad de su conciencia,

por la magnitud de su espíritu público.”

Luis Araquistain.


LA VOZ DEL PRECURSOR DEL SOCIALISMO EUROPEISTA


En un ensayo sobre el carácter, decía uno de los grandes moralistas modernos, Emerson, que los hombres de carácter son la conciencia de la sociedad a que pertenecen. Araquistain escribe: “Enriquezcamos la conciencia de España, esto es, contribuyamos a aumentar el número de hombres de alto carácter, de móviles generosos y espíritu universal”.


Si de los Ríos y Besteiro representaban de modo eminente el “socialismo de cátedra” que se impuso a partir de 1914, no le iba muy a la zaga Araquistain, aunque en este caso, su formación náutica y su dedicación periodística le alejasen considerablemente de los problemas filosófico y de las cuestiones teóricas que preocuparon a aquellos. Una vez hecha esta salvedad, debemos dejar constancia que fue un intelectual destacado, formando parte del grupo de intelectuales que entonces se acercaron al partido socialista.


Luis Araquistain Quevedo nació en Bárcena de Pie de Concha, pueblo de Cantabria, en 1886. Tras terminar su carrera de marino, que nunca ejerció, marchó a la Argentina y allí iniciará su actividad periodística, jamás interrumpida. La mayor parte de sus libros fueron ante colaboraciones en prensa; su firma aparecerá en publicaciones como La Mañana, El Mundo, El Liberal, El Sol, La Voz , Claridad, habiendo sido director de la revista España, durante la segunda década del pasado siglo, y de Leviatán, durante la tercera. En Argentina estuvo poco tiempo; enseguida regresó a España, pero su actividad periodística le obligaba a viajar frecuentemente: pasó temporadas en Londres, París, Berlín, aunque su residencia habitual fue siempre Madrid, por lo menos hasta su marcha al exilio, durante este permaneció en París y en Londres (donde trabajó para la BBC) y finalmente se retiró a Ginebra, desde donde continuó sus colaboraciones en periódicos hispanoamericanos. Luis Araquistain falleció en Ginebra el 8 de agosto de 1959.


En los años de la II República, Araquistain estuvo muy ligado a Largo Caballero, ocupando el puesto de subsecretario del ministerio de Trabajo y Previsión Social cuando aquél ocupó esa cartera. Entre febrero de 1932 y mayo de 1933, Araquistain fue embajador en Berlin, quedando muy impresionado por la ascensión de nazismo, que le llevó a radicalizar su postura en España, fundando en mayo de 1934 la revista Leviatán. Entre septiembre de 1936 y mayo del año siguiente, Araquistain, fue embajador en Paris; al regreso a España siguió la línea caballerista que había mantenido anteriormente.


La obra de Araquistain tuvo su expresión en géneros muy diferentes. Escribió novelas como Las columnas de Hércules, El archipiélago maravilloso y La vuelta del muerto; dramas como El rodeo y El coloso de arcilla. Pero destaca su labor de ensayista político con títulos como los siguientes: Entre la guerra y la revolución, España en el crisol, El arca de Noé, El ocaso de un régimen, El pensamiento español contemporáneo. Posteriormente a su muerte se han editado, por vez primera, El krausismo en España (1960) y Sobre la guerra civil y la emigración (1983).


La trayectoria de Araquistain da un giro sorprendente al final de la guerra civil, cuando abandona sus principios revolucionarios y evoluciona hacia un socialismo liberal de corte anticomunista. De esta forma, el antiguo ideólogo del sector “bolchevique” del PSOE se convertirá en pionero de un socialismo europeísta y atlantista, que debía estar dispuesto, según él, a pactar con la derecha y a aceptar la monarquía con tal de acabar con el régimen de Franco y de instaurar en España una democracia duradera, lo que hace de él, un claro precursor del socialismo renovado de los años 70.


Cuando Araquistain publica su libro más importante de la primera época –España en el crisol (1920)-, el eje del análisis recae sobre los planteamientos de una “psicología de los pueblos”. De acuerdo con la misma, el “problema de España “ es el de la decadencia moral del tipo humano español. En 1933 escribe un ensayo con el título de España ante la idea sociológica del Estado, que podemos considerar un testamento teórico; pues bien, allí reaparece de nuevo su vieja obsesión por el “problema de España” visto –ahora como entonces- bajo la óptica de la “psicología de los pueblos”.


De acuerdo con el planteamiento de la generación del 14, a la que pertenecía, Araquistain participaba del “regeneracionismo” común a todos sus miembros. Era un programa reformista de modernización española, con el fin de plasmar en la sociedad los ideales de una revolución burguesa que en España no había tenido lugar.

En otoño de 1955, Luis Araquistain decía en una carta privada refiriéndose a su propio Partido, lo siguiente: “Somos una admirable Numancia errante que prefiere morir gradualmente a darse por vencida”. Y, justamente, esa expresión de “Numancia errante” es la mejor definición de lo que fue el exilio político español, que supo legar a su patria una continuidad ideológica, una consistencia espiritual, y hasta una simple ética, que fueron indispensable para la tareas reconstructoras de la España democrática.


Francisco Arias Solís


Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.


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Luis de Camoens por Francisco Arias Solís

LUIS DE CAMOENS

(h.1524-1580)


Mudan los tiempos y las voluntades;
se muda el ser, se muda la confianza;
el mundo se compone de mudanza
tomando siempre nuevas calidades.”
Luis de Camoens


LA VOZ DEL MÁS INSIGNE DE LOS POETAS PORTUGUESES


Luis de Camoens es la figura más insigne de toda la historia literaria portuguesa y ocupa un lugar importante en la literatura universal. De que Camoens es un gran artista literario dan fe sus obras menores, quizá mejor aún que su magno poema Os Lusíadas, aunque menos aparatosas. Sus sonetos, que pasan de trescientos, nos le muestran como un excelente petrarquista que llega a rivalizar con su maestro, y entre estos sonetos los hay celebérrimos y que constituyen verdaderos modelos. No menos dignas de mención son sus canciones, sus elegías y églogas, que han ayudado no poco a que fuera de Portugal, en Francia, un distinguido crítico haya llegado a afirmar que “Camoens es el artista más completo del Renacimiento”. No fue solo artista escribiendo en portugués, sino en verso castellano, que manejaba admirablemente, por lo que merece también un lugar en el Parnaso español. Pero siempre se tendrá como su mayor gloria el ser autor del que Menéndez Pelayo llamó “incomparable monumento de nuestra poesía épica”.


Luis de Vaz de Camoens nació en Lisboa hacia 1524 y falleció en la misma ciudad el 10 de junio de 1580, si bien sobre la fecha y el lugar de nacimiento han abundado las dudas y contradicciones. Son muy pocos los datos que se conocen de su vida. Camoens eras de familia noble y originaria de Galicia, a pesar de lo cual no se muestra nada suave al hablar de los gallegos. Se cree que hizo sus estudios en Coimbra y poco después empezó una vida harto azarosa. Viajó a Lisboa en 1542, donde se señala como poeta y tiene sus primeros amores con una dama qua oculta bajo el nombre de Natercia y que murió en plena juventud. En 1546 fue desterrado a Ribadetejo por culpa de uno de sus escritos que desagradó al rey; perdió luego el ojo derecho combatiendo en Ceuta. Volvió a Lisboa en 1549; condenado a causa de una riña, consigue el perdón a cambio de embarcarse para la India. En 1556 se trasladó a Macao, donde trabajó como inspector de herencias y compuso su obra maestra, Los lusíadas con la que ganó fama universal. Acusado de malversación, pasó dos años en una cárcel de Goa, y tras varios años de vida turbulenta, en 1570 regresó a Lisboa, donde publicó finalmente Los lusíadas (Os Lusíadas, 1572), dedicado a cantar las glorias de los portugueses, es decir, de los descendientes de Luso, que la mitología hace compañero o hijo de Baco, y de ahí proviene el nombre de Lusitania. Por su patriótica epopeya recibe el poeta del rey don Sebastián una pensión de 15.000 reis, cantidad que, según opina uno de sus críticos, no era tan despreciable como algunos han supuesto. Sin embargo, Camoens murió en la miseria, socorrido y cuidado por un criado indio que le fue siempre fiel, por lo que, como de costumbre, se ha hablado no poco de la ingratitud de su patria, harto cierta, al parecer.


La epopeya nacional Os Lusíadas nos refiere la expedición de Vasco de Gama al Cabo de Buena Esperanza y a las Indias en 1497; pero el autor entrelaza su relato con todo lo que puede recordar el mundo de la época de las glorias y de los grandes descubrimientos de su patria o con episodios que ayuden al interés del poema. Se trata de un poema épico que, siguiendo la línea trazada por los poemas de Homero, Virgilio, Ariosto y Torquato Tasso, canta las hazañas de la expansión imperial portuguesa mezclándolas con elementos mitológicos o maravillosos y con sus experiencias personales. Sobre estos elementos históricos, mitológicos y legendarios, Camoens levanta su profunda originalidad, que reside, quizás, en que su visión no es sólo de poeta, sino de guerrero y navegante, y con ella le infunde su profunda vitalidad.


Camoens escribió también piezas líricas de influencia petrarquista (sonetos, églogas, elegías, odas, canciones, etc.), algunas en castellano, como sus Rimas, publicadas póstumamente en 1585, así como tres obras teatrales Anfitrión, escrita en Coimbra como diversión escolar, El rey Seleuco (1545), en la que trata la cesión que este rey hizo de su propia mujer a su hijo, que le valió la malevolencia real, al sentirse Juan III aludido en ella; y Filodemo que fue representada en la India en 1555 y más que propiamente teatro, es una complicada novela de aventuras, condensada en un prólogo en prosa y un solo acto en redondillas. Y como nos dijo el gran poeta portugués: “... y que tan solo si el Amor os mueve / habréis la compresión de mis poemas”.


Francisco Arias Solís


La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.


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Niños maltratados por Francisco Arias Solís

NIÑOS MALTRADOS


Me duele este niño hambriento

como una grandiosa espina,

y su vivir ceniciento

resuelve mi alma de encina.”

Miguel Hernández.

UN PROBLEMA SOCIAL DE PRIMERA MAGNITUD


Nuestra historia está salpicada de hechos relacionados con el maltrato infantil. El hecho de que más de 35.000 niños mueran diariamente en el mundo por causas evitables nos da una idea de la gravedad de la situación en los primeros años del siglo XXI y de la pasividad social existente ante esta situación. Para poder comprender y solucionar este fenómeno se hace necesario un reconocimiento social del problema, un análisis social profundo de las múltiples causas que lo provocan y la creación de líneas de actuación dirigidas hacia todos los frentes que lo causan.


El maltrato infantil se encuentra sin duda, entre los más serios, complejos y sonrojantes problemas de la sociedad moderna. La calidad de vida de numeroso niños se encuentra profundamente deteriorada por los malos tratos que experimentan en el entorno familiar, cuyas consecuencias pueden repercutir seriamente en el desarrollo físico y psicosocial del niño. Si, finalmente, se consideran los elevados costes sociales del maltrato infantil, puede afirmarse que los malos tratos en la infancia constituyen un problema social de primera magnitud.


El maltrato puede ser tanto físico como emocional, abarcando un amplio abanico entre el que cabría destacar: abandono del niño; desatención de sus necesidades básicas de afecto, alimentación, higiene, salud, educación y seguridad; abusos físicos como palizas, quemaduras, etc.; abusos psíquicos por los que el menor se siente rechazado y amenazado; abusos sexuales; desescolarización y absentismo escolar; explotación de distintos tipos entre las que destacan la mendicidad y la explotación laboral; discriminación sufrida por razones de raza, sexo, minusvalía o enfermedades, etc.


Las asociaciones para la defensa de la infancia consideran que son más de 500.000, los niños españoles que sufren malos tratos.


Para hacer frente a estos delitos es muy importante la colaboración ciudadana ya que es un deber de la población denunciar los casos de vejación de niños que se conozcan.


Las consecuencias que estas situaciones tienen sobre el niño son siempre desastrosas y cuando menos conducen al pequeño al problema del retraso intelectual, alteraciones en su relación con los demás, pérdida de la autoestima y trastornos de conducta. En el caso de abusos sexuales se producen trastornos depresivos, sentimientos de culpa, conductas agresivas y hasta tentativas de suicidio.


La importancia y complejidad del problema hacen que para su erradicación sea necesario el esfuerzo común de toda la sociedad, que apoyada en un marco legal moderno y operativo permita a todos los sectores implicados en la protección del menor actuar desde un mismo criterio hacia todos los frentes que lo provocan y así conseguir una mayor agilidad en la actuación.


A pesar de que en nuestro país se han realizado avances en la lucha por los derechos del niño, es dudoso que pueda eliminarse el maltrato infantil en la medida en que los padres eduquen a sus hijos en una sociedad donde la violencia alcanza niveles con frecuencia desproporcionados, donde el castigo corporal se acepta como una técnica de disciplina y donde el concepto de paternidad se construye en términos de posesión. Y como dijo el poeta: “Vuela niño en la doble / luna del pecho: / él, triste de cebolla / tú, satisfecho. / No te derrumbes. / No sepas lo que pasa / ni lo que ocurre”.


Francisco Arias Solís


No disparar donde haya niños. Stop.

En la gloria no necesitamos más ángeles.


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Victoriano Crémer por Francisco Arias Solís

VICTORIANO CRÉMER

(1906-2009)


Y conoció el dolor de la palabra pobre,

mordida en soledad, abandonada

a sí misma; y entendió que hambre

no es solamente otra palabra, que se dice;

ni justicia un altísimo refugio

para el desamparo; ni tristeza

un dulce y melancólico rincón

para morir en él tranquilamente.”

Victoriano Crémer.

LA VOZ DE LA POESÍA CON PALPITACIONES SOCIALES


El Tacto sonoro -primer libro de Victoriano Crémer- no era de linotipia como creyeron algunos de los que hacían versos en la España de 1944, sino de manos que componían tipos móviles sobre el artesano y silencioso chibalete. Pero ese tacto menestral sabía de sonoridades estelares y de sonoridades del corazón que terminaron por construir la revista Espadaña, de León, réplica parcial de la madrileña Gracilazo. “Lo que queríamos –decía Victoriano Crérmer- era convertir en cierto modo la revista Espadaña, que por algo se decía la revista de poesía y crítica, en un elemento crítico de una situación que no nos gustaba”.


La aparición en 1944 de una nueva revista independiente, modestamente provinciana, Espadaña, dirigida por poetas que pocos después empezarán a llamarse sociales, es un obvio reto al garcilasismo escapista. Los poetas son Victoriano Crémer y Eugenio de Nora, cuya obra ansiosa de huir del formalismo hueco y retórico caerá a veces en extremismos tremendistas y existencialistas, de los que irá depurándose lentamente. Una poesía cuya función, según Crémer, no es otra que “comunicarse con los hombres” , y según Nora, “crear conciencia”.


Victoriano Crémer nace en Burgos el 18 de diciembre de 1906. Hijo de un trabajador de la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España, su infancia transcurrió entre Bilbao y León. Estudia en los Hermanos Maristas de esta última ciudad, y desde muy pequeño tiene que simultanear los estudios con pequeños trabajos como vendedor de periódicos o labores en el campo. Se traslada con su familia a León, donde tras completar sus estudios comienza a trabajar de mancebo de botica y de tipógrafo. Apoyó el movimiento anarco-sindicalista y estuvo encarcelado en la época de la guerra civil. Ejerce periodismo, en radio y periódico, de crítica local, lo que es una manera de no perder el pulso, la tensión humana, la incomodidad creadora, el sentimiento comunitario y la ensoñación en ciudad tan bella como León. Fue redactor de El Correo Español-El Pueblo Vasco, de Bilbao, Las Provincias, de Valencia, Diario de León, Informaciones, de Madrid y de El Norte de Castilla, de Valladolid. Obtuvo en 1951, el Premio Boscán de Poesía, concedido en Barcelona, por su obra Nuevos cantos de vida y esperanza y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1962; el Premio de Poesía Castellana Ciudad de Barcelona en 1971, con el Premio Castilla y León de las Letras en 1994, con la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo en 2007, el Premio Gil de Biedma en 2008 por su poemario El último jinete y con la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes en 2009. Victoriano Crémer falleció en León el 27 de junio de 2009, a los 102 años.


A Tacto sonoro (1944), de violenta sonoridad, siguió Caminos de mi sangre (1946), La espada en la pared (1949), Las horas perdidas (1949) Nuevos cantos de vida y esperanza (1952-1953, 2 vols.), Libro de Santiago (1954), Furia y paloma (1956), cuyo título refleja exactamente la tensión y la distensión -todo tensiones líricas- de la actitud poética de Victoriano Crémer. En 1959, publica Con la paz al hombro, y, tres años más tarde, Tiempo de soledad. Entre sus obras más recientes destacan Poesía total (1944-1966) (1967), Lejos de esta lluvia tan amarga (1974), Los cercos (1976), El fulgor en la memoria (1996) y La resistencia de la espiga (1997). En 1984 apareció una recopilación de su producción en dos volúmenes. Poesía (1944-1972) y Poesía (1972-1984). En 2008 publicó su poemario El último jinete. Es autor, además, de las novelas Libro de Caín (1958), Historias de Chu-Ma-Chuco (1970), Libro de San Marcos (1981), Los trenes no dejan huella. Historia secreta de una ciudad (1986) y La casona (2001).


Victoriano Crémer ha seguido siendo el mismo poeta de siempre. Todas las revistas poéticas de España y de más allá han seguido recibiendo con frecuencia poemas de Crémer. Este poeta que nunca terminó de hacerse enteramente, unívocamente, para la incomodidad de la clasificación, y que nunca dejó de sorprender por su gran humanismo y por su puro lirismo. “En ningún momento -escribía Crémer- he predeterminado la implicación de mi poesía en ninguna de las clasificaciones al uso”. Su nombre y su obra constituyen en la poesía de todos estos año, para quien sepa ver más que clasificar, un espectáculo emocionante. En él se hace más desnudamente patente y ejemplar la situación de los poetas surgidos después de la guerra y que continuarán precisamente en el proceso de rehumanización de la poesía iniciada antes de ella. “La poesía es siempre, siempre, siempre una forma de biografía -nos decía Victoriano Crémer-. Quien es fiel a sí mismo, hará aquella poesía que responda a su más insobornable latido vital, a sus recuerdos más entrañados, a sus demandas más fecundas”.


No ha mucho, Crémer se preguntaba: “¿Dónde está el hombre, dónde está el hombre que piensa, que dice aquellas cosas que decíamos nosotros de una manera sencilla, sin que se le vea que tiene un interés personal?” Pero el poeta de Espadaña sabe “que el hombre es una tarea larga” y que “solamente lo verdadero permanecerá”.

Francisco Arias Solís


Paz y Libertad.



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Claribel Alegría por Francisco Arias Solís

CLARIBEL ALEGRIA


Solo éste ahora es mío

este momento

el pasado escapó

y no vislumbró el rostro

del futuro.”

Claribel Alegría.



LA VOZ VIBRANTE DE FINA SENSIBILIDAD


Entre los nombres más destacados de la poesía centroamericana se cuenta Claribel (Clara Isabel) Alegría, nacida en Esteli (Nicaragua), el 12 de mayo de 1924. Su familia se traslada al Departamento de Santa Ana, El Salvador, cuando solo tenía nueve meses de edad, al ser acusados sus padres por Anastasio Somoza de colaboradores de la guerrilla sandinista


En 1943 Claribel Alegría parte becada hacia la Universidad de Loyola en Nueva Orleáns y posteriormente estudia Filosofía y Letras en la Universidad de George Washington. En Estados Unidos fue amiga de Alfonso Reyes y discípula de Juan Ramón Jiménez, cuando ella trabajaba como traductora y secretaria de la Unión Panamericana, en la actualidad, Organización de Estados Americanos. En 1947 se casó con el escritor y diplomático estadounidense Darwin J. Flakoll, con quien viajó por México, Chile, Uruguay, Francia y España. En 1979 regresa con su esposo a Nicaragua, donde vive en la actualidad, ya sin la presencia de su esposo que falleció en Managua el 15 de abril de 1995. En 1978 Claribel Alegría obtuvo el premio Casa de las Américas por Sobrevivo, y en el año 2000 recibió el Premio de Poesía de Autores Independientes. El gobierno francés le ha concedido la Orden de las Artes y las Letras. En enero de 2006, se le ha otorgado el prestigioso Neustadt


Poetisa y narradora –ha publicado en colaboración con su marido la novela Cenizas de Izaico (1966)- la fama de Claribel Alegría se apoya, sobre todo en su obra lírica, cálida por la nota humana, vibrante de fina sensibilidad, viva por los cromatismos, controlada en la expresión, siempre antirretórica .


Claribel Alegría está considerada una de las principales figuras de la lírica centroamericana actual. Varios son sus libros: entre los que destacamos; Anillo de silencio (1948), Suite de amor, angustia y soledad (1951), Vigilias (1953), Acuario (1955), Huésped de mi tiempo (1961), Vía única (1965), Aprendizaje (1970), Pagaré a cobrar y otros poemas (1973), Sobrevivo (1978), Flores del volcán (1982) Album familiar (1984), Y este poemario (1988), Suma y sigue (Antología, 1989), Mujer del río (1989), Fugues (1993), Variaciones en clave de mí (1993), Umbrales (1997) y Saudade (1999).


En algunas de su últimas colecciones de versos Claribel Alegría parece alcanzar su tono más profundo en la evocación de una historia humana atormentada, de los nombres de la poesía –Lorca, Vallejo, Víctor Jara, Violeta Parra, Roque Dalton- arrasados por la violencia de los hombres.


Ninguna de las novelas de El Salvador o de Nicaragua ha traspasado las fronteras de esos países por su fama si se exceptúan las obras de Hugo Lindo, o de Claribel Alegría, autora, junto con su marido, de Ceniza de Izalco, basada en la revuelta popular acaudillada por Faribundo Martí y la dura represión que sobrevino. Claribel Alegría contraria a las dictaduras de El Salvador y Nicaragua y englobada dentro de la Generación Comprometida participó en el Primer Congreso de Intelectuales a Favor de la Independencia de los Pueblos de Nuestra América, celebrado en la Habana en 1981 y ha escrito varios ensayos de carácter político como La encrucijada salvadoreña (1980), Nicaragua: la revolución sandinista (1980), No me agarran viva: la mujer salvadoreña en lucha (1983) y Para romper el silencio: Resistencia y lucha en las cárceles salvadoreñas (1984). Y como dijo nuestra poetisa: “Todos lo que amo / están en ti / y tú / en todo lo que amo”.


Francisco Arias Solís


Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.


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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.


Gracias.



Foro Libre: Homenaje a Schiller

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org


Solo la fantasía permanece siempre joven;

lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.”

Schiller.


HOMENAJE DE FORO LIBRE A SCHILLER


El próximo lunes, día 2 de noviembre, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta alemán Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805), con motivo del 250º aniversario de su nacimiento.


Goethe y Schiller son las dos más altas columnas del templo de la literatura alemana. Schiller es todo pasión, entusiasmo, patriotismo, subjetivismo, sentimentalismo, vaga idealidad. Sus Baladas se cuentan entre los poemas más queridos y está considerado como el dramaturgo más grande de la historia del teatro alemán y una de las figuras señeras de la literatura europea. Schiller a lo largo de su vida persistió en su lucha, en una u otra forma, contra la tiranía y a favor de la libertad. La mayor parte de sus dramas son un canto a la libertad.

Perteneció al movimiento de “Sturm un Drang” en su juventud literaria, luchando por la libertad política y literaria, aunque los excesos de los revolucionarios franceses le hicieron modificar su actitud en el sentido de fijarse más en la libertad interior que en la libertad social. Obtuvo un gran éxito con la representación en el Teatro Nacional de Mannheim del drama Bandidos, que atacaba a las instituciones políticas y sociales de su época y por el que se le prohibió seguir escribiendo. En Turingia publicó su tragedia La conspiración de Fiesco en Génova, calificada de “tragedia republicana”, y en 1784 se estrenó Intriga y amor, condena del absolutismo y los prejuicios sociales, con influencia de Rousseau. En el poema dramático Don Carlos, recoge la triste historia del hijo de Felipe II, de quien hace una víctima de la libertad de conciencia, en esta obra expuso su defensa de la libertad de expresión y de la pluralidad religiosa.

Además de maestro en la creación teatral, con predilección por la tragedia, y en la composición poética, Schiller fue un historiador de mérito como lo acreditan el que en 1789 fuese nombrado profesor de esta materia en la Universidad de Jena y su obra Historia de la guerra de los Treinta Años Destacan, asimismo en su producción dramática obras como las que componen la trilogía de Walenstein, María Estuardo, La doncella de Orleáns, La novia de Messina y Guillermo Tell, la última que escribió y la más popular, en la que el héroe suizo encarna la lucha por la libertad humana y política.

Entre su producción poética destacan Himno a la alegría, al que puso música Beethoven, las Odas, Los dioses de Grecia, Los artistas (1789), Baladas y el inconcluso La canción de la campana, en el que canta los grandes ideales de la Humanidad y en el que estuvo trabajando hasta su muerte y que es para muchos uno de sus mejores poemas.

Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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La soledad del cementerio por Francisco Arias Solís

LA SOLEDAD DEL CEMENTERIO


-¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!”

Gustavo Adolfo Bécquer.

EL CULTO POPULAR A LOS DIFUNTOS


En este año de 2009, año de crisis, en el que nadie parece acordarse de lo que había dicho ni parece interesar lo que se pueda decir, pudiera suceder que en este día de Difuntos la palabra soledad recobre su pleno sentido.


Cervantes, Góngora, Lope, Zorrilla, Ferrán, Bécquer, Machado... expresaron el sentimiento de la “soledad” de manera propia y característica.


Este año a punto del bicentenario de la Constitución de Cádiz, del que no se deja de hablar sin que se haga nada por la “cuna de la libertad”, nos ha traído una oleada de recuerdos. Lope nos dice en un romancillo: “¡Pobre barquilla mía / entre peñascos rota, / sin velas, desvelada / y entre las olas sola!” Una soledad, tan múltiplemente acompañada, supone el serlo precisamente por esa compañía: la de las olas que no pueden dejar de pluralizar su soledad, sus soledades sin dejar de serlo. Y si notamos que este verso tan romántico como barroco, viene precedido de aquel otro, ambiguo, equívoco también de “sin velas, desvelada”, todavía se enciende más y más a nuestros ojos la imagen misma, que precedida de este verso, se resalta. Y máxime, en esta ciudad trimilenaria que es como una blanca vela siempre al viento desplegada. La “pobre barquilla” (como el alma del poeta) rota, desbaratada, entre los riscos y peñascos en que se estrella, al pelear, sola y desmantelada, desvelada, entre las olas que la sostienen, para acabarla. Y aún doblemente desvelada: sin velas y como desnudamente vigilante; condenada a esa tremenda vigilia sin sueño de su solitaria agonía... “Dejadla morir en paz -podría decirle, siglos después, otro poeta, este enteramente romántico-: dejadla morir en paz, a solas con su agonía”.


¿Qué soledad es ésta? ¿De quién son estos versos que en este año de crisis y desesperanzado de 2009, nos suenan y resuenan en el corazón al evocar, desde un cementerio condenado a muerte, como es el de la ciudad de Cádiz, la equívoca imagen romántica-barroca de la soledad?


Estamos en el mes de noviembre, en el mes de los muertos. En el mes de noviembre se celebra en España el culto popular a los difuntos con el drama fantástico de Zorrilla, Don Juan Tenorio. Al que calificó Azorín, de “el drama más excelso de todo el teatro español”. Con esos versos, estamos al final del drama maravilloso de Zorrilla, cuando Don Juan, el burlador y burlado Don Juan, grita a sus espectros y fantasmas mortales: “Dejadme morir en paz / a solas con mi agonía”.


¡Morir en paz y en agonía!... ¡Paradoja al canto! Sí, claro, porque éste es otro canto, siendo el mismo y el mismo cuento: el de la soledad. Este es ya otro cantar. Cantar andaluz y romántico de soledad. De humana y divina soledad.


En el cementerio a la luz de la luna, exclama Don Juan: “¡Y... siento que el corazón / me halaga esta soledad!”. Hay un canto a la soledad en esa sublime escena nocturna. Por eso la evocamos ahora. Esa soledad que halaga al corazón de Don Juan, ¿qué soledad es ésa?... ¿Una soledad andaluza como la que canta el pueblo en lo más íntimo de su ser?... ¿Qué soledad?...


Recordamos los admirables versos de nuestro olvidado poeta Augusto Ferrán: “Pasé por un bosque y dije: / “aquí está la soledad...”, / y el eco me respondió / con voz muy ronca: “aquí está”. / Y me respondió “aquí está” / y sentí como un temblor, / al ver que la voz salía / de mi propio corazón”.


Este cantar de soledad andaluz tiene acentos de íntima lejanía. Todo lo mejor de la poesía romántica se apura y depura en estos versos.


En el día de Difuntos de este 2009 que agoniza, aquí en este cementerio en crisis, de largos y profundos silencios, donde se cerraron las puertas de ese soñar que es el vivir. En esta soledad de soledades, me llega un eco de palabras mudas: “¡Ay de mí! Por más que busco / la soledad, no la encuentro; / mientras yo la voy buscando, / mi sombra me va siguiendo”.


Francisco Arias Solís


Sin libertad la vida vale poco.


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La figura de Don Juan por Francisco Arias Solís

LA FIGURA DE DON JUAN



¡Dejadme morir en paz

a solas con mi agonía!”

José Zorrilla. Don Juan Tenorio.


DON JUAN COMO MITO NO HA MUERTO


Es sabido que el día 1 de noviembre de todos los años se repone en los teatros de España el drama de Don Juan Tenorio. El mes de noviembre es el mes de los muertos; el día primero todas las familias españolas acuden al cementerio de su ciudad para visitar las tumbas de familiares y amigos: depositan allí sus flores y sus oraciones, en ofrenda ritual al tributo que los muertos merecen. Coincidiendo con esa fecha, la representación de Don Juan Tenorio, tiene pues, un carácter ejemplar para la España católica de todos los tiempos; realiza la función de una “meditatio mortis” popular, que recae sobre la vanidad de la gloria humana, lo efímero de los placeres carnales, lo inconsistente de la fama de don Juan, conquistador infatigable e irresistible de mujeres. No es, por tanto, anacrónico que nosotros retomemos el tema, este tema inagotable de don Juan y meditemos a nuestro modo sobre él en esta hora crítica de su existencia.


Hemos de recordar, aunque la cosa sea archisabida de todos, la enorme literatura que su figura ha hecho brotar. Don Juan es, entre los tres o cuatro personajes literarios más famosos del mundo, uno de los que más escritos ha inspirado, más discusiones ha levantado, más juicios contradictorios o ideas opuestas ha sugerido. Y todo ello no por pura casualidad, sino por íntima necesidad de su ser. Don Juan es, de todos los protagonistas literarios, el más confuso, el más complicado, el más lleno de sutiles recovecos o de matices paradójicos.


Un tema muy discutido es el de la actualidad o falta de actualidad de la figura de don Juan.


Creemos que en los momentos actuales el tipo biológico o psicológico de don Juan abunda con una gran frecuencia, pero desposeído de las circunstancias que le hacían un personaje interesante. En un mundo de rejas y conventos, donde la pureza de la mujer está guardada por el honor del hombre y la espada del marido, don Juan tiene cierta grandeza. Pero en un mundo donde las relaciones sexuales son fáciles y el encuentro entre hombres y mujeres se ve propiciado por el ambiente social, los instrumentos técnicos y la nueva moral de nuestra época, don Juan ha perdido todos sus timbres de gloria. Hoy en día la seducción de una mujer ha perdido sus caracteres misteriosos y aventureros. Ya no son necesarias las viejas artimañas de Ciutti y la Celestina: una llamada por teléfono y un automóvil a la puerta de nuestra dama son suficientes. “Si -como dice Marañón- el Comendador se hace el distraído cuando atropellan a su hija; si el marido hidalgo retrasa intencionadamente su retorno al hogar ante la sospecha de que a la cónyuge puede serle su presencia particularmente enojosa... ¿qué tiene que hacer entre nosotros don Juan?”. Efectivamente, su figura ha perdido grandeza y carácter. Se ha convertido simplemente en un frívolo que no quiere comprometerse con los lazos de una relación responsable y duradera.


Por el contrario, don Juan como mito no ha muerto y su expresión sigue conservando el valor simbólico de siempre. Es -como todos los mitos- la encarnación de un figura que ha resuelto todas las contradicciones de la existencia: es cínico y enamorado, pecador y arrepentido, libertino y caballeresco, impío y creyente. Su figura no ha muerto ni morirá porque es la expresión del eterno anhelo humano de resolver de golpe y en una sola vez las paradojas del amor.


Aquí está su fuerza y aquí está su grandeza y por eso sigue representándose todos los noviembres en los teatros de España. Su rostro está presente, su figura permanece. Y como dijo don Juan: “¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché? / ¡Hasta los muertos así / dejan sus tumbas por mí!”.


Francisco Arias Solís


Sin libertad la vida vale poco.


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Los españoles del éxodo y del llanto por Francisco Arias Solís

LOS ESPAÑOLES DEL ÉXODO Y DEL LLANTO


La gran soledad del mundo,

como ala que me domina,

llevo sobre mí, y me arrastra

de una espina en otra espina.”

Concha Méndez.


70 AÑOS DE LA TREMENDA E IRREPARABLE DIÁSPORA


Al término de la guerra civil, León Felipe escribe: “Al final... después de mil episodios y disputas...el viento se hizo vendaval y borrasca... y empujó a unos españoles elegidos hacia la gran puerta que mira al mar y a las estrellas... Por allí salimos. Por allí salí yo. Por allí salieron los españoles del éxodo y del llanto”. “Y la España que se llevó la canción se llevó el salmo también” y algo más que la canción y el salmo: una carga científica, cultural, artística e ideológica con una reserva en un devenir histórico en el que confían.


Esta alternativa, la del exilio, es una constante en el proceso histórico español, con la connotación psicológica de identificaciones de posturas en quienes lo han padecido por actitudes individuales y colectivas en la defensa de la libertad, de la libertad, aquí, como riesgo. Cuando Juan Goytisolo, en tiempos y circunstancias diferentes, escribe el prólogo a la Obra Inglesa de Blanco White se produce el fenómeno de identificación entre el prologuista y el autor de la obra rescatada. Dice Goytisolo en la introducción: “En España, la represión ha actuado siempre en primer término, sobre la representación: se ha ensañado en el espejo y no en la realidad que refleja”.


Constante la dictadura, durante decenas de año, los trabajadores del verbo y la palabra adoptan distintas posturas en un país donde se vivía, como alguien ha dicho, en un estado de libertad vigilada.


Quizá la más interesante sea la evasión de la realidad por conciencia de ella y su rechazo, en el proceso inconsciente de la legítima defensa del pensamiento, y ello a través de la enajenación mental sublimada a rango de primera lógica. Blas de Otero, en Pido la Paz y la Palabra nos dejó dicho: “Debo decir “he visto y me lo callo”. / Apretando los ojos juraría / que no, que no lo he visto, y mentiría / hablando, hablando, hablando.”


O cuando, testigo excepcional del mecanismo de la dictadura añadía: “Dios me libre de ver lo que está claro” porque esa realidad doliente era la suya y la nuestra: “España, patria despeinada en llanto”.


El escritor, el poeta, el hombre pensante, en un estado de libertad vigilada, es siempre peligroso. La superestructura dominante que tantas veces se manifestó por la frase “a los pueblos los mueven los poetas”, les niega la palabra. Pero hay que decir que, aún consciente de las sanciones que pudieran sufrir frente a una generación desesperada o perdida, fueron muchos los trabajadores de la palabra poética que se alzaron constantemente frente al poder absoluto. El enfrentamiento les condujo en ocasiones a la cárcel y en otras pasaron a engrosar las filas de los exiliados, porque es válido eludir la acción de la injusticia y se exiliaron como salida a la constante claustrofobia que les impedía la expresión y se expresaron desde el exilio a través de ediciones que entraron en nuestro país o robustecieron la esperanza de los primeros exiliados. Luis Cernuda escribiría: “ De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro”.


Blanco White, en su tiempo, y en la obra anteriormente citada, dice: “Todo español se ha visto obligado a pensar o por lo menos a hablar y escribir con arreglo a ciertas fórmulas y principios establecidos”. Hacemos esta cita, pues si antes hemos dicho de la prisión física, no podemos olvidar la prisión a que se someten las ideas y los conceptos cuando intentaban expresarse: la prisión del lenguaje. Los poetas del realismo social han de acudir a la referencia de circunstancias injustas en otros países, como medio de señalar las que se producían en el propio.


Goytisolo ha dicho: “La historia de la literatura española está por hacer; la actualmente al uso lleva la impronta inconfundible de nuestra sempiterna derecha”.


“Trasplantados son mejores”. Eso dice Gracián de los españoles en el Criticón. No sé. Creo que para la inmensa mayoría, el destierro es un golpe inesperado, absurdo; una herida dolorosa e inaceptable que el tiempo y la historia se encargan de sanar. Para muchos el fenómeno vital sigue siendo -durante muchos años, en bastantes casos hasta la muerte- el desarraigo. Una negativa obstinada, a veces consciente, otras no; y lo que se niegan a aceptar es, nada menos, que el presente tenga razón, peso, sentido. Los exiliados siguen viviendo en Madrid, en Barcelona, en Valencia, en Sevilla, en Bilbao, en Oviedo, en Murcia, en Valladolid, en Pontevedra, en Santander, en Cuenca, en Málaga, en Cádiz... “¿Cómo no pensar en ti, / siempre en ti, desde aquí, Cádiz?”, se preguntaba Alberti en su exilio.


La generación del exilio es especialmente rica en poetas. La España del futuro necesita de los poetas. Sobre todo de la poesía que -como decía Neruda- “es siempre un acto de paz”, porque “el poeta nace de la paz como el pan nace de la harina”. Poesía que destierre al éxodo y al llanto. Poesía que no haga brotar el agua del destierro, agua que hacía llorar al poeta malagueño Moreno Villa, muerto en el exilio: “De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto”.


Francisco Arias Solís


Donde mora la libertad, allí está mi patria.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.


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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.


Gracias.


Benito Arias Montano por Francisco Arias Solís

BENITO ARIAS MONTANO

(1527-1598)


Quien las graves congojas huir desea,

de que está nuestra vida siempre llena,

ame la soledad quieta, amena,

donde las ocasiones nunca vea.”

Benito Arias Montano.


LA VOZ DEL SABIO HUMANISTA


La obra fundamental de este hombre eminente es la escriturística y de interpretación bíblica en la que destacan sus comentarios a libros sagrados y varios estudios encaminados a la mejor inteligencia del texto bíblico. También tiene obras piadosas, científicas y literarias. La fundamental, sin embargo, y por la que ha pasado a la historia, es su trabajo de dirección de la Biblia Regia.


Benito Arias Montano nació en Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz, en 1527 y murió en Sevilla el 6 de julio de 1598. Estudió en Sevilla y en Alcalá, donde se especializó en Filosofía y Teología, así como en lenguas antiguas (griego, hebreo, caldeo, siriaco) en las que era perito. En 1560, siendo ya sacerdote, ingresó en la Orden Militar de Santiago; en 1562 acompañó a Martín Pérez de Ayala al Concilio de Trento, con gran éxito; en 1566 fue nombrado capellán real; en 1568 el rey le envió a Amberes para dirigir la nueva edición políglota de la Biblia, la que se llamaría Biblia Regia. En los años siguientes, Arias Montano tuvo que defenderse de diversas acusaciones de hebraizante y menospreciador de la Vulgata. La impresión de la Biblia Regia, hecha por Cristóbal Plantin, en ocho volúmenes, duró de 1569 a 1572; una vez concluida dicha reimpresión, Montano regresó a España, donde fue comisionado por el rey para una misión en Lisboa y, sobre todo, para la catalogación de la Biblioteca de El Escorial. Sin embargo, su predilección iba por la retirada: la mayor parte del tiempo en los últimos años de su vida lo pasó en La Peña de Aracena, un rincón de la sierra de Aracena, que convirtió en delicioso lugar de retiro.


Los trabajos de Arias Montano se centran en cuatro campos. Como traductor, vertió del hebreo al latín el Itinerario de Benjamín de Tudela. Como poeta, escribía en latín con gran facilidad: son excelentes sus Rhetoricorum libri III, Hymni et Saecula, etc.; en sus poesías castellanas imita a Fray Luis de León, como lo demuestra en la Paráfrasis del Cantar de los Cantares. De su obra como teólogo y filósofo destacan la Historia Naturae y el Liber generationis Adanm seu de historia generis humani. Por último, su labor más importante, la de exegeta bíblico, aparece en la dirección de la Biblia Políglota de Amberes y en los comentarios a los Salmos de David.



La Políglota de Amberes ha sido muy elogiada. No obstante, ya en su tiempo, creó grandes dificultades a Arias Montano, que tuvo que defenderse varias veces de insistentes acusaciones inquisitoriales.


En realidad, bajo esta cuestión de la Políglota se halla un problema central en las disputas teológicas del siglo XVI: la de cuál es el verdadero texto de la Biblia. Según los escolásticos, que eran en general, lo más reaccionarios, el texto hebreo del Viejo Testamento se había falsificado por los rabinos; de aquí que aquéllos prefiriesen la edición autorizada por la tradición católica, es decir, la Vulgata de San Jerónimo, para cuya traducción se creía que dicho santo recibió una Gracia especial. En realidad, bajo este argumento se ocultaba en España un fuerte impulso que nada tenía que ver con motivos científicos: el profundo antisemitismo de grandes sectores de la población española, que llegaba hasta el rechazo de fuentes judías en el trabajo escriturístico.


Las últimas investigaciones sobre la vida y el pensamiento de Arias Montano, han confirmado que era un hombre que pisaba sin duda el terreno de la heterodoxia. Rekers ha demostrado satisfactoriamente que Arias Montano perteneció a la secta espiritualista de la Familia Charitatis, a la que se convirtió durante su estancia en Amberes. Arias Montano entró en la secta, sin duda, por la amistad que mantuvo durante sus años en Amberes con el impresor Cristóbal Plantin, a quien durante épocas enteras veía a diario. Y respecto a la heterodoxia de la secta, tampoco parece haber dudas; se ha tratado de desvirtuar este aspecto sobre la base de la poca importancia que concedían a las prácticas religiosas exteriores, principio por el cual se adaptaban de hecho a cualquiera de éstas. Sin embargo, ello parece deberse a una táctica premeditada ante el peligro que representaba entonces expresarse abiertamente contra los principios de la religión estatal; los familistas jamás actuaron contra el poder establecido, y si es verdad que tampoco rompieron con el papa, también lo es que entre ellos ignoraban su autoridad.


“Está por escribir un estudio completo de esta forma clandestina de erasmismo –decía Rekers- que hace su aparición bajo capa de biblismo y espiritualismo y por influjo de Arias Montano en la España del finales del siglo XVI”.


Francisco Arias Solís


La guerra es un mal que deshonra al género humano.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homaje a Benedetti.


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Gracias.






César Vallejo por Francisco Arias Solís

CESAR VALLEJO

(1892-1938)


¡Y si después de tantas palabras

no sobrevive la palabra!”

César Vallejo.

LA VOZ DE LA SOLIDARIDAD


Lo que impresiona de Vallejo es la densidad de su compromiso, la distorsión axiológica a que somete a la palabra, los resultados, siempre desgarradores de su batalla con el absurdo. Conducta que realmente no tiene antecedentes en nuestro idioma. Vallejo es el hechizado que se contempla en el hechizo. Ha llevado hasta sus últimas consecuencias el experimento romántico de atestiguar por su conciencia.


César Vallejo es, sin duda, uno de los más grandes poetas hispanoamericanos del siglo XX. Nace en Santiago de Chuco, ciudad del departamento de la Libertad, en la cordillera de los Andes del Perú, el 16 de marzo de 1892. Sus padres le transmiten sangre española mezclada con sangre indígena.


Concluidos sus estudios primarios. Vallejo deja Santiago para ir a Huamachuco, donde cursa cuatro años de enseñanza media. Es cuando descubre la literatura y empieza a borronear versos.


Su familia sufre dificultades económicas y Vallejo ha de emplearse en las minas y posteriormente en una hacienda azucarera de ayudante de cajero. En 1913, Vallejo puede cursar el primer año de Letras de la Universidad de Trujillo. A finales de 1917 marcha a Lima donde trabaja como maestro de primaria. En 1919 publica Los Heraldos Negros, que es recibido por la crítica con mezcla de asombro y admiración.


César Vallejo asume la carga del dolor ajeno al igual que la del dolor propio; pero no acepta someterse a ningún imperativo de la estrategia política. Madura el proyecto de huir más lejos, hasta “un sitio muy grande y muy lejano y otra vez grande” , “un sitio en el mundo que se llama París”. Vallejo es encerrado en la cárcel de Trujillo tres meses y medio. Después de que intervinieran en su favor las asociaciones estudiantiles y numeroso intelectuales, recobra su libertad. Su experiencia en la cárcel lo marca para siempre; “el momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel de Perú”, nos dice en Poemas Humanos. Entre las paredes de la celda escribe muchos de los versos que aparecerán en Trilce.


Vallejo llega a París en julio de 1923. Pasa unos meses de penuria que el invierno agrava. En 1925 empieza a escribir regularmente para el semanario limeño Mundial, luego para Variedades y El Comercio.


En 1927 renuncia a su puesto de los Grandes Periódicos Iberoamericanos, no contando en adelante con más dinero que el que le rinden sus crónicas. Va haciéndose a la idea de que la “suma miseria” es su “vía auténtica y única de existencia”. En 1928 cae gravemente enfermo. La miseria ajena y la miseria propia, dos caras de un mismo mal, le plantean el cruel interrogante de la justicia y de lo absurdo de ella.


En su primer viaje a Moscú, Vallejo queda indeleblemente marcado por su contacto con la realidad soviética. En los últimos días de 1930, Vallejo recibe orden de salir de Francia con motivo de su actividad política. Se traslada a Madrid donde vive de escasos artículos y de algunas traducciones. Dos años más tarde regresa a París.


Profundamente perturbado por la rebelión militar de julio de 1936, Vallejo no se limita a asistir a asambleas y mítines, sino que colabora denodadamente en la ayuda del pueblo español y a la causa republicana. Vallejo fue a Madrid y Barcelona durante la fatal guerra civil y volvió destrozado y casi sin esperanza.


El 13 de marzo de 1938, Vallejo se echa en la cama –dice- a “descansar”. En realidad no volverá a levantarse. El 13 de abril empieza a delirar: “Voy a España... Quiero ir a España”. Las enfermedades sufridas por Vallejo eran desconocidas en la medicina. Una de ella se llama España, y la otra una enfermedad muy vieja: el hambre. El 15 de abril de 1938, Viernes Santo, Vallejo murió de hambre.


En España, aparta de mi este cáliz, cantó con voz de hombre, lírica, dolida y solidaria, vencida y victoriosa, al mismo tiempo, entrándose en el alma del pueblo español. Vallejo disparó en España todo su amor por la humanidad. Después, guardó silencio.


Francisco Arias Solís


Sin libertad la vida vale poco.


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Julián Besteiro por Francisco Arias Solís

JULIÁN BESTEIRO

(1870-1940)


El dilema es el siguiente: o se salva la civilización

y la vida económica de los principales pueblos

mediante un esfuerzo colectivo de personalidades

libres, tratadas como tales, consideradas como tales,

o evidentemente esta civilización, que tanto trabajo

ha costado elaborar durante muchos siglos,

corre el riesgo de perderse irremediablemente.”

Julián Besteiro.

LA VOZ DE UN INTELECTUAL FIEL A LA VERDAD Y A LA HONRADEZ


Se puede atacar la figura de Besteiro negándose a admitir que fuese un espíritu superior. Allá cada cual con su juicio. Lo que no cabe admitir es que su vida haya sido sinuosa y tortuosa por falta de desinterés. Besteiro fue un intelectual fiel a la verdad y a la honradez.


En toda España se hizo famosa la respuesta de Besteiro al juez instructor de la intentona del 17. El Gobierno no ignoraba que Besteiro, aunque coautor con Largo Caballero de aquel episodio de la lucha de clases, se había visto obligado por las circunstancias a retraerse un tanto y que sólo volvió al pleno ataque cuando el no hacerlo hubiera dejado indefensos y al descubierto a los ferroviarios. En el fondo, pues, la experiencia del episodio confirmaba su doctrina secreta. Pero el juez quería hacerle decir algo contrario a la huelga general revolucionaria; a lo que Besteiro opuso su famosa declaración: “Jamás me he opuesto yo a revolución alguna”. Ahora bien querer confrontar esta magnífica actitud (que lo era y no sólo en palabras), querer oponer estas palabras, que eran un acto, a sus matices o reservas en tal o cual ocasión donde se negaba a seguir a los exaltados, revela falta de caletre y falta de acogida del pensamiento e intención del que se pretende juzgar.


En nuestro tiempo, todos los aspectos de barullo e indisciplina de aquel episodio se empequeñecen; y queda sólo que en agosto de 1917 Besteiro, Largo Caballero, Anguiano y Saborit estaban en prisiones militares, y que las intenciones de los que lo tenían encerrados se expresaban en los martillazos, que toda la noche oyeron con los que se estaba erigiendo la capilla ardiente. Por fortuna, los cuatro condenados salieron a cumplir una pena de cárcel en el penal de Cartagena. El barbero del penal puso el toque final a la figura de Besteiro rapándole la barba krausista; y así, con su gorro de presidiario, aquel profesor de Lógica llegó a ser el ídolo más amado del pueblo español.


Julián Besteiro y Fernández nace en Madrid el 21 de septiembre de 1870. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza, donde recibió una influencia perdurable de Giner de los Ríos, que marcó su vida dotándola de un fuerte sentido ético. Al acabar el bachillerato, se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, años en los que frecuentó la Biblioteca del Ateneo. En 1897 publicó su primer libro, La psicofísica, que había sido premiado en un certamen científico-literario. El mismo año gana por oposición la cátedra de Psicología, Lógica y Ética, del Instituto de Segunda Enseñanza de Orense, donde estará muy poco tiempo, pues se traslada enseguida con el mismo puesto, a Toledo. A partir de 1912 –un año antes de su matrimonio con Dolores Cebrián-, Besteiro era miembro muy activo del socialismo español, actividad que hace compatible con su cátedra de Lógica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, conseguida también el mismo año.


Desde el punto de vista político, la vida de Besteiro estuvo marcada por una intensa actividad municipal. En 1913 se presenta por primera vez a las elecciones madrileñas por el distrito de Chamberí, formando parte de la conjunción republicano-socialista; desde entonces hasta el final de la guerra civil los madrileños siguieron votándole; así ocurrió en los comicios de 1918, 1919, 1920, 1923, 1931, 1933 y 1936, a lo que él correspondió con un entusiasmo extraordinario en el desempeño de su concejalía. Esto explica un cierto idilio entre Besterio y Madrid, que tuvo su expresión más elocuente cuando derrotada la República en 1939, decide quedarse en Madrid, compartiendo la suerte del pueblo. Murió al año siguiente, en la cárcel de Carmona, el 27 de septiembre.


Es evidente que la proyección política de Besteiro no se limitó a su proyección municipal, pues participó en la campaña contra la guerra de Marruecos, en la huelga general de 1917 y en las deliberaciones del partido socialista. Al morir Pablo Iglesias en 1925, ostentó la presidencia del PSOE hasta 1931, en que dimite de dicha responsabilidad. La consideración general de su honestidad política e intelectual le llevará a la presidencia de las Cortes Constituyentes en 1931-1933, apartándose cada vez más de la vida política activa a partir de esa fecha; incluso en 1934 abandonará la presidencia de la UGT. En 1939 formó parte como ministro de Estado del Consejo Nacional de Defensa, que presidía el general Miaja y cuyo fin era poner fin a la guerra.


Dentro del grupo de dirigentes del partido socialista, con Fernando de los Ríos, era Besteiro el de mayor autoridad intelectual. Besteiro fue el único español de aquella época que descuella por encima de Azaña.


Es emocionante su respuesta a Regino García, militante del partido socialista, cuando al final de la guerra le pregunta: “Y usted, profesor, ¿qué piensa hacer?. He aquí su respuesta: “Yo, que nunca dije “ o no salvamos todos o todos perecemos”, me quedaré con los que no pueden salvarse. Es indudable que facilitaremos la salida a muchos compañeros que deben irse y que se irán, por mar, por tierra o por aire, pero la gran mayoría, las masas numerosas, ésas, no podrán salir y yo que he vivido siempre con los obreros, con ellos seguiré y con ellos me quedo. Lo que sea de ellos, será de mí”.


Francisco Arias Solís


Paz y Libertad.


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Antonio de Guevara por Francisco Arias Solís

FRAY ANTONIO DE GUEVARA

(1480-1545)

El día de la ciudad siéntese y no se goza

y el día de la aldea gózase y no se siente;

porque allí el día es más claro, es más desembarazado,

es más largo, es más alegre,es más limpio,

es más ocupado, es más gozado; y finalmente

te digo que es mejor empleado y menos importuno.”

Fray Antonio de Guevara.


LA VOZ DEL AFÁN DE NOTORIEDAD


La opinión de la crítica sobre este personaje ha cambiado paulatinamente y hoy se le ve como un clérigo resentido y sin vocación que se amparó en los hábitos y en el cultivo de las letras para obtener una seguridad y una fama que de otro modo no hubiera logrado. La distancia que separa el mensaje de sus obras de su comportamiento en la vida pública y religiosa demuestran el afán de notoriedad que tuvo este singular franciscano, que tuvo una agitada vida pública y llegó a ser hombre influyente en la época del emperador Carlos I. Su obra literaria sigue una orientación didáctica y costumbrista, alejada del eramismo doctrinario. Sus escritos se caracterizan en el aspecto estilístico por un acusado barroquismo que lo enlazan, por una parte con el retoricismo del siglo XV y lo convierten por otra en antesala del Barroco. Alardea constantemente de una gran erudición, que es, en muchos casos, producto de su invención y de su fantasía. A pesar de todo ello, es uno de los escritores más difundidos del siglo XVI y gozó en su momento de una gran popularidad.

Antonio de Guevara de Noreña nació en Treceño, Cantabria, en 1480 y murió en Mondoñedo, provincia de Lugo, el 3 de abril de 1545. Gracias a un tío suyo pude educarse en la Corte, “a do me crié, crescí y viví algunos tiempos, más acompañado de vicios que no de cuidados”. Allí fue paje del príncipe don Juan y, muerto éste, de la reina Isabel la Católica. Pero como esta falleciera, decidió tomar el hábito franciscano a la edad de veinticuatro años. Fue guardián de Arévalo, de Soria en 1518, y definidor de su provincia el 11 de noviembre de 1520. Inquisidor en Valencia y visitador de las morerías del reino de Granada, se atribuye a sí mismo un papel preponderante en la lucha de los comuneros al lado del emperador, de quien sería cronista, aunque nada dejó escrito en este sentido, sin embargo, en los discursos de Carlos I parece haber algunos rasgos de estilo de Guevara. El 7 de enero de 1528 fue nombrado obispo de Guadix, pero no entra en su diócesis hasta el otoño del año siguiente. Acompañaría a los ejércitos imperiales en la expedición a Túnez y otras correrías para regresar a España y ser designado obispo de Mondoñedo.


De sus numerosas obras, de carácter vario, nos interesan tres especialmente, Relox de príncipes o Libro áureo del emperador Marco Aurelio (1529), Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) y las Epístolas familiares (1539-1541).


El primero que algunos encasillan en el género de novela histórica, reúne en torno a un personaje diversas fantasías y hechos fabulosos, con invento por parte del autor de dioses, libros, filósofos y costumbres, a la manera borgiana en el pasado siglo. La materia novelesca se subordina a la intención de Guevara que pretendía escribir un tratado sobre la formación del príncipe al estilo del medievo. Los últimos estudios ven en el célebre pasaje El villano del Danubio una crítica del espíritu bélico e imperialista de Carlos I.


En Menosprecio de corte y alabanza de aldea, pese a denostar la vida cortesana, se regodea en su descripción, mientras su amor por el campo es más ficticio y materialista que horaciano; en resumidas cuentas, Guevara ama la aldea por su comodidad y el goce epicúreo de la vida. El humanismo renacentista era en Guevara más capa de pintura que estoico y profundo pensamiento. Modelo en su época del tópico renacentista, el Menosprecio está considerado hoy como falso y retórico.

En las Epístolas familiares, falsas porque fueron escritas para la imprenta y no destinadas libremente a los personajes, Guevara hace una demostración de cuidado del estilo y selección de temas en lo que puede considerarse como un cuadro de la sociedad de su tiempo.


Guevara escribió también Aviso de privados y doctrina de cortesanos, que unió al Menosprecio de corte; Vida de diez emperadores romanos o década de Césares (1539), Arte de marear (1539), Oratorio de religiosos (1542), Libro llamado Monte Calvario (1545) y Las siete palabras (1549).


En el fondo, la obra de Guevara es la de un medievalista en años de Renacimiento, que se pinta del color de moda; su moralismo humano tiene las raíces en el comportamiento y carece de intimismo; en resumidas cuentas, expone una moral de uso, para la vida cotidiana. Y como dijo este prelado español: “Es ley de corte que en lo que se escribe se muestre la prudencia, y en la manera de escribiros se conozca la crianza”.


Francisco Arias Solís


Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.


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Stefan George por Francisco Arias Solís

STEFAN GEORGE

(1868-1933)


Se le desprendieron las lilas y mimosas.

Y cuando me incliné a tomarlas,

Él se arrodilló también. Bañé dichoso

mi rostro entonces en las rosas frescas.”

Stefan George.


LA VOZ DEL PROFETA DEL NUEVO ARTE


El poeta Stefan George fue considerado por muchos el profeta del nuevo arte y el mayor poeta alemán de su tiempo. Aunque fue un escritor de vocación aristocrática, no fue indiferente a la preocupación social de su tiempo. Esteta en sus comienzos, decadente, compuso sus primeros libros bajo el influjo de los simbolistas franceses, amplió luego su campo y fue el poeta idealista que excitó el entusiasmo de la juventud con sus elevados sentimientos, con la maestría de su arte sabiamente armonioso. Acusa su estilo muy diversas influencias (Charles Baudelaire, Sthéphane Mallarmé, Friedrich Nietzsche, entre otros), manteniendo sin embargo una personalidad extraordinaria. Fue además un excelente traductor de Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Swinburne, Shakespeare y D'Annunzio.


La poesía de George destaca por su musicalidad y claridad del verso y por su carácter elitista y minoritario, con una postura escapista de la realidad histórica. Este concepto de la poesía, más selectivo con el tiempo, le llevó a adoptar una poética pseudorreligiosa y de regeneración espiritual, lo cual le implicó de modo inconsciente por su parte con el nazismo; reaccionó, sin embargo, y como repulsa abandonó Alemania y emigró a Suiza.


Stefan George nació en Büdesheim, cerca de Bingen, el 12 de julio de 1868 y falleció en Locarno, Suiza, el 4 de diciembre de 1933. Su familia se traslada a Bingen en 1873, donde su padre se hizo un prestigioso comerciante de vino. Sus estudios primarios lo realizó en una escuela de Darmstadt. Estudió filosofía e historia del arte en las universidades de Darmstadt, Berlín, Munich y París. Gran amigo de Hugo von Hofmannsthal, con el fundó la revista Bläter für die Kunst, de orientación esteticista y opuesta al naturalismo. Viajó por toda Europa y estuvo estrechamente unido en París al círculo de los simbolistas. Frecuentó el trato con Sthéphane Mallarmé, Paul Verlaine y Auguste Rodin. Un número importante de escritores, artistas e intelectuales se congregaron alrededor de George, grupo que fue conocido como miembros del Georgekreis, del círculo de George.


Entre sus obras destacan: Dibujos en gris (1889), Himnos (1890), Peregrinaciones (1891), Algabal (1892), El año del alma (1897), El tapiz de la vida (1899), El séptimo anillo (1907), contra la falsa moral, La estrella de la alianza (1913), El nuevo imperio (1928), donde canta el designio de un nuevo Imperio del espíritu y la gracia. En prosa escribió Días y obras (1903), importante para conocer su ideario y su estética. Y como dijo el poeta alemán: “Tampoco pudo elegir un amanecer más prolongado”.


Francisco Arias Solís


La libertad no la tienen los que no tienen su sed.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Benedetti.


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Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.

Don Juan Manuel por Francisco Arias Solís

DON JUAN MANUEL

(1282-1347)


“… porque muchos homes las cosas sotiles non le caben

en los entendimientos, ni las entienden bien, no toman

placer en leer aquellos libros nin aprender lo que es

escripto en ellos, el porque non toman placer en ello,

nin lo pueden deprender nin saber así como a ellos

cumpliría.”

Don Juan Manuel.


LA VOZ DEL PRIMER PROSISTA CON ESTILO PERSONAL


Don Juan Manuel es el prosista más importante de su época y el iniciador del género novelesco en la literatura española. Las obras de don Juan Manuel –principalmente, El Conde de Lucanor- son una clara exposición de la ideología del autor sobre cuestiones sociales, políticas, religiosas y literarias. En este sentido, hay que destacar su conciencia de autoría. El escritor, con paciencia y tenacidad, ha ido construyendo una obra literaria de la que se siente responsable y de la que quiere dejar constancia. Este individualismo se opone al carácter colectivo de la literatura medieval y es un claro antecedente de la afirmación personal que llegará con la literatura prerrenacentista y renacentista. Por otra parte, la obra de don Juan Manuel, basada en la experiencia vital y en la aguda observación del autor, es en lo estilístico un brillante ejemplo de selección, densidad y concisión. Don Juan Manuel es el primer prosista castellano que tuvo estilo personal, y seguramente también el primero que tuvo conciencia artística, evidente en el cuidado que puso en conservar sus libros reunidos para evitar posibles modificaciones de su obra.

Don Juan Manuel nació en Escalona, provincia de Toledo, el 6 de mayo de 1282. Emparentado directamente con los reyes castellanos, pertenece a la nobleza más rancia y poderosa. Erróneamente se le ha venido otorgando el título de “infante”, que sí le había correspondido a su padre. Don Juan Manuel era nieto de Fernando III el Santo y sobrino de Alfonso X el Sabio. Sus padres eran el infante don Manuel –hijo menor del rey Santo- y doña Beatriz de Saboya. Por su condición social participó activa y destacadamente en los acontecimientos bélicos y políticos de su tiempo. Fue Señor de Villena y de Alarcón y Adelantado de Murcia. Miembro de la casta señorial, tan poderoso casi como el rey, podía ir de Murcia a Navarra ”pasando cada jornada por villa cercada de castillos suyos”. Tomó parte en las intrigas nobiliarias de aquellos años en torno al poder en los reinos de Castilla y de Aragón. Protegido de Sancho IV, intervino en los años de la minoría de Fernando IV y en la de Alfonso XI, siendo corregente de éste último. Sus intereses y ambiciones le llevaron incluso a ponerse en contra de Alfonso XI. Se casó tres veces y consiguió que sus aspiraciones de máxima grandeza se cumplieran al casarse una de sus hijas con el heredero del rey de Portugal y otra con Enrique de Trastamara, futuro Enrique II de Castilla. Don Juan Manuel se puso de la parte que más convenía a los intereses de su linaje; aunque luchó contra los moros en El Salado y Algeciras, no dudó cuando lo exigía la política de su casa, en aliarse con el rey de Granada.

Don Juan Manuel vivió activamente un ideal triple: caballeresco, religioso y literario. Su vida osciló en la cuerda floja de la violencia injusta, de la doblez de quien antepone a todo su ideal de casta, por lo que unas veces los vemos adicto y otras rival del rey. Personaje contradictorio, abominador de la guerra, mas siempre peleando, obsesionado por el problema de la honra y de su estado, veía en todo menoscabo y desprecio; tolerante en el aspecto religioso y amante de la caza, prefería las intrigas nobiliarias a la lucha contra los moros. Paradójicamente sólo fue humilde en la faceta que mayor gloria le ha dado: la literatura. Don Juan Manuel es el primer escritor que tiene conciencia del valor de su obra y por eso se retira los últimos años de su vida, en el convento de Peñafiel, donde depositó un códice, que contenía toda su producción, para legarla cuidadosamente a la posteridad. Don Juan Manuel muere en Córdoba el 13 de junio de 1348.

La mala suerte persiguió a la obra de don Juan Manuel, porque su códice se ha perdido y las copias parciales que nos han llegado están incompletas y plagadas de errores.

Se consideran perdidas obras como el Libro de los sabios, el Libro de la cavallería, algunos de cuyos capítulos pasaron al Libro de los Estados; la Crónica cumplida, el Libro de los egennos, probable tratado sobre máquinas bélicas; el Libro de las cantigas, colección de poemas, y unas Reglas de trovar, o arte poética. Salvo del Libro de cavallería, de los demás solo conocemos los títulos.

Tradicionalmente viene dividiéndose la obra de Don Juan Manuel en obras menores y obras mayores. Entre las primeras se encuentran el Libro de la caza –con interesantes noticias sobre este deporte, sobre las diferentes aves de cetrería y, principalmente, sobre el arte de adiestrar halcones-, el Libro de las armas -de carácter autobiográfico, exalta la grandeza de su linaje-, el tratado De las maneras del amor –sobre diversas formas de amistad-, el Libro infinido o de castigo y consejos –repertorio de consejos dirigidos a su hijo-. En todos estos libros predomina lo expositivo sobre lo narrativo. Las obras mayores, aun siendo claramente didácticas, tienen una acentuada forma narrativa. Tres son las grandes obras de don Juan Manuel. El Libro del caballero y el escudero, escrito hacia 1326, nos ha llegado incompleto. Su trama argumental, a imitación de la del Libre del orde de cavalleria, de Ramón Llull, nos cuenta la historia de un joven escudero adiestrado por un anciano caballero, que vive en una ermita y que le adoctrina sobre todo lo referente a la orden de caballería. El Libro de los Estados, escrito entre 1327 y 1332, es un manual de educación de príncipes, que recoge el ideario político del escritor. Su obra más importante es, sin duda, el Libro de los enxiemplos del conde Lucanor et de Patronio –conocido con el título de Libro del Conde Lucanor-, escrito en 1335.

La obra se divide en dos partes, Libro de los enxiemplos y Libro de los proverbios, que guardan una estrecha unidad. El primero, el más extenso e importante, es una colección de cincuenta cuentos, narrados por el ayo Patronio para ejemplificar los diferentes problemas (sociales, religiosos, políticos y literarios, etc.) que le presenta su señor el conde de Lucanor. La narración siempre concluye en un dístico, que actúa a modo de moraleja final. El Libro de los proverbios es un repertorio de sentencias.

Pese a los intereses nobiliarios del autor, los relatos de Patronio hacen desfilar todas las clases sociales, desde el padre de don Juan Manuel hasta salteadores de sepulcros, desde mercaderes a reyes árabes, a los que enmarca en unos contextos que hacen del libro un cuadro de viva humanidad. Y como dijo nuestro autor, defendiéndose de los ataques que por ser noble y escribir recibía: “Pienso que es mejor pasar el tiempo en fazer libros que en jugar a los dados o fazer otras viles cosas”.



Francisco Arias Solís


Apostemos con el corazón en la mano por la paz.


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Margaret Atwood por Francisco Arias Solís

MARGARET ATWOOD


Tú creíste

que sólo fui el eco

de tu canto.”

Margaret Atwood.


LA VOZ DEL PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS 2008


La poeta y escritora canadiense en lengua inglesa Margaret Atwood está considerada la mejor escritora canadiense del siglo XX y ha sido la ganadora del premio Príncipe de las Letras de este año por “su espléndida obra literaria, que ha explorado diferentes géneros con agudeza e ironía, y en ella porque asume inteligentemente la tradición clásica, defiende la dignidad de las mujeres y denuncia situaciones de injusticia social”. En 1982 recibió el premio Welsh Arts Council’s International Writer como reconocimiento general de su obra. Se le concedió el premio Canadian Governor-General’s en dos ocasiones en 1966 por el libro de poesía El juego del círculo, y en 1986 por su novela Cuento de la criada (1985), de corte futurista. Por su obra El asesino ciego, obtuvo, en el año 2000, el prestigioso Booker Prize, cuyo dinero donó a fines ecologistas y humanitarios. En todas las obras de Atwood subyace su preocupación por la deshumanización de las capas urbanas canadienses y por las consecuencias que esta acarrea: soledad, incomunicación, etc.

Margaret Atwood nació en Ottawa el 18 de noviembre de 1939. Su padre estuvo dedicado al estudio de la fauna entomológica que habita en los bosques, lo que le permitió pasar una parte importante de su infancia entre el norte de Québec, Ottawa y Toronto. “Me impresionó por primera vez en mi vida –nos cuenta Atwood- que mi madre pudiera temerme. Ni siquiera podía consolarla pues sólo era vagamente consciente de la naturaleza de su angustia pero debía haber algo en mí que se hallaba fuera de su alcance”. Atwood realizó estudios en la universidad de Toronto, en el Radcliffe College y en Harvard. Sus primeros poemas se publicaron cuando tenía diecinueve años. Continuó escribiendo mientras ejercía de profesora de Literatura inglesa en diversas universidades canadienses, tales como, la British Columbia en Vancouver, la Sir George Williams en Montreal y la de York en Toronto. En 1968 contrajo matrimonio con Jim Polk del que se divorció cinco años más tarde. Posteriormente se volvió a casar con el novelista Graeme Gibson. Desde 1972 está dedicada plenamente a la escritura y ha desempeñado distintos cargos a lo largo de su vida, entre otros la vicepresidencia de la Unión de escritores de Canadá durante los años 1980 y 1981 y la presidencia del Centro Canadiense del PEN Club Internacional de escritores (1984-1986). Además de sus numerosos títulos honoris causa, es también miembro de la Royal Society de Canadá y de la Order of Canada y miembro honorario dela Academia Americana de las Artes y las Ciencias. Atwood es una escritora comprometida con la promoción y defensa de los derechos humanos y colaboradora de Amnistía Internacional. La escritora canadiense ha señalado que los derechos humanos son como árboles: “Se tarde mucho en conseguir que crezcan, pero muy poco en talarlos”.

Atwood publicó su primera novela, La mujer comestible, en 1965, pero no se publicó hasta 1969, su argumento centrado en la “antropofagia emocional” que tiene lugar en las relaciones de pareja, causó un gran impacto en el público, y le permitió darse a conocer internacionalmente. Sus novelas Surfacing (1972) y Señora Oráculo (1976), ambas sobre la identidad femenina, y La vida antes del hombre (1979), en la que cuestiona el papel que se espera juegue la mujer dentro de la sociedad, la etiquetaron como escritora feminista, aun sin estar ella demasiado de acuerdo. Los libros de poesía Política del poder (1971), Eres feliz (1974) e Historias verdaderas (1981) fueron muy bien recibidos por la crítica. Entre sus publicaciones destacan, además, el libro de relatos El huevo de Barbazul (1987); las novelas Daño corporal (1982), especie de parodia de la narrativa de intriga política, Ojo de gato (1989), finalista del Booker Prize, y las novelas Oráculo (1996) y La novia ladrona (1996); y sus excelentes estudios sobre la literatura canadiense Supervivencia (1972) y The Oxford Book of Canadian Short Stories in English. De sus últimos libros, citaremos: la novela Oryx y Crake (2003), la colección de relatos The Tent (2006) y el libro de poesía The Door (2007). Y como nos dijo la poetisa canadiense: “Oyes ladrar perros distantes. / La puerta está entreabierta / o entrecerrada: / así permanece y tú no puedes despertar”.



Francisco Arias Solís


Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.



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Foro Libre: Homenaje a Rafael Alberti

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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¡Paz en todos los hogares.

Paz en la tierra, en los cielos,

bajo el mar, sobre los mares.”

Rafael Alberti.


HOMENAJE DE FORO LIBRE A RAFAEL ALBERTI


El próximo lunes, día 26 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta andaluz Rafael Alberti (1902-1999), con motivo del décimo aniversario de su muerte.


Rafael Alberti, último mito viviente de la Generación del 27, murió en la madrugada del 28 de octubre de 1999 en su casa Ora Marítima de El Puerto de Santa María. Tenía 96 años. Poeta jondo, dramaturgo comprometido, pintor sensible y hombre de paz, la voz de Alberti ha sonado con potencia enorme por todos los mares a lo largo del pasado siglo. Sus cenizas fueron esparcidas en la Bahía de Cádiz, el mar de su infancia.


Es en 1923, cuando nuestro poeta comienza a trabajar en los primeros poemas de lo que luego será su primer libro Marinero en tierra. Estos poemas, escritos a la sombra de Gil Vicente y de los cancioneros musicales de los siglos XV y XVI, los escribe en la sierra de Guadarrama donde se encuentra descansando, víctima de una enfermedad de pulmón. Los días que baja a Madrid los pasa con sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza: García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel y Moreno Villa. También entra en relación por aquellos días con Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Pedro Salinas.


En 1925 aparece Marinero en tierra que pocos meses antes ha dado a su autor, al alimón con Gerardo Diego, el Premio Nacional de Literatura. Traba conocimiento con su admirado Juan Ramón Jiménez, quien comienza a aconsejarle y establece amistad con José Bergamín.


En la misma línea de su primer libro están La amante y El alba de alhelí. Con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora (1927) escribe la prodigiosa arquitectura de Cal y canto. Sobre los ángeles, es uno de los hitos fundamentales en la lírica española moderna, y supone una doble ruptura: de forma, en su tendencia hacia el simbolismo, y de fondo, por la aparición de un cultivo más intenso de la intimidad.


En 1933, siendo ya miembro del partido comunista, funda con María Teresa León, la compañera de su vida, la revista revolucionaria Octubre; a partir de ese momento su postura se hace cada vez más comprometida con el Frente Popular, posición que se acentúa, una vez estallada la guerra civil, como secretario de la Alianza de Escritores Antifascistas. Son características a este respecto, Capital de la gloria y El poeta en la calle. Rafael Alberti, es el indiscutible iniciador de la poesía revolucionaria en España.


En 1939 llegó ese día sin alba. Una avioneta llevó a Alberti y a María Teresa a Orán. Luego; París, Buenos Aires, Roma... Viajero universal. Alberti se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la otra España.


Con posterioridad a la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, publica un buen número de libros que han acrecentado su reputación como uno de los más importantes poetas contemporáneos. Son de destacar: Entre el clavel y la espada, Coplas de Juan Panadero, A la pintura, Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima, Roma, peligro para caminantes, Los ocho nombres de Picasso...


Tuvo que esperar la muerte de Franco y aún tardó en volver. El 27 de abril de 1977 llegó a Barajas con María Teresa y su hija. El canto de La Internacional le humedeció los ojos. “Me fui de España con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia”. Aceptó ser candidato al Congreso por el partido comunista.. También tuvo el reconocimiento absoluto en su país: Premio Nacional de Teatro (1981), Cervantes (1983) y Premio Andalucía de las Letras (1993).



Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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Fernán Pérez de Guzmán por Francisco Arias Solís

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

(1376-1460)


La verdat e çertidumbre del origin e nacimiento

de los linajes de Castilla, non se puede bien saber

sino quanto quedó en la memoria de los antiguos.

Ca en Castilla ovo siempre e ay poca diligençia

de las antigüedades, lo qual es gran daño.”

Fernán Pérez de Guzmán.



LA VOZ DEL PRIMER BIÓGRAFO


Fernán Pérez de Guzmán ha pasado a la historia de la literatura por su obra Generaciones y semblanzas, apéndice de otra obra parcialmente suya, Mar de historias, trasunto del libro homónimo de Giovanni di Colonna, vasta crónica que trata “de los emperadores e de sus vidas e príncipes gentiles e católicos”, y de “los santos e sabios e de sus vidas e de los libros que hicieron”. A continuación, en Generaciones y semblanzas, ofrece treinta y cuatro biografías de los personajes prepotentes de las cortes de Enrique III y Juan II. Mientras Mar de historias no deja de ser una síntesis brillante de otros historiadores, Generaciones y semblanzas es una obra personal llena de originalidad que inicia un género nuevo: la biografía. El mismo explica en el prólogo, y las cumple las cualidades del historiador, que son: objetividad, que se logrará narrando hechos a los que hubiera estado presente, o conocidos directamente por personas dignas de fe; penetración psicológica para alcanzar las facetas morales ocultas de los personajes; denuncia de la anarquía, las injusticias y los abusos de poder para la cual la historia no debe ser publicada “biviendo el rey o príncipe en cuyo tiempo e señorío se hordena, porque el estoriador sea libre para escrivir la verdad sin temor”. En estilo conciso, elegante, sin complejidades sintácticas, Pérez de Guzmán esboza estos retratos en los que puso al mismo tiempo su conciencia nacional y la crítica, censurando el antisemitismo y la anarquía de los tiempos de Juan II.


Fernán Pérez de Guzmán nació en Batres, provincia de Madrid, hacia 1376 y murió el 2 de octubre de 1460. Perteneció a una familia ilustre, sobrino de Pero López de Ayala, tío del marqués de Santillana y bisabuelo de Garcilaso de la Vega. En su juventud viajó a Aviñón, lugar clave para el alumbramiento de la conciencia prehumanista, y donde conoció a Benedicto XIII, el “Papa Luna”, según se desprende de los versos de sus cantos heroicos
Loores de los claros varones de España: “yo muy niño en Aviñón / en aquella turbaçión / que fue çisma en el papado”. Durante la regencia de Juan II, sus luchas contra Alvaro de Luna dieron lugar a muchas desgracias que culminaron con su apresamiento. Recuperada la libertad, se retiró a su señorío de Batres, no se sabe si desterrado o voluntariamente, donde se dedicó a la literatura moral e histórica hasta el momento de su muerte. En su poesía fue admirador de Francisco Imperial y en su visión del mundo se percibe la influencia filosófica del famoso obispo Alonso de Cartagena.


Pérez de Guzmán escribió poesías de cancionero, varias de las cuales están recogidas en el de Baena; poesías didácticas entre las que destacan
Confesión rimada, Coplas de vicios y virtudes, Coplas a la muerte del obispo de Burgos, De lores divinos a los maytines , así como Requesta fecha al magnífico Marqués de Santillana, y ya anciano, un largo poema de más cuatrocientas estrofas, llamado Loores de los claros varones de España, panegírico de relevantes personajes desde Viriato hasta Benedicto XIII y Gil de Albornoz. Su fama, sin embargo, se debe a una breve obra, Generaciones y semblanzas, conjunto de biografías de personas que Pérez de Guzmán conoció, que amó y que odió, lo cual le da una inmediatez absoluta y una gran vivacidad a la descripción física y psicológica de los personajes. A pesar de sus simpatías y antipatías, se muestra en sus descripciones independiente y objetivo, pero su estilo nervioso y espontáneo las tiñe de pasión humana. La obra nos ofrece, en conjunto, un cuadro de la sociedad de su época de valor inapreciable. Y como dijo Pérez de Guzmán: “A cuerdos, necios e locos / veo heredar las riquezas / de sus padres, e muy pocos / las virtudes e proezas”.


Francisco Arias Solís


La guerra es un mal que deshonra al género humano.


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Gracias.

Joaquín Arderius por Francisco Arias Solís

JOAQUIN ARDERIUS

(1885-1969)



A mi juicio, en España no ha comenzado a publicarse

la auténtica novela social. Pero esto para mí tiene

una explicación rotunda: la de que en España

no se ha hecho aún la revolución social, ni siquiera la política.”

Joaquín Arderius.



LA VOZ DE LA NOVELA SOCIAL


El tipo de novela de Arderius difiere esencialmente de las que por lo común “se llevaban” en su época, y en razón de esa diferencia marca en el alma el primer distintivo de una originalidad indiscutible.


En 1931 apareció su novela Campesinos, de la que José Díaz Fernández dijo: “Quizá por primera vez se intenta en nuestra literatura una verdadera novela sobre campesinos, donde el sufrimiento del hombre español aparece desnudo y severo, como una síntesis del eterno dolor del mundo. Porque nuestras novelas rurales fueron hasta hora novelas rurales sólo por lo bastas, desmañadas y agrestes”.


La vida tal cual es, sin previa elaboración en la fantasía del escritor, no admite más que una clase de traslado a la narración novelesca. Ni tal vez más que variaciones de puro estilo en la interpretación personal. Esta fidelidad a los modelos vivos y a los ambientes reales tomados con la menor dosis posible de subjetivo capricho, cuidando de mantener una neutra impasibilidad en el análisis de cuanto se ve y se observa, ha producido la parte más numerosa e interesante de la novela moderna.


Arderius no se detiene ante ninguna audacia. Sus personajes son almas que se mueren furiosamente. Para los críticos clasicistas, enemigos de la fusión de géneros y de la insumición a las reglas diferenciales, la novela de Arderíus constituye un verdadero escándalo. Por dos cosas. Primero, porque carece casi en absoluto de arquitectura material. Segundo, porque se encuentra situada precisamente en las fronteras de la etopeya, en la zona misma que separa a ésta del poema.


Joaquín Arderius y Sánchez Fortún nace en Lorca, provincia de Murcia, el 5 de abril de 1885. Cursó sus primeros estudios en un colegio religioso de Madrid. Más tarde realizó aprendizajes de ingeniería en Lieja, Bélgica. Pero los abandonó muy pronto, dedicándose por entero a la literatura y al periodismo. Participante activo en todos los movimientos revolucionarios durante la dictadura de Primo de Rivera, fue encarcelado repetidas veces entre 1923 y 1929. El 30 de enero de 1930, el mismo día en que caía la Dictadura de Primo Rivera, aparecía dirigida por José Díaz Fernández, Antonio Espina y Adolfo Salazar, la revista Nueva España. La revista tenía la intencionalidad de cubrir “todo el ala ideológica de las izquierdas” y de mantener una línea de periodismo polémico. Más tarde se incorporó a la dirección Joaquín Arderius. En un principio Nueva España tuvo una periodicidad quincenal; al partir del número catorce, hasta su desaparición, se convirtió en semanario. Entre los colaboradores pueden destacarse: Maria Zambrano, Azorín, Miguel Angel Asturias, Mauricio Bacarisse, Corpus Barga, Juan Gil-Albert, Benjamín Jarnés, Ramón J. Sender y César Vallejo.


Arderius estuvo muy ligado al Socorro Rojo Internacional, presidiendo en diversas ocasiones las actividades de la sección española. Fue uno de los promotores en nuestro país de Unión Internacional de Escritores y Artistas Revolucionarios. Los ochenta fundadores de la sección española de Unión Internacional eligieron para su presidencia a Joaquín Arderius, Ricardo Baroja, Pedro de Répide y Antonio Espina. La organización no pasó, sin embargo, de tener un carácter nominal, y fue suprimida al año siguiente al de su constitución (1931), por consigna del partido comunista de la U.R.S.S.


Todo lo que se llamó “nueva literatura” se hallaba infiltrado en el arte de Arderius y en sus obras: Mis mendigos (1915), Así me fecundó Zaratustra (1923), Yo y tres mujeres (1924), El ojo de brasa (1925), La duquesa de Nit (1926), La espuela (1927), El baño de la muerta (1928), Los príncipes iguales (1928), Los amadores de Manqueses (1929), Justo el Evangélico (1929), El comedor de la pensión Venecia (1930), Lumpenproletariado (1931), Campesinos (1931), Vida de Fermín Galán (1931, en colaboración con Díaz Fernández) y Crimen (1934). Arderius es original y conceptual. Radical como nadie las páginas de sus libros, en los que desarrolla su tesis sociológica exasperada y rebelde, plantean los problemas esenciales que hoy inquietan a la inteligencia avanzada.


Arderius fue uno de los novelistas sociales más destacados durante la República. Tuvo que exiliarse en 1939, primeramente en Francia y más tarde en México, al producirse la invasión de París por las tropas del III Reich. En la capital azteca ejerció funciones de agregado de Prensa en la embajada del Gobierno republicano que representaba Nicolau d’Oliver y logró después un modesto empleo en el Ministerio de Educación Nacional. Joaquín Arderius falleció en México el 20 de enero de 1969, tras treinta años de exilio en los cuales abandonó completamente la literatura. Y como dijo el novelista: “El libro es necesario que sea barato y social y revolucionario”.


Francisco Arias Solís


La primera víctima de la guerra es la infancia.


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La inmensa soledad de los exiliados por Francisco Arias Solís

LA INMENSA SOLEDAD DE LOS EXILIADOS

De soledad tan vaga y tan concreta

sale un hilo de agua;

el agua del destierro,

muy parecida al llanto.”

José Moreno Villa.

EL CANTAR DE SOLEDAD DE LOS DESTERRADOS


Gregorio Marañón en el prólogo de su libro Españoles fuera de España (1947), al referirse a Séneca, que estuvo desterrado siete años en Córcega, nos recuerda esta exclamación del filósofo cordobés: “¡Qué sufrimiento intolerable es el vivir fuera de la patria!”


Es innecesario repetir una vez más que la mayor parte de nuestros mejores intelectuales y artistas emprendieron el camino del exilio al final de la guerra, provocada por la rebelión militar del general Franco. De este impresionante exilio -sin duda el más importante en nuestra larga historia de emigraciones- se cumplen ahora 70 años.


Al poema “Destierro” (París, 22 de marzo de 1952), del poeta José María Quiroga Plá, pertenecen estos versos: “Todos los crímenes tienen / perdón, y hallan indulgencia, / menos el crimen de echar / a los hombres de su tierra”.


El novelista y poeta catalán Alfonso Vidal y Planas, quien murió en el exilio, escribió un libro poético titulado Cirios en los rascacielos (1963), en el que figuran estos versos: “Sin España en mi vida, / yo mismo soy el muerto, / ¡y en la capilla ardiente / de Yanquilandia enciendo / un cirio por mi ánima / en cada rascacielos!”. Bernardo Clariana, nos transmite también la sensación de soledad experimentada en Nueva York, ciudad ajena, cruel... de la que quiere evadirse por medio del recuerdo: “Pero no lograrán prefabricar / los jardines de tu patio...” A su paso por Ellis Island, en 1939, Alfonso Vidal exclamó: “Enterradme en España cuando muera / (¡por caridad, hermanos, en mi España!), / si herido de su amor, en tierra extraña, / desangrado en suspiros, me muriera”.


Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, nos transmite amor y nostalgia, soledad, recuerdos de una juventud y el dolor silencioso del exilio: “Dejé por ti mis bosques, mi perdida / arboleda, mis perros desvelados, / mis capitales años desterrados / hasta casi el invierno de la vida”.


Pedro Garfias vivió unos meses en 1939 en el pueblo inglés llamado Eaton Hasting: allí creó los poemas que constituirán su primer libro en el exilio que verá la luz en 1941, en México, lugar donde Garfias vivió su soledad, hasta su muerte. En estos versos de Garfias asoma la gran soledad, que crecerá más y más: “Dentro del pecho oscuro / la clara soledad me va creciendo....” Y nos grita: “Yo te puedo poblar, soledad mía, / igual que puedo hacer rocas y árboles / de estas oscuras gentes que me cercan... “


Luis Cernuda sabe que el destierro lo ha convertido en un muerto que, a pesar de todo sigue viviendo: “Tú, verdad solitaria, / transparente pasión, mi soledad de siempre, / eres inmenso abrazo; / el sol, el mar, / la oscuridad, la estepa, / el hombre y su deseo, / la airada muchedumbre, / ¿qué son sino tú misma?” Uno de los temas constantes en la poesía de Juan Rejano es España, vista en los primeros momentos del exilio con un gran dolor: “Vivir de ausencia es ya sobrevivir”. En la poesía de exilio de José Ramón Arana, aparecen algunos recuerdos de momentos dolorosos en esta “ciega soledad”: “Nadie vendrá a llorarte... / Solo el viento / avivará el clavel que me ha nacido / frente a este ciega soledad sin llanto...”


El poeta malagueño Emilio Prados, que en el exilio vive solo, apartado, quiere escapar de su soledad: “Golpeé con mi voz, con mi palabra / -no sé donde ni lo sabré jamás-: / nadie me abrió”. Y su paisano Manuel Altolaguirre, con una gran ternura, nos dice: “Estoy solo y no sé quienes / están sintiendo mi ausencia.” Y no menos agudo es el dolor de la mujer de Altolaguirre, Concha Méndez, que escribe: “La gran soledad del mundo / como ala que me domina / llevo sobre mí y me arrastra...”


Los exiliados españoles, lejos de su patria, trataron de sobrevivir su vida, sintieron la garra de la nostalgia, el incesante recuerdo de unas calles, de unos árboles, de unas fuentes como aquella a la que Alberti pedía, “que volviera para darle agua”. Supieron de angustia, de dificultades económicas para enfrentarse con ese cada día y cada mañana, pero especialmente sintieron una inmensa soledad. Soledad de soledades y todo soledad, como la del poeta malagueño José Moreno Villa: “Hay una soledad en el exilio / que no es de gente: soledad de muros, / de solera y de techo; / soledad de reflejos; / soledad de colores imprecisos”.


Francisco Arias Solís


Paz, queramos paz.


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Gracias.









Francisco Delicado por Francisco Arias Solís

FRANCISCO DELICADO

(h. 1475-h. 1535)


Protesta el auctor que ninguno quite o añada palabra

ni razón ni lenguaje, porque aquí no compuse modo de

fermoso dezir, ni saqué de otros libros, ni furte eloquencia

porque para dezir verdad poca eloquencia basta.”

Francisco Delicado.


LA VOZ DEL CLÉRIGO LIBERTINO


En los primeros años del siglo XVI hay una corriente crítica llena de ironía que va punteando diversos libros de mayor o menor fortuna: La Celestina, La Lozana Andaluza (1528), libros misceláneos, piezas teatrales como las de Naharro, Gil Vicente y Rueda contienen elementos realistas y críticos corrosivos; el mundo de los criados en Rojas, de rameras y cortesanas en Delicado, la crítica eclesiástica derivada por un lado de la satírica medieval, por otro del erasmismo, las punzantes acotaciones irónicas del portugués, la moralizante pulla de Naharro que describe el mundo de los señores con la lengua de los criados del tinello, los pasos de Rueda, todo esto va creando un cuerpo crítico al que se suma el autor del Lazarillo.


Se sabe muy poco de la vida de Francisco Delicado, salvo lo que de sí mismo dice en sus obras. Suele decirse que era natural de “la peña de Martos” (Jaén), atendiendo a sus palabras, pero más bien parece natural de Córdoba o algún lugar próximo, nació hacia 1475. Dados sus grandes conocimientos sobre las costumbres de los judíos conversos, puede deducirse que también él lo fuera. Fue discípulo de Antonio de Nebrija, al que llama preceptor, entró en el estado eclesiástico y fue vicario del valle de Cabezuela, y huyó de España atemorizado por la Inquisición, viajando a Italia, donde se publicó toda su obra; allí vivió en Roma, de donde se marchó tras el saqueo español de 1527, para establecerse en Venecia, hasta su muerte, ocurrida hacia 1535.


Parece ser que su primera obra fue el pequeño tratado de De consolatione infirmorum. En 1525 escribió un libro médico sobre el palo guayaco, en agradecimiento por haberse curado de Il mal francesco o sífilis, El modo de adoperare el legno de India occidentale: Salutífero remedio a ogni piaga et mal incurable. Francisco Delicado composuit in Alma Urbe anno 1525. Hizo magníficas ediciones del Amadis de Gaula (1533); La Celestina, la Cárcel de amor y de Los tres libros del caballero Primaleón y Polendos (1534). En su retiro veneciano escribió en italiano un opúsculo en el que, en otras cosas, trata el saqueo de Roma por las tropas del emperador Carlos V. Pero su obra más importante es el Retrato de la Lozana Andaluza, novela picaresca dialogada, de tipo erótico, aparecida en Venecia en 1528.


El texto del Retrato de la Lozana Andaluza se descubre en el siglo XIX en la Biblioteca Imperial de Viena, sin el nombre del autor y del impresor, por lo que durante mucho tiempo se la consideró anónima, hasta que la crítica especuló con la idea de que el autor era Francisco Delicado, “clérigo libertino y cavernario”, definiendo la obra como pornográfica y característica de la corrupción del clero del siglo XVI.


El Retrato de la Lozana Andaluza es una obra picaresca en ambiente celestinesco, dividida en “mamotretos”, en los que narra las peripecias de la cordobesa Lozana y su criado Rampín; posee gran valor histórico como documento social del ambiente romano de principios del XVI. La obra descubre todas las trampas, truhanerías y obscenidades del oficio más antiguo del mundo. Está escrita en la “lingua franca” o jerigonza italo-hispana usada en Roma por los españoles de baja estofa, junto con otros registros más elevados, siguiendo el ejemplo de multiplicidad lingüística de la Celestina, de Rojas. Su diálogo es ágil, salpicado de multitud de refranes y frases proverbiales. Su contenido es bastante libre, aunque al final invoca el saqueo de Roma de 1527 como castigo divino a los desenfrenos de sus habitantes. Cuando Aldonza, Lozana, conoce al mercader y lo abandona todo para irse con éste a Cádiz, su tía exclama: “¡Aldonza! ¡Sobrina! ¿Qué hacéis? ¿Dónde estáis? ¡Oh pecadora de mí! El hombre deja el padre y la madre por la mujer y la mujer olvida por el hombre su nido... mas no tenéis vos la culpa sino yo, que teniendo la yesca busqué el eslabón, mira qué pago, que si miro en ello, ella misma me hizo alcahueta”.


Francisco Arias Solís


La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.



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Manuel José Othón por Francisco Arias Solís

MANUEL JOSE OTHON

(1858-1906)


En tus aras quemé mi último incienso

y deshojé mis postrimeras rosas.

Do se alzaban los templos de mis diosas,

ya sólo queda el arenal inmenso.”

Manuel José Othón.


LA VOZ DEL SENTIDO HUMANÍSTICO


México da un gran paso hacia el modernismo a través de la obra de Gutiérrez Nájera, Díaz Mirón y Manuel José Othón. Todos cumplen la tarea de llevar la poesía del romanticismo al modernismo, en pleno siglo XIX, antes de que surja el dariísmo, asentando la base ideológica de su actuación en valores puramente estéticos. Manuel José Othón, a diferencia de sus contemporáneos poseía una educación clásica. Virgilio, Garcilaso, fray Luis y Chénier le dictan el lema de su arte: “No debemos expresar nada que no hayamos visto”. “Realizó el prodigio –escribía López Velarde- de vaciar el alma moderna en la serenidad imperturbable de los antiguos”. A pesar de habérnoslo presentado, algunos de sus interesados biógrafos, como un acólito o propagandista católico, hoy día se sabe que era simplemente un persona de enorme sentido humanístico e increíblemente solidaria.


Manuel José Othón Vargas nace el 14 de junio de 1858 en San Luis de Potosí y muere en dicha ciudad el 28 de noviembre de 1906. Terminados sus estudios primarios el poeta mexicano ingresa en el Seminario Conciliar, donde estudió latín y publicó algunos poemas y ensayos. En 1876 inicia sus estudios de Derecho en el Instituto Científico y Literario de San Luis de Potosí que finaliza en 1881. En 1876 fundó, con Colunga y Dávalos, la Sociedad Alarcón, que reunió a los mejores escritores de San Luis de Potosí. Su primer libro Poesías, se publica en 1880. Escribe en varias publicaciones potosinas y en la Revista Azul. Fue agente del Ministerio Público, juez de distinta poblaciones del centro y norte del país, director del Registro Público de la Propiedad y diputado al Congreso.


Durante su misión como funcionario en el norte de país, estuvo en contacto con la naturaleza, tema de su poesía; pero su contemplación no le lleva a un bucolismo arcaico sino a trasplantar, a transvasar su personalidad al mundo que enfrenta y describe. Su extraordinaria capacidad para trasladar las emociones propias al paisaje hace que su descripción de los desiertos, barrancas y bosques del norte de México sea insuperable.


Sus Poemas rústicos (1902), bien acogido por los modernistas, amalgama de manera total al poeta íntimo y al lírico que esboza el paisaje, sobre todo en su poema más celebrado Idilio salvaje (1905), inspirado por una pasión amorosa; lo de menos son las circunstancias del idilio; lo más, el escenario del poema, las vividas imágenes que trascienden el templo del poeta hasta integrar en su ánimo los lugares descritos.


Su libro El himno de los bosques (1890), es obra de un pintor; luz y sonido matizan el día y el mundo físico con toda una gama de cromatismos que rinden tributo a montañas, águilas, horizontes, llanuras y crepúsculos. Otra obra poética descriptiva es su famosa Noche rústica de Walpurgis (1897). La naturaleza de este poeta es grandiosa y realista a la par.


Othón escribió además cuentos y novelas cortas donde ocupan buena parte los paisajes y los apuntes costumbristas sobre las gentes aldeanas. Alfonso Reyes nos contaba: “En la paz de las aldeas gustaba Othón de pasar la vida, donde es más fácil salir al campo...” En cuanto al teatro, Lo que hay detrás de la dicha (1886) y El último capítulo (1905), carecen de valor y denuncian influjos de Echegaray.

Manuel José Othón es un poeta singular. En realidad Othón no tiene mucho que ver con el modernismo, al que no se vincula ni por ideología ni por técnica, sino por su esmero formal. Y como dijo el poeta mexicano: “Si tu voz melancólica no entona / ya sus himnos de amor, conmigo vuela / a esta región que asombra y que consuela”.


Francisco Arias Solís


Donde mora la libertad, allí está mi patria.

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Gracias.

Foro Libre: Homenaje a Santiago Ramón y Cajal

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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No soy en realidad un sabio sino un español”.

Santiago Ramón y Cajal.



HOMENAJE DE FORO LIBRE A SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL



El próximo lunes, día 19 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del médico y escritor español Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), con motivo del 75º aniversario de su muerte.


El sentir popular español, expresado madrileñamente por un personaje de un sainete de Arniches, nos dice, con la fina gracia popular que captó y creó en su lenguaje el genial sainetero, refiriéndose a alguno al que se le atribuye mucho saber, que "sabe tanto como don Santiago Ramón y Cajal juntos".


La aportación de Ramón y Cajal al conocimiento de la morfología, fisiología y patología de las neuronas es inestimable. Sus publicaciones científicas son abundantes y siguen el ritmo de sus investigaciones, que poco a poco, transmite en su Revista de Histología normal y patológica, en Trabajos del Laboratorio de Investigaciones Biológicas y en innumerables revistas internacionales. De manera más profunda y extensa expone sus teorías en una serie de libros: Manual de Anatomía patológica general (1889), Histología del sistema de nervioso del hombre y los vertebrados (1897-1904), Degeneración y regeneración del sistema nervioso (1912-14), La fotografía de los colores. Fundamentos científicos y reglas prácticas (1912), Manual técnico de Anatomía patológica (1918), La teoría de la neurona, etc. Premio Nobel de Medicina en 1906. Su actividad investigadora no le impide descubrir el encanto de lo cotidiano, que manifiesta en una breve, pero interesante, producción literaria: Cuentos de vacaciones (1905), Charlas de café (!923), Recuerdos de mi vida (1917) y El mundo visto a los ochenta años (1934).


Ramón y Cajal juntos, es un hombre que, efectivamente, junta en sí esas dos modalidades características de un ser humano: la de sabio y la de español. El sabio, el español auténtico, que dejó a su paso por el mundo una obra admirable de investigador, de inventor de ciencia verdadera. "Fenómeno único en la historia de las Ciencias Biológicas", le llamó el húngaro Lenhossek, sabio de su misma especialidad: porque se produjo "en la más absoluta soledad científica".


Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Cristóbal de Virués por Francisco Arias Solís

CRISTÓBAL DE VIRUÉS

(1550-1614)


Cerca de donde Llobregate ameno

mezcla sus aguas con el mar profundo,

de bellezas riquísimas tan lleno

que a ningún río debe ser segundo,

tiene dos islas en su dulce seno,

a donde da, la que enriquece el mundo,

todo lo de más gusto y de alegría,

que en los jardines más curiosos cría.”

Cristóbal de Virués.


LA VOZ DEL POETA TRÁGICO DE LA GENERACIÓN NEOSENEQUISTA


Cristóbal de Virués es el poeta trágico más destacado de la generación neo-senequista anterior a Lope de Vega. Debe su fama principalmente a su obra El Monserrate, poema épico religioso en octavas reales sobre la fundación del monasterio de Monserrat, celebrado por Lope de Vega y Cervantes, en el que nos cuenta la leyenda de Fray Garín, y nos habla de la magnífica y única montaña. El Monserrate, junto con La Araucana, de Alonso de Ercilla y La Austriada, de Juan Rufo, merecieron elogios de Cervantes en el escrutinio de la librería de Don Quijote. De ellos quedaron escritas estas palabras: “Todos estos tres libros –dijo el cura- son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana, están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España”.


Cristóbal de Virués nació en Valencia hacia 1550 y muere en su ciudad natal en 1614. Hijo de familia distinguida, su padre era médico, amigo de Luis Vives. Al igual que él, todos sus hermanos, incluida su hermana Jerónima, recibieron una sólida formación intelectual. Cristóbal siguió la carrera militar, participó en importantes empresas militares de su tiempo, siendo herido en la batalla de Lepanto. En 1586 se retiró con el grado de capitán. Vuelto a su ciudad natal se dedicó plenamente a las letras. Allí escribe su poema El Monserrate, que daría a la imprenta en 1587 y que le proporcionó gran notoriedad. Más tarde regresó a Italia, donde vería la luz la segunda parte de su poema titulado El Monserrate segundo, publicado en 1602. En sus Obras trágicas y líricas publicadas en 1609, dio a la luz cinco tragedias moralizadoras: La gran Semiramis, La cruel Casandra, Atila furioso, La infelice Marcela y Elisa Dido, que contienen fragmentos de singular fuerza pese al tono general exageradamente truculento y patético. A excepción de Elisa Dido, que se ajusta a los preceptos clásicos, su obra dramática forma parte de la tradición neosenequista. Su obra más “clásica” es Elisa Dido, basada en la Eneida de Virgilio, su única tragedia de cinco actos y coros. Las intrigas de sus cuatro obras adicionales se encuentran en la tragedia romana pero fueron compuestas en un estilo nuevo, o sea, con tres actos, prólogos, epílogos, y sin coros.


Como es sabido Nicolás Fernández de Moratín echó su cuarto a espadas en la polémica sobre el teatro nacional con varios folletos, Desengaños del teatro español (1763), diatriba contra Calderón y defensa de lo galo: “El teatro español es la escuela de la maldad, el espejo de la lascivia, el retrato de la desventura, la academia del desuello...”. Lope y Calderón son los “corrompedores del mismo... Lope por autorizarse él solo, abatió y despreció a toda su nación injusta e ingratamente, tratándola de irracional... Sin duda fue Lope de Vega Carpio el primer corrompedor del teatro y al mismo tiempo Cristóbal de Virués”. En dicho folleto de Moratín, Cristóbal de Virués figura junto a Lope de Vega. Y bien cumplió Cervantes, respecto de Virués, lo que en el Canto de Calíope de su Galatea anunciaba: “Yo haré que en propios reynos y en extraños / el fruto de tu ingenio levantado / se conozca, se admire y sea estimado.”


Francisco Arias Solís


Por esa libertad bella como la vida.


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El llanto de la guitarra por Francisco Arias Solís

EL LLANTO DE LA GUITARRA


“Llora monótona

como llora el agua,

como llora el viento

sobre la nevada.

Es imposible

callarla.”

Federico García Lorca.

EL CANTE FLAMENCO


Una de las maravillas del cante jondo –nos dijo Federico García Lorca-, aparte de la esencial melódica, consiste en los poemas”. Poesía, música y ritmo se conjuntan para expresar acordes del mundo íntimo del cantaor. Lo más verdadero de su ser. Su verdad que salta a los labios. Para cantar como quiere. Para cantar la verdad.


Antonio Machado nos había dicho: “Si vais para poetas, cuidad vuestro folklore. Porque la verdadera poesía la hace el pueblo. Entendámonos la hace alguien que no sabemos quién es...” Y adrede cita un cante de esta vieja tierra del Sur: “Tengo una pena, una pena, / que casi puedo decir / que yo no tengo la pena: / la pena me tiene a mí”.


Lo que el cante flamenco expresa son sentimientos a intuiciones radicales del hombre; de ahí esa profundidad u hondura que le valió el epíteto de jondo. En virtud de esa inspiración profundamente humana, el cante flamenco es universal, a la vez que español y andaluz.


El cante flamenco suele impresionar por su espontaneidad, desnudez y simplicidad. Su lenguaje es el de todos los días, que es el lenguaje de la emoción sincera. En el cante flamenco hay un grito para cada dolor, una sonrisa para cada esperanza, una lágrima para cada desengaño, un suspiro para cada recuerdo.


En esta vieja tierra del Sur cuando la guitarra acompaña la soledad o soleá; ella misma parece que se queja y llora. Y como dijo Federico: “Es imposible / callarla. / Llora por cosas lejanas”. Llanto sin lágrimas. Como dice una cante del siglo XIX: “Las fatigas que se cantan / son las fatigas más grandes, / porque se cantan llorando / y las lágrimas no salen”.


Todos los sentimientos, todas las grandes ideas que constituyen la inspiración están expresadas en el flamenco, con una sobriedad y maestría que no puede por menos de llamar la atención. No hay nada más profundamente poemático que los tres versos de esta siguiriya: “Si acasito muero mira que te encargo / que con las trenzas de tu pelo negro / me ates las manos”.


Escribir en España no es llorar, es morir. El autor del Primer cancionero de coplas flamencas, Manuel Balmaseda, murió de hambre. Este trabajador era prácticamente analfabeto, tuvo que salir de Sevilla en busca de trabajo y murió en Málaga, donde tampoco lo encontró, sumido en la miseria. Balmaseda es el autor de este letra : “Si el queré era bueno o malo / a un sabio le pregunté / y el sabio no había querío / y no supo respondé”. Y también, de esta otra: “Era jondito y sin soga / el pozo donde caí , / y por más voces que daba / nadie me sacó de allí”.


Tienen los cantes de Balmaseda un aire popular inconfundible y son los que van mejor con el patetismo melancólico del cante flamenco. Su melancolía es tan irresistible que a todos nos producen un llanto íntimo y nos hacen exclamar: ¡Pobre Balmaseda! ¡Pobre poeta! Su hambre y su angustia harían llorar a la guitarra: “Es inútil callarla. / Es imposible / callarla”.



Francisco Arias Solís


Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en homenaje a Benedetti.


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Nos gustaría contar con la participación de numerosos poetas.


Gracias.


65 años de la publicación de Litoral en México por Francisco Arias Solis

REVISTAS POÉTICAS ANDALUZAS


Y los gitanos del agua,

levantan, por distraerse,

glorietas de caracolas

y ramas de pino verde.”

Federico García Lorca.

Litoral, nº 1, 1926

65 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE LITORAL EN MÉXICO


Andalucía ha sido cuna fecunda de escritores y poetas y sigue siendo centro propicio para la celebración de tertulias y para la edición de revistas poéticas. Es un hecho evidente que la poesía española del siglo XX tiene nombre andaluz hasta nuestra última hora, si se tiene en cuenta la influencia que siguen ejerciendo en las nuevas generaciones Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez o los poetas andaluces de la generación del 27: Federico García Lorca, Alberti, Cernuda, Prados, Altolaguirre, Aleixandre, Fernando Villalón, José María Hinojosa, Juan Rejano...


Muchos piensan que las revistas poéticas surgen del impulso creador, alentado por la necesidad de comunicación. Otros creen que nacen fatalmente, porque sí. Las revistas poéticas aparecen por toda la geografía andaluza, algunas aparecen y desaparecen casi simultáneamente. Pero si se quiere conocer las características de las corrientes literarias del siglo XX, resulta imprescindible el estudio de las numerosas revistas poéticas que han proliferado en Andalucía.


En noviembre de 1926, nace en Málaga, Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Más tarde se incorpora a la dirección José María Hinojosa. En su primer número colaboraron: García Lorca, Alberti, Prados, Hinojosa, Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego y Benjamín Jarnés. La presencia de los poetas de la generación del 27 en Litoral fue constante y unánime. Además de los citados colaboraron en Litoral: Cernuda, Altolaguirre, Moreno Villa, Aleixandre, Pedro Garfias, Espina Rogelio Buendía, Adriano del Valle...


En la primera etapa de Litoral, ven la luz nueve números entre los que destaca el número triple dedicado a Góngora que es admirable. En 1944, Litoral se publica en México y con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre intervinieron José Moreno Villa, Francisco Giner de los Ríos y Juan Rejano. En 1968, Litoral inicia su tercera época, junto al mismo Mediterráneo que la vio nacer.


En 1918 había aparecido en Sevilla Grecia, revista poética en la que tuvo lugar el nacimiento del ultraísmo. Su fundador fue Isaac del Vando-Villar. Con él dirigió la revista Adriano del Valle. Siete años después, nace en Sevilla, Mediodía, que no es órgano conductor de ningún movimiento determinado. El grupo fundador estaba formado por Eduardo Llosent, Rafael Porlán, Alejandro Collantes, Joaquín Romero Murube y Manuel Halcón.


Isla es la primera revista poética gaditana del siglo XX –nació en Cádiz el año 1932 y murió en Jerez en 1940-. Su fundador fue Pedro Pérez-Clotet. Isla es uno de los órganos de expresión de mayor alcance literario y proyección social de los nacidos en la provincia de Cádiz. Entre sus colaboradores se encuentran: Aleixandre, Prados, Villalón, Miguel Hernández, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Carrasco, Dionisio Ridruejo, Pemán, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Carmen Conde, Adriano del Valle...


En junio de 1936, nace en Jerez, Cauces. El grupo fundador estuvo integrado por José Hernández Rubio y por los hermanos Francisco y Pedro Montero Calvache. Lorca, Pérez-Clotet, Pemán y Julián Permatín son los colaboradores del primer número.


En enero de 1951 aparece en Cádiz Platero, segunda época de la revista El Parnaso. El último número de Platero se publica en 1954. Entre sus colaboradores citamos: Juan Ramón Jiménez, Alberti, Aleixandre, Cela, Carlos Edmundo de Ory, Gerardo Diego, Luis Rosales, Muñoz Rojas, Bousoño, Celaya, Blas de Otero, Aquilino Duque, José Luis Cano y Fernando Quiñónez.


La huella de Andalucía es más profunda en la poesía que en cualquier otro género literario. Han sido poetas andaluces los que han sentado la base de un lenguaje poético nuevo. Y como dijo Federico: “El poeta comprende / todo lo incomprensible, / y a cosas que se odian, / él, amigas las llama”.



Francisco Arias Solís


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Gracias.


Winston Churchill por Francisco Arias Solís

WINSTON CHURCHILL

(1874-1965)


La guerra es una invención de la mente humana;

y la mente humana también puede inventar la paz.”

Winston Churchill.


LA VOZ DEL PRINCIPAL ARTÍFICE DE LA VICTORIA ALIADA


La actividad y la capacidad de trabajo de Winston Churchill para la resolución de los problemas que planteó la guerra no conocieron límites, y se puede afirmar que fue el principal artífice de la victoria aliada. Su actuación en la política internacional durante la segunda guerra mundial y con posterioridad a ella ha sido crucial en la configuración del mundo actual. Fue quizá uno de los mejores oradores que hayan figurado en el Parlamento inglés. Sus discursos políticos, emocionantes y de gran efecto al ser pronunciados, contribuyeron a mantener el espíritu del pueblo inglés en los duros momentos de los bombardeos alemanes, pero al ser leídos se revelan grandilocuentes, efectistas y de escasa calidad. No obstante, su ansiada grandiosidad le lleva con frecuencia a simplificar en exceso la realidad sobre la que habla. Por otro lado, su espíritu conservador y nacionalista le hace incapaz de entender las transformaciones de los pueblos, a la vez que le impulsa a contemplar los hechos desde el punto de vista moral. En 1953 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.


El militar, político y escritor británico Winston Leonard Spencer Churchill nació en Blenheim Castle, Oxfordshire, el 30 de noviembre de 1874 y falleció en Londres el 24 enero de 1965. Su familia pertenecía a la nobleza de mayor tradición del país. Hijo de lord Randolph Churchill y nieto del séptimo duque de Marlborough, estudió en uno de los grandes colegios de la Inglaterra imperial, en el Harrow. Más tarde ingresa en la academia militar de Sandhurst, de la que sale con el grado de teniente de lanceros. Tiene una corta pero intensa experiencia personal de la guerra, interviniendo al servicio de España en Cuba (1898); en la India, en una expedición contra las tribus de la frontera norte; en la guerra de Sudán, y en el conflicto anglo-bóer como corresponsal del diario londinense Morning Post y fue hecho prisionero, pero consiguió escapar. En 1901 entró en el Parlamento por el partido conservador, habiendo actuado desde entonces continuamente en política. En 1911, Asquith le nombró primer lord del Almirantazgo. Actuó en ese cargo de manera revolucionaria, armando los barcos con cañones de quince pulgadas, introduciendo el uso de combustibles líquidos en los barcos de guerra y creando la aviación como arma auxiliar de la marina. Fue el primer miembro de un Gabinete británico que manejó un avión. Basándose en una idea de Leonardo de Vinci, desarrolló el tanque y a él se debe que los aliados adoptaran esa arma decisiva. De 1924 a 1929 fue ministro de Hacienda. Desde entonces hasta 1939 permaneció en el Parlamento desarrollando además amplias actividades como publicista. En 1939 Neville Chamberlain lo incluyó en su Gabinete. Al empezar la conquista de Noruega por los alemanes, ya Churchill prácticamente dirigía todo el esfuerzo de guerra inglés. Después de la invasión de Bélgica y los Países Bajos, el 10 de mayo de 1940, renunció Chamberlain, y Churchill le sustituyó. Es famoso el programa que propone al pueblo británico para los años inmediatos: “sangre, sudor y lágrimas”. Conseguida la victoria, cuando era el ídolo de las multitudes, las elecciones de 1946 lo apartaron del Gobierno. Pasó a ser entonces jefe de la oposición, hasta que en las elecciones de 1951 volvió a triunfar su partido y formó nuevamente Gobierno. El 5 de abril de 1955 presentó la dimisión como primer ministro, se retiró de la política y, por no dejar de pertenecer a la cámara de los comunes, renunció al título de par que la reina quería concederle. En 1963 fue nombrado ciudadano de honor de EE.UU. y al año siguiente se retiró definitivamente de la cámara de los comunes.


Entre las obras de Churchill se citan: El liberalismo y el problema social (1909), La crisis mundial (1923-1929), Pensamientos y aventuras (1932), la biografía Marlborough (1933-1938) y sus Memorias, amena e interesantísima narración. Publicó cuatro tomos de su Historia de los pueblos de lengua inglesa: el nacimiento de Bretaña y El nuevo mundo (1956-1958), La edad de la Revolución (1957) y Las grandes democracias (1958). Y como dijo el político británico. “Una guerra nunca resuelve problema alguno. No hace sino plantear otros nuevos”.


Francisco Arias Solís


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Diego de Torres Villarroel por Francisco Arias Solís

DIEGO DE TORRES VILLARROEL

(1694-1770)


En una cuna pobre fui metido

entre bayetas burdas mal fajado,

donde salí robusto y bien templado

y el rústico pellejo bien curtido.”

Diego de Torres Villarroel.


LA VOZ DE UN PICARÓN


“En Torres no es virtud ni entretenimiento escribir su vida, sino desvergüenza, truhanada sólida y filosofía insolente de un picarón que ha hecho negocio en burlarse de sí mismo”, nos cuenta el propio Torres Villarroel en su libro Vida, ascendencia, crianza y aventuras del doctor don Diego de Torres Villarroel (1743-1758), una de sus mejores obras, que algunos consideran digna de Quevedo. Relato autobiográfico en la tradición picaresca e importante documento sobre la decadencia de España en la primera mitad del siglo XVIII, en quince años aparecieron cinco ediciones.

Este insigne catedrático de la picaresca, inicia su vida de Salamanca, ciudad en la que fue bautizado el 18 de junio de 1694. Su padre era librero. “Yo nací entre las cortaduras de papel y los rollos de pergamino en una casa breve del barrio de los libreros de la ciudad de Salamanca”, escribe Torres Villarroel. A los quince años gana por oposición una beca de Retórica en el Colegio Trilingüe. Allí se entrega a toda clase de aventuras a que le arrastraba su temperamento. Empezó a estudiar filosofía pero pronto abandonó estos estudios y se dedicó a torear por los pueblos, tocar la guitarra, bailar y hacer de cómico y titiritero. ”Aprendí a bailar –nos cuenta-, a jugar a la espada y la pelota, a torear y hacer versos; abría puertas, falseaba llaves, hendía candados y no se escapaba de mis manos pared, puerta ni ventana, donde no pusiese las disposiciones de falsearla, romperla o escalarla”. Deseoso de libertad escapa (1713) a Portugal, siendo ermitaño en Trasosmontes, médico y bailarín en Coimbra, soldado en Oporto y torero en Lisboa.

Vuelve nuevamente a su casa y se entrega intensamente a la lectura de libros de matemáticas y de filosofía natural. En 1715 se ordenó subdiácono. A partir de 1718 consiguió grandes beneficios publicando almanaques con predicciones que firmaba como “El Gran Piscator de Salamanca”. Participa activamente en la disputa entre dominicos y jesuitas con motivo de la proposición de alternancia de cátedra. Su vehemencia le lleva a la cárcel. Seis meses estuvo detenido. En 1723 marcha a Madrid. Estudia medicina, matemáticas y astrología. Pero sus extravagancias e insolencias atrajeron sobre su persona la severidad del Consejo de Castilla, ordenándole volver a Salamanca. En 1726 gana la cátedra de matemáticas en la Universidad de Salamanca, tras unas sonadas oposiciones en las que fue aclamado por los estudiantes. En 1732 recibe los grados de licenciado y maestro en arte. En ese mismo año, por un lance en que salieron a relucir las espadas, fue condenado a “ser extrañado de las tierras de España”. Permanece en Portugal cerca de tres años. Vuelve a sus tareas docentes y a partir de su jubilación como profesor, su vida ofrece escasas aventuras: la Inquisición condenó su libro Vida natural y católica, que hubo de ser enmendado; en 1745 se ordena de presbítero y luego administra la hacienda salmantina del duque de Alba hasta su muerte, ocurrida en el palacio de Monterrey, de Salamanca, el 19 de junio de 1770.

Este escritor salmantino es uno de los más famosos personajes de la España del siglo XVIII. Fue Torres Villarroel un hombre singular. Su obra pertenece a la rama barroca de nuestra literatura y dentro de ella a la línea quevedesca. Su personalidad fue tan extraña y original que se comprende bien el interés que despierta: su gran sinceridad, sus ataques a todo convencionalismo inútil y a toda hipocresía y afectación, siendo popular además por su vida pícara y extravagante. “Paso entre los que me conocen y me ignoran, me abominan y me saludan, por un Guzmán de Alfarache, un Gregorio de Guadaña y un Lázaro de Tormes”, escribe este “hombre claro y verdadero” en su libro Vida. En el que también son abundantes las lamentaciones por la decadencia del estado cultural de España, que coinciden con las de Feijoo e Isla: “Yo bien conocía mi ignorancia y mi ceguedad... pero también sabía que estaba en la tierra de los ciegos, porque padeció entonces la España una oscuridad tan afrentosa que en Estado alguno, Colegio ni Universidad de sus ciudades había un hombre que pudiera encender un candil para buscar los elementos de estas ciencias”.

Entre los otros títulos relevantes de su obra citaremos: Ocios políticos en poesías de varios metros (1726), Sacudimiento de mentecatos habidos y por haber (1726) y Sueños morales, Visiones y visitas de Torres con Francisco de Quevedo (1727-1728), deudor de los Sueños de este. Por último, la poesía de Torres responde a muy diversos temas entre los que destacan los de carácter satírico-moral. Repite en docenas de sonetos las ideas de su prosa para renegar de la época; por ejemplo, en El presente siglo, La casa del gran señor, Modo de pretender, Ciencia de los cortesanos de este siglo, etc. En 1752 se hizo una edición de sus Obras completas en 14 volúmenes y por suscripción publica avalada por la nobleza.

Se ha dicho que el pícaro es el antihéroe; efectivamente lo es; pero porque es el anticaballero, en quien el heroísmo es un caballeresco supuesto natural. La realidad del pícaro y su mundo es una irrealidad del caballero y de su mundo. Y como dijo Torres Villarroel : “A la naturaleza le he debido / más que el señor, el rico y potentado / pues le hizo sin sosiego delicado / y a mí con desahogo bien fornido”.

Francisco Arias Solís


Paz y libertad.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad


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Gracias.

Cristóbal de Castillejo por Francisco Arias Solís

CRISTÓBAL DE CASTILLEJO

(1490-1550)


Han renegado la fe

de las trovas castellanas,

y tras las italianas

se pierden diciendo que

que son más ricas y lozanas.”

Cristóbal de Castillejo.


LA VOZ DEL PALADÍN DE LA POESÍA TRADICIONALISTA


Ante el impulso de la nueva poesía, la tradicional cede pronto, o mejor dicho se ve superada por el genio de los tradicionalistas.


Cristóbal de Castillejo fue el paladín de la poesía tradicionalista española frente a la innovación italianizante, representada por Boscán y Garcilaso (“Dios dé su gloria a Boscán / y a Garcilaso poeta, / que con no pequeño afán / y por estilo galán, / sostuvieron esta seta...“ ), utilizando en su obra el octosílabo de pie quebrado propio de los poetas cancioneriles de siglos anteriores.


Cristóbal de Castillejo nace en Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca, en 1490. A los quince años se halla en la Corte de Fernando el Católico, como paje del archiduque Fernando, y más tarde profesó como monje del Cister en San Martín de Valdeiglesias. Cuando en 1525, el archiduque es nombrado rey de Bohemia y después Emperador, abandonó el claustro para hacer vida cortesana como secretario del mismo. Viajó entonces por toda Europa llevando una vida disoluta a pesar de sus órdenes ( vivió amancebado en Viena y tuvo un hijo) y vivió con dificultades económicas, ya que malgastó los beneficios y prebendas proporcionados por sus cargos. Anduvo enamorado de una joven dama alemana, Ana de Shaumburg, quien le dejó por un noble de Bohemia, y también fue seducido por una tal Ana de Aragón. Desengañado terminó retirándose a un convento vienés donde murió en 1550.


Apegado a la escuela antigua en la que se había distinguido, la cual se adaptaba perfectamente a sus facultades, y que Castillejo no deseaba cambiar por nada, a pesar de haberse pasado media vida residiendo en el extranjero y de conocer muy de cerca los modelos que se le proponían como ideal insuperable. No parece sino que cuanto más viajaba, más español se sentía, en lo cual, después de todo no fue el primero ni el último de los españoles a quienes esto ocurre. El resultado de la oposición de los que pensaban como el alegre, mundano y despreocupado monje Castillejo, fue que lo mejor y más aceptable de lo antiguo, dotado de una gracia y agilidad no despreciables, se uniera,

con el tiempo, lo moderno, dejando perder únicamente lo caduco e inútil.


En 1573, se publicó la primera edición de sus obras completas, las cuales aparecen divididas en obras de amores, de conversación y pasatiempo, y morales y de devoción, división que se ha mantenido en ediciones posteriores. Dignas de mencionarse son El canto de Polifemo, en donde traduce a Ovidio, el Sermón de amores, de carácter celestinesco y erótico, donde no duda de parodiar oraciones y misas; así también en el Diálogo de las condiciones de las mujeres que, al apelar al medieval juicio sobre sus virtudes y defectos, denuncia las malas costumbres de monjas y clérigos, los vicios de los príncipes y dignatarios, se burla de las reglas del culto y expone una teoría de amor libre para el hombre que, en “cuanto al cuerpo”, fue creado para el placer “porque así / nos lo dice el Genesí”. Entre las obras de entretenimiento destaca el Diálogo del autor y su pluma, y entre las filosóficas, Diálogos entre la memoria y el olvido. Su protesta contra la poesía renacentista está contenida en la Represión contra los poetas españoles que escriben en verso italiano. En ella Castillejo evoca a los poetas pretéritos, a los que hace participar en el debate como a Jorge Manrique y Cartagena. De todos modos, esta protesta de Castillejo es más formal que ideológica pues, como defienden Menéndez Pelayo y Margot Arce en sus juicios sobre él, el tradicionalismo de Castillejo se limita a la técnica, y su poesía pertenece claramente al Renacimiento, demostrando así cómo el espíritu de la época penetra en los hombres más resistentes a la nueva sensibilidad. Y como dijo el monje cisterciense: “Dame, amor, besos sin cuento, / asida de mis cabellos, / y mil y ciento tras ellos, / y tras ellos mil y ciento, / y después / de muchos millares, tres; / y porque nadie lo sienta, / desbaratemos la cuenta / y contemos al revés”.

Francisco Arias Solís


Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Benedetti.


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Gracias.

El éxodo de los poetas andaluces por Francisco Arias Solís

EL EXODO DE LOS POETAS ANDALUCES


Dicen que al morir le hallaron

a España dentro del pecho. “

Juan Rejano.

LOS POETAS ANDALUCES DEL EXILIO

VIVIERON SU POESIA Y DE SU POESIA


Por su número y calidad, los poetas andaluces ocuparon un lugar preferente en la emigración provocada por la guerra de 1936, que fue un verdadero éxodo poético. A excepción de Federico García Lorca al que las estrellas de la madrugada vieron como se quedaba para siempre en su Granada, y algunos, como Vicente Aleixandre, que permanecieron en España, la mayoría de los poetas andaluces –Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Juan Rejano, José Moreno Villa, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre- salieron para el destierro.


Los poetas andaluces del exilio vivieron su poesía y de su poesía. Poesía difícil... vida difícil. Soledad a ultranza. Austeridad rayana en la pobreza. En su poesía hay una doliente luz que lo atestigua. En su destierro atesoraron solidaridad, compresión y afecto sin límites hacia todos los que sufren opresión, dolor, injusticia. Todos ellos eran poetas de verdad. Poetas por la gracia de la naturaleza. Poetas sin remedio. Poetas verdaderos. “El verdadero poeta –decía Manuel Altolaguirre- nunca es voluntario sino fatal”.


Al manantial sereno de la poesía de Antonio Machado llegó aquel inmenso dolor del destierro. Su tristísimo éxodo hacia la frontera francesa en 1939 –como el de tantos, tantísimos españoles, miles de españoles en aquel espantoso trance-, no solo confirma el buen sentido de su bondad, sino que lo supera y verifica, con su muerte.


La obra poética de Juan Ramón Jiménez –unida, como en Mallarmé, a su ejemplaridad personal- ha señalado el momento inicial de la nueva evolución lírica en España. Le fue entregado el premio Nóbel en el destierro.


Pablo Neruda decía de la poesía de Rafael Alberti, que tiene “un aroma enlutado de Gustavo Adolfo Bécquer”. Del modo más perfecto, o del único modo perfecto: el poético puro. La poesía de Alberti adquiere, de este modo, sitio excepcional y distinto en la lengua española. De tal modo la voz marinera de Alberti ha logrado una poesía la mar de clara. Y aquel marinero en tierra tuvo que abandonar también su tierra para cantar solo: “Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo, desterrado”.


La poesía de Luis Cernuda, desnuda de todo parecido externo, es originalísima; tan nueva y viva como el brote primaveral de la planta, tan graciosa, tan inspirada. Idealmente andaluza, su poesía, tiene sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz de la gracia. El dolor del destierro es, en su caso, estímulo: el sufrimiento se transfigura en poesía -además de grandísima- sobria, precisa asombrosamente nueva e innovadora: “De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro”.


Una dolorosa veta nostálgica, de añoranza constante de España y sobre todo de su tierra andaluza, recorre la poesía de Rejano. Casi cuarenta años viviendo y desviviéndose en el destierro dan a la poesía de Rejano su destacada dimensión ética y humanista. Juan Rejano es un poeta andaluz por los cuatro costados: “Si a mí me dan a elegir, / yo nazco bajo un olivo, / orilla al Guadalquivir”.


Moreno Villa forma con Altolaguirre y Prados la trinidad de poetas malagueños desterrados y desaparecidos en pocos años. De su circunstancia de exiliado brotan algunos de los más logrados poemas de todo los tiempos: “De soledad tan vaga y tan concreta / sale un hilo de agua: / el agua del destierro, / muy parecida al llanto”.


El nombre de Manuel Altolaguirre no puede separarse, ni en su vida, ni en su poesía, del de Emilio Prados. Hay nombres de poetas que no se deben nunca separar. Manuel Altolaguirre y Emilio Prados son inseparables. Su voz, la voz de estos dos poetas, es de una poesía purísima.

A la hora de valorar la obra de Prados hay que destacarla como una de las más originales y más conseguidas dentro del altísimo panorama de nuestra poesía del siglo XX. En los años del exilio nacen unos bellísimos poemas, llenos de nostalgia de su tierra y de su mar, su mar malagueño: “Cierro mis ojos. El sueño / por ellos baja a escuchar / dentro de mi corazón / el viento obscuro del mar”.


Su continuidad en la imagen y palabra del verso bien templado, han hecho de Altolaguirre uno de los poetas más representativos y personales del resurgir lírico de la Andalucía universal. A pie, en la hora aciaga, atravesó las gargantas heladas de los Pirineos, cuando la lucha fue ya imposible. Supo entonces del horror de vivir agonizando en un campo de concentración; del exilio en la miseria; de la desesperación sobre la nieve él, malagueño y solar. En uno de sus primeros poemas del exilio nos dice: “Mi cuerpo mira a lo lejos / su alma desnuda en la arena / tomando el sol de la muerte / junto a un río de tristezas.”


La trascendencia estética universal de Andalucía se ha afirmado por la poesía de nuestros poetas en el destierro. Y, sin embargo, como dijo Altolaguirre: “Estoy solo y no sé quienes / están sintiendo mi ausencia...”


Francisco Arias Solís


El futuro se gana, ganando la libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.


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Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.

Foro Libre: Homenaje a Leopoldo Panero

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org


Tu dulce maestría sin origen

enseñas, Federico García Lorca;

la luz, la fresca luz de tus palabras,

tan heridas de sombra.”

Leopoldo Panero


HOMENAJE DE FORO LIBRE A LEOPOLDO PANERO


El próximo lunes, día 12 de octubre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta leonés Leopoldo Panero (1909-1962), con motivo del centenario de su nacimiento.


Leopoldo Panero es poeta lírico no sólo con palabra intimista, sino con palabra interior. Sufridos eslabones entre el perfectismo de sus inmediatos maestros, los de la generación del 27 y acechados por las incitaciones de la posguerra, son los poetas de la generación a la que pertenece Panero. Con Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco se haya vinculado al grupo de la revista Cruz y Raya, y más tarde está con ellos en la revista Escorial. También colabora en la revista Caballo Verde para la Poesía, fundada por Pablo Neruda, en 1935. Sus poemas sólo son acogidos en libros tardíamente. Es en 1944 cuando aparece el primer libro de Panero, La estancia vacía.


Leopoldo Panero nace en Astorga, provincia de León, el 17 de octubre de 1909, y muere en esta misma ciudad el 27 de agosto de 1962. Estudia Derecho en las Universidades de Valladolid y Madrid, en la que se licenció. De 1932 a 1934 sigue estudios en la Universidad de Cambridge. Dirigió la revista Correos Literarios, y fue secretario de una sección cultural del Instituto de Cultura Hispánica.


Su largo poema en tercetos Canto personal, Carta perdida a Pablo Neruda fue escrito como réplica al Canto general del poeta chileno. Panero recibió el Premio Nacional de Poesía en 1950 y el Premio Fastenrath de la Real Academia. Escrito a cada instante nos traería el recuerdo, el dolor y la esperanza. En el aparecen sus elegías a César Vallejo y a Federico García Lorca, que después añade como suplemento, en 1953, en su Canto personal. Panero publicó además una Antología de la poesía hispanoamericana.


Todos los seres que han pasado por el corazón del poeta existen en la obra a través de la memoria. Recordar es vivir la vida nuevamente, no repetida. La vida verdadera, cabal, amorosamente sentida llega a ser historia. El mismo poeta define a la historia como amor cuando dice a Federico García Lorca: “Cantaste lo dormido de tu raza / la nieve insomne de tu infancia toda; / la historia que es amor y hasta los huesos / España. España sola”.


Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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La voz de los poetas del exilio por Francisco Arias Solís

LA VOZ DE LOS POETAS DEL EXILIO


Y como vas a recoger el trigo

y alimentar el fuego

si yo me llevo la canción.”

León Felipe.


70 AÑOS DE LA TRAGEDIA HUMANA DEL EXILIO


Hace setenta años, León Felipe escribió unas palabras de las que luego se retractó, porque pensó que la “España peregrina” no se había llevado nada, ni la “canción”, que se quedó -con los hombres- dentro de España. ¿Tuvo razón el poeta en 1939? ¿La tuvo después?


No se quedaron sin voz -como años después pudo verse- los españoles del interior; tampoco la perdieron los españoles del éxodo.


Es innecesario repetir una vez más que la mayor parte de nuestros mejores intelectuales y artistas emprendieron el camino del exilio al final de la guerra civil. El número de poetas exiliados es muy grande; la nómina de los que no volvieron a pisar su tierra, sobrecogedora. En algunos casos los poetas salieron amenazados por un posible final como el que tuvieron Federico García Lorca o Miguel Hernández; en otros, partieron en busca de una libertad que sabían imposible en la España fascista. Algunos estaban comprometidos con una ideología, o con un partido político; otros -los más- eran, sencillamente, espíritus liberales.


A pesar del tiempo transcurrido todavía es imposible hallar en las bibliotecas e instituciones culturales de nuestro país la obra de los exiliados -si exceptuamos, claro está, algunos nombres- y la básica información sobre algunos de los poetas en el exilio.


No obstante, se puede afirmar que en todo poeta exiliado, hay un primer momento, más o menos largo, de vacilaciones o de desesperanza, y un segundo tiempo que podríamos llamar de “nostalgia” o de “serenidad”: más o menos cercanamente, la realidad objetiva pesa en estos estados de ánimo. Además, se puede observar que hay un tema común a todo poeta exiliado, “España”, aunque todo exiliado tenga, sin duda, muchas otras preocupaciones.


Era febrero cuando se inicia o agudiza la diáspora. La guerra civil se precipitaba a su final. También hacia su final iba la vida de Antonio Machado que, en Colliure, escribiría su último verso, uno de los primeros versos de la poesía española desterrada: “Estos días azules y este sol de la infancia”.


Mas en 1939 son jóvenes aún -están en su más alto momento de creación- muchos otros poetas. Por ejemplo, todos aquellos que habían nacido alrededor de 1900 -años más, años menos- y que ya en España eran nombres reconocidos. Esos tendrían que seguir viviendo, tendrían que adaptarse a nuevos lugares; tendrían que seguir creando. Nos referimos entre otros a Juan Ramón Jiménez, Enrique Díez Canedo, León Felipe, José Moreno Villa, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Juan José Domenchina, Max Aub, Antonio Aparicio, Rafael Dieste, Francisco Giner de los Ríos, Juan Larrea, Angel Lázaro, Adolfo Sánchez Vázquez, Arturo Serrano Plaja, Lorenzo Varela, José Bergamín, Rosa Chacel, Antonio Espina, José Rivas Paneda, José María Quiroga Pla, Pascual Pla y Beltrán, Ramón Gaya, José Herrera Petere, Nuria Parés, Emilio Prados, Concha Méndez, Pedro Garfias, Rafael Alberti, Juan Gil-Albert, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, Ernestina de Champourcín y Juan Rejano.


Todos los hombres y mujeres cuyos nombres he citado; muchos que no he citado; muchísimos más -sin duda- que desconozco, hicieron en el exilio una obra poética. Una obra poéticamente importante, porque todos y cada uno de los poetas que sufrieron el exilio, representan, ni más ni menos, que un segundo siglo de oro de la Literatura Española.


Las ideas de libertad y democracia por las que todos estos poetas sufrieron y lucharon son hoy la meta trazada por el pueblo español, para que nuestro país se encuentre en el concierto del mundo civilizado.


Estos poetas del exilio, lejos de su patria, trataron de sobrevivir su vida, sintieron la garra de la nostalgia, el incesante recuerdo de unas calles, de unos árboles, de unas casas, de unas fuentes como aquella a la que Rafael Alberti pedía, “que volviera para darle agua”. Supieron de angustia, de dificultades económicas, de falta de medios para enfrentarse con ese cada día y cada mañana. Y tenían razón. El mundo ha dicho que tenían razón.


El recuerdo de estos poetas del exilio nos trae también a la memoria sus antologías poéticas mutiladas, sus versos censurados, el torpe deseo de algunos de ignorar o tergiversar su auténtica personalidad. Todos, todos fueron poetas de la libertad, y por eso se marcharon y por eso vivieron y murieron en el exilio. Sólo con la voz del corazón, para liberar a España de tanto injusto olvido, de tanta injusta persecución en algo tan importante como es el amor y la poesía, recordamos hoy la voz de los poetas del exilio, pues muchos no regresaron. Y es que como dijo el poeta: “porque en este ataúd continúa el destierro, / el desterrado sigue desterrado en la muerte”.


Francisco Arias Solís


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XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad


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Gracias.

Scott Fitzgerald por Francisco Arias Solís

FRANCIS SCOTT FITZGERALD

(1896-1940)


Una generación nueva, que se dedica más que la última a

temer a la pobreza y a adorar el éxito; crece para encontrar

muertos a todos los dioses, tiene hechas todas las guerras y

debilitadas todas las creencias del hombre.”

F. Scott Fitzgerald.



LA VOZ DE LA ÉPOCA DEL JAZZ


El escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald, más conocido por Scott Fitzgerald, está considerado uno de los más importantes del pasado siglo. En París entró en contacto con Ernest Hemingway, Gertrudis Stein, Ezra Pound y otros componentes de la “generación perdida”. Sintió siempre una especial predilección por el género novelístico y siempre soñó con escribir una gran novela, sin embargo, apremiado por su necesidad de dinero, se dedicó principalmente a narraciones cortas en revistas. No obstante, se le considera como uno de los mejores novelistas de la época del jazz.


Francis Scott Fitzgerald nació en Saint Paul, Minnesota, el 24 de septiembre de 1896 y falleció en Hollywood el 21 de diciembre de 1940. Su padre fue un caballero arruinado del Sur y su madre era descendiente de una familia de origen irlandés muy adinerada. Estudió en Saint Paul Academy and Summit School y posteriormente en la escuela privada Newman Scholl, de Hackensack. Abandonó sus estudios universitarios que había iniciado en la Universidad de Princeton para alistarse en el ejército de los Estados Unidos durante la primera guerra mundial, no obstante, no llegó a embarcase para Europa. En 1920 contrajo matrimonio con Zelda Sayre, con la que emprendió un estilo de vida extravagante y lujoso. Zelda estuvo hospitalizada periódicamente en centros psiquiátricos desde 1930 hasta 1948 en el que murió en un incendio en el centro de atención psiquiátrica donde estaba recluida. Fitzgerald convertido en un alcohólico incurable, sufrió dos ataques cardiacos. El segundo que le provocó la muerte le sorprendió en Hollywood, en el apartamento de Sheilah Graham, columnista de chismes cinematográficos de la que se había enamorado.


Su primera novela, Este lado del paraíso (1920), constituye un éxito arrollador. En 1922 aparece su segunda novela, Bello y maldito, con la que confirmó su éxito anterior. Espejo de su época, esta obra refleja la desesperación a través de un lenguaje que, en ocasiones, se apoya en la comicidad. Describió la sociedad de la Riviera francesa en la que sería su última gran novela, Tierna es la noche (1934). En 1925 aparece El Gran Gatsby, su más brillante éxito, y tal vez su obra más lograda por lo menos en cuanto a su estructura. Historia de una ascensión, refleja la personalidad del autor, dividida en Gatsby, el perseguidor del sueño inaccesible, y en el narrador, profundamente humano. Cuando Fitzgerald cae de lleno en el alcohol, el éxito le abandona, pero aún escribe guiones en Hollywood, donde empezó, en 1939, una novela sobre el ambiente cinematográfico: El último magnate (1939), que no llegó a terminar. Otros títulos merecen recordarse son: Jovencitos y filósofos (1920) y Cuentos de la era del jazz (1922), ambos de narraciones breves. Y como dijo el novelista norteamericano: “Puedes acariciar a la gente con palabras”.


Francisco Arias Solís


El futuro se gana, ganando la libertad.


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Mariano Roldán por Francisco Arias Solís

MARIANO ROLDÁN


Para lograr lo que ahora tienes

mucho camino quedó atrás,

mucho destino equivocado,

noches y días de dudar.”

Mariano Roldán.


LA VOZ DEL HOMBRE NUEVO


En 1960 obtuvo Mariano Roldán el premio Adonais por su libro Hombre nuevo. Tenía veintiocho años y se abría una nueva etapa en su poesía: “Ayer … / Todo era duda. / Vivir no se llamaba / tener, sino tristeza…” -declara en sus versos-. El “ayer” de su poesía se refiere a Registro del mundo y dos sonetos (1953), Uno que pasaba (1957) y Memorial en tres tiempos (1955). Excluyo Poemas para un amor (1959) y La realidad (1959) porque el primero recoge las composiciones en las que el poeta despierta ilusionado al amor de quien será su compañera, y un viento de vida y esperanza cruza los versos; el segundo responde al cambio de actitud de Mariano Roldán, desde una poesía intimista a otra de contemplación de los seres, y las cosas de su entorno. El ayer corresponde, por tanto, a sus años primeros; hay en ellos melancolía y desvalimiento, ecos de la primera etapa de Antonio Machado y del intimismo de Bécquer; cultiva el metro tradicional y son la consideración del tiempo y de la muerte los temas que predominan en Uno que pasaba; Memorial en tres tiempos agrupa tres poemas; en el primero se describe desde el recuerdo nostálgico, los primeros pasos del hombre con el descubrimiento de la tristeza, el dolor, el amor; en el segundo considera su oficio de poeta: un gozo de “ir colocando / junto al hombre / la espiga; junto al amor / la muerte; junto al barro / la inmarcesible altura del poema”. El tercero revela una característica del escritor: la mirada amorosa con que contempla la realidad. Hombre nuevo representa el libro de la reconciliación del poeta consigo mismo y con las cosas; predomina la alegría y la esperanza, aunque a veces no sea más que la lucha y el esfuerzo por conseguirlas, como se advierte en el poema “Cuánto me cuesta”.


El poeta cordobés contemporáneo del realismo poético inserta todo su arte depurado y sobrio en sus vibraciones cotidianas y diarias. El realismo de Roldán es de fondo, de tema, de urgentes raíces. No de simple procedimiento.


Mariano Roldán nace en Rute, provincia de Córdoba, el 23 de mayo de 1932. Es licenciado en Derecho y periodista. Además del premio Adonais cuenta con el Luis de Góngora en 1959 y el Premio Internacional Ciudad de Melilla (1980). Ha fundado y dirigido Alfoz y ha colaborado en otras muchas revistas literarias como Revista del Mediodía, Caleta, Empireuma… Ha publicado más de treinta libros. En 1997 publicó Antología de urgencia de Juan Rejano, cuando este magnífico poeta en el exilio era en nuestro país un gran desconocido. Ha traducido a Catulo y Lucano, a la poetisa Antonia Pozxi, y El cementerio marino, de Paul Valery. En honor de este poeta, perteneciente al grupo poético de los años 50, se celebra cada año en Rute desde 1990 el Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán.


En Roldán existe una constante que aparte de definirlo, nos revela su seguridad de poeta: la fidelidad a sí mismo en toda su obra. Hay poetas del realismo que dieron marcha atrás cuando apuraron todas las ventajas oportunistas. Mariano Roldán ha seguido a cuerpo limpio. Desde La realidad o Uno que pasaba hasta su obra de poeta maduro -Ley del canto (1970)-, mantuvo la misma actitud ante el mundo y la misma técnica expresiva. De sus últimos libros destacamos: Elegías convencionales (1974), Inútil crimen (1977), Alerta, amantes (1978), Asamblea de máscaras (1980), Nuevas máscaras y utopías (1988), La nunca huyente rosa (1996) y Súbita luz del verbo (2003).

Por otra parte, Mariano Roldán, poeta introspectivo al fin, se encuentra a sí mismo contemplando a los demás hombres. Su propio misterio está en el secreto de los otros. Falta únicamente saber descifrar su clave: ese juego de contradicciones de gozar ante un paisaje y aparecer como que se ha sufrido; ese hecho de cantar el desengaño como una clara afirmación vital.


La sobriedad que caracteriza a este poeta andaluz, el acento con que recoge el palpitar del mundo le colocan en aquella línea de la poesía andaluza cultivada por los escritores de esta vieja cultura, cuyas tonalidades éticas son el resultado de una experiencia contrastada desde un resignado fatalismo. Y como dijo nuestro poeta: “De cuanto amé, me queda / ceniza leve y mucho / querer poder amar / más cosas cada día”.

Francisco Arias Solís


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Arturo Barea por Francisco Arias Solís

ARTURO BAREA
(1897-1957)


Hijo, yo de la guerra no entiendo.
Pero ¿por qué matarse?”

Arturo Barea.


LA VOZ DE UN REBELDE


Arturo Barea es un novelista que ha alcanzado un gran prestigio internacional. Su gran obra, La forja de un rebelde, escrita en buena parte durante la guerra, solamente aparece muchos años después. Es libro de curiosa historia: se publicó primero en inglés (Londres 1941-1944), para ser retraducido después a su lengua original (Buenos Aires, 1951).


La forja de un rebelde constituye una trilogía integrada por tres libros -La forja, La ruta, La llama- y en cuanto que es básicamente una autobiografía, resulta ser una crónica de la España en que su autor vivía. El elemento autobiográfico, en ningún momento ocultado, pues aparece el autor con nombre y apellido, no cuenta en función de la biografía de Barea, sino de una rememoración de las vivencias del autor que sirven para la reconstrucción decisiva de la historia española. No todos los libros de la serie tienen el mismo valor y el primero de ellos, La forja, más independiente de juicio, constituye una de las obras novelescas más importantes del siglo XX. La forja es una afortunada evocación del mundo juvenil del protagonista, narrada con gran veracidad y con un sereno, pero dolorido, sentir del Madrid humilde de finales-comienzo de siglo. La capacidad de observación y la afortunada notación costumbrista conceden al libro un valor testimonial extraordinario. La narración directa, la ingenua perspectiva infantil o juvenil es de un considerable valor, lo mismo que sucede con el afortunado relato del acceso a la experiencia del muchacho protagonista. La forja es, sin duda, el libro más valioso, más afortunado de Barea. El siguiente de la serie, La ruta, es un relato fundamentalmente crítico sobre la guerra de Marruecos -próxima, en este sentido, a otros libros de Sender, Díaz Fernández o Gaya Nuño-, donde el fondo que la alienta no obstaculiza una narración tersa, vibrante y llena de calor humano. En La llama aparece también la problemática personal de Barea, su vida matrimonial fracasada, su deseo de integración en la lucha popular, su incorporación definitiva a esa lucha sus tareas de censor de despachos de prensa en los corresponsales extranjeros desde su “oficina” instalada en la Telefónica de Madrid, en torno a la cual silban los obuses. Toda la guerra, desde los días heroicos, trágicos y violentos de julio de 1936, pasando por los bombardeos de la capital, la presencia de las Brigadas Internacionales, las luchas ideológicas, la resistencia republicana, la Valencia de la retaguardia, el éxodo final, figuran en las fascinantes páginas de Barea, que en muchos casos recuerdan al mejor Galdós madrileñista y popular.


Arturo Barea Ogazón nació en Badajoz el 14 de agosto de 1897 y murió en Feringdon (Inglaterra) el 24 de diciembre de 1957. De humilde origen, la mayor parte de su vida se desarrolló en Madrid; la pobreza y dificultades de los barrios populares marcaron su trayectoria ideológica. Su formación fue autodidacta. Trabajó como meritorio en un banco, fue uno de los organizadores del sindicato de empleados de oficina de la UGT. Hizo el servicio militar en Ceuta y Marruecos, luchando en la llamada Guerra del Rif. Su biografía hasta la guerra puede seguirse a lo largo de La forja de un rebelde. Durante la guerra se casó con una periodista austriaca. Al finalizara la guerra se exilió Francia y posteriormente a Londres, donde se dedicó al periodismo y a la crítica, siendo autor de dos ensayos: Lorca. El poeta y el pueblo (1944) y Unamuno (1952). Adoptó la nacionalidad inglesa en 1948. Bajo el nombre de “Juan de Castilla” tomó parte en las emisiones españolas de la BBC de Londres. Comenzó su carrera literaria con un volumen de cuentos basados en la guerra civil española, Valor y miedo, que se publicó en Barcelona en 1939, su fama literaria comenzó con la publicación La forja de un rebelde. Posteriormente publicó la novela La raíz rota (1952 en inglés; 1955 en español) Su última obra, un volumen de cuentos titulado El centro de la pista, se publicó póstumamente en 1960, en Madrid.


En su novela La raíz rota plantea un tema de gran interés, el de regreso del exilio, asunto poco tratado por los escritores del destierro como por los de interior. El título de Barea es alusivo a la falta de enraizamiento que se encuentra el exiliado a su regreso, lo que le obliga, tras sucesivas decepciones, a volver al destierro. Y como dijo el escritor extremeño: “Tengo la nacionalidad inglesa, pero soy español”.


Francisco Arias Solís


La primera víctima de la guerra es la infancia.


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Antonio de Trueba por Francisco Arias Solis

ANTONIO DE TRUEBA

(1819-1889)


Es menester que compongas,

Señor, un poquito el mundo,

porque se ha deteriorado

de tal modo, con el uso,

que el enterrador de Güenes

anda vestido de luto,

porque hace más de dos años

que no se ha muerto ninguno.”

Antonio de Trueba.


LA VOZ DE ANTÓN EL DE LOS CANTARES


Escritor vizcaíno que alcanzó gran notoriedad en el siglo XIX, Antonio de Trueba, con sus famosos cuentos realizó en el Norte de España una labor algo parecida a la de Fernán Caballero en el Sur, siendo muy leído; y al igual que Rosalía de Castro en sus Cantares gallegos, recopila cantares sobre conflictos humanos y pequeños episodios que parafrasean o glosan canciones populares de su tierra natal. De formación autodidacta, tenía gran fecundidad literaria. Canta en sus poesías los sentimientos sencillos y espontáneos del amor a la familia, al hogar, a la tierra, etc. Y como nos dijo el propio poeta vasco: "Fue autor de cantares y narraciones vulgares el que pensaba ser labrador".


Antonio María de Trueba y de la Quintana, conocido también como Antón el de los Cantares, nació en Montellano, Vizcaya, el 24 de diciembre de 1819. Hijo de humildes campesinos, se sintió atraído desde niño por la literatura al oír los romances de ciego, pero tuvo que abandonar pronto la escuela para cultivar la tierra y trabajar en las minas de su tierra natal. Al cumplir los quince años marchó a Madrid para evitar la primera Guerra Carlista. Según nos cuenta Trueba, en uno de sus cuentos: "Veinte fusiles se alzaron por un movimiento instintivo y sin obedecer a voz de mando alguna, y Carmen cayó atravesada de balazos al expirar en sus labios el grito de ¡Viva Carlos V! como su padre había caído al expirar en los suyos el de ¡Viva Isabel II! Mi madre que también había caído sin sentido casi al mismo tiempo, cuando le recobró, exclamó dirigiéndose a mi padre con las manos juntas, en señal de entrañable súplica, y los ojos ciegos de lágrimas: -¡Manuel, vendamos lo poco que tenemos para enviar a este pobre hijo de nuestra alma a donde Dios le libre de la suerte que aquí le espera! Quince días después iba yo camino de Madrid, destinado a la tienda y almacén de ferretería que en la calle de Toledo, número 81, tenía don José Vicente de la Quintana, primo de mi madre y hermano del venerable párroco de mi aldea y vicario del partido eclesiástico a que ésta pertenecía". En la ferretería robó tiempo al sueño para leer a nuestros escritores románticos. En 1845 consigue un puesto burocrático en el Ayuntamiento de Madrid, lo que le permite más tiempo libre para dedicarse a la literatura. En 1851 publicó su primer libro, El libro de cantares, que le dio a conocer en los ámbitos literarios, al tiempo que inicia sus colaboraciones en La Correspondencia de España, Correo de la Moda, El Museo Universal y La Ilustración Española y Americana. En un piso madrileño comparte esperanzas y amarguras con Luis de Eguílaz, el pintor Germán Hernández y algunos más, y en un local de veladas poéticas leían sus composiciones Trueba, Núñez de Arce, Pedro Antonio de Alarcón, Eulogio Florentino Sanz... El escritor vizcaíno también frecuentó la tertulia del Café de la Esmeralda -en la calle de la Montera-. Trueba inicia la publicación de sus cuentos, género en el que llegó a ser maestro, en los que narra los aspectos amables de la realidad. Algunos de ellos, alcanzaron gran popularidad y están recogidos en diversos volúmenes: Cuentos populares (1853), Cuentos de color de rosa (1854), Las hijas del Cid (1859) y Cuentos campesinos (1860). Muchos de estos cuentos tienen como escenario ambientes rurales del País Vasco.


En 1862, las Juntas Generales de Vizcaya proclamaron a Antonio de Trueba, Cronista y Archivero del Señorío, lo que determinó que el escritor se trasladara a Bilbao para el desempeño de sus funciones, y donde, pese a reconocer su precaria formación histórica, se dedicó a recopilar información para escribir "una modesta historia general de Vizcaya", que los disturbios políticos le impidieron concluir. A esta época pertenecen sus obras, Capítulos de un libro, sentidos y pensados viajando por las Provincias Vascongadas (1864), Defensa de un muerto atacado (los Fueros) por el Exmo. Sr. D. Manuel Sánchez Silva (1865), la novela histórica La paloma y los halcones (1865), Cuentos de varios colores (1866), El libro de las montañas (1867), Bosquejo de la organización social de Vizcaya (1870), El molinerillo (1871), La familia cristiana (1871-1872), Resumen descriptivo e histórico de M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya (1872) y la novela costumbrista El gabán y la chaqueta (1872).


Tras el paréntesis de la II Guerra Carlista, que hubo de marchar a Madrid (1873) acusado de una supuesta simpatía hacia el carlismo, volvió a Bilbao donde fue rehabilitado, nombrado Padre de la Provincia (1876) y sigue publicando un buen número de obras: Narraciones populares (1874), Exposición dirigida a las Cortes de la Nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas en 16 de junio de 1876 (1876), Curiosidades histórico-literarias de Vizcaya (1878), Cuentos de madres e hijos (1878), Arte de hacer versos al alcance de todo el que sepa leer (1881), De flor en flor (1882).


Entre sus obras póstumas destacan: El libro de los recuerdos (1898), Cuentos populares de Vizcaya (1905) y Cuentos de vivos y muertos (1909).


Antonio de Trueba elevó varios memoriales a las Cortes, en relación con lo que el consideraba, en defensa de las Tradiciones Vascongadas. "Terminada la guerra (la tercera guerra carlista) -escribía el escritor vizcaíno-, Don Antonio Cánovas del Castillo, ansioso de popularidad, creyó excelente medio de alcanzarla la presentación a las Cortes de un proyecto de ley abolitorio de los fueros vascongados, y en efecto se presentó, y apenas hubo senador ni diputado que se atreviera a arrostrar la impopularidad de negarle su voto".


En uno de los edificios de la plaza elegante y recoleta de los Jardines de Albia de Bilbao, falleció Antonio de Trueba el 10 de marzo de 1889 y en dicho lugar, el 10 de noviembre de 1895, se erigió en su honor, una estatua sedente realizada por Mariano Benlliure, que se costeó con los fondo recaudados entre los vascos de América y de Bizkaia. Y como dijo tan ilustre escritor vasco: "La guerra, que Dios maldiga, y sobre todo la guerra civil, no tiene entrañas ni conoce la justicia"


Francisco Arias Solís


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Pierre de Marivaux por Francisco Arias Solis

PIERRE DE MARIVAUX

(1688-1763)


El amor hace creer siempre en aquello

en que más habría que dudar.”

Pierre de Marivaux.


LA VOZ EN TORNO AL AMOR


La temática del poeta, novelista y dramaturgo francés Pierre de Marivaux gira sobre el amor y el matrimonio. Lo más importante de su obra es la producción dramática, que también gira siempre en torno al amor y que Marivaux desmenuza con toda escrupulosidad y penetración psicológica; sin embargo, todo parece demasiado razonado y sus piezas teatrales se apoyan muy especialmente en los diálogos, en la palabra preciosista. Sus personajes femeninos tienen una enorme importancia. Pocos autores tratan el amor con tanto realismo y sentido común, sin exageraciones librescas y malamente literarias.


Marivaux fue el creador de un nuevo estilo de comedia risueño, exquisito, ingenioso y fundamentado en un atento análisis de los caracteres y las relaciones amorosas, estilo que llegó a denominarse “marivaudage”. Llegó a convertirse en el más importante representante del sentimentalismo y en el precursor de la comedia de análisis. En este teatro, el más netamente clásico que existe, todo -marco, intriga, personajes- está simplificado en extremo; lo único que importa son los sentimientos. Es casi exclusivamente un teatro de amor; éste, en él, es un sentimiento delicado cuyo nacimiento, crecimiento, decepciones, susceptibilidades y contradicciones observamos. Marivaux terció en la famosa “querella de antiguos y modernos”, poniéndose al lado de La Motte a favor de los últimos. El comediógrafo Molière ensombreció la fama de Marivaux como hombre de teatro, que quedó un tanto olvidado por la crítica de sus contemporáneos y no ha sido sino en el siglo XX cuando su obra ha adquirido un mayor relieve. En la actualidad está considerado como uno de los dramaturgos emblemáticos del XVIII.


Pierre Carlet de Chamblain de Miravaux nació en París el 4 de febrero de 1688 y falleció en la capital francesa el 12 de febrero de 1763. Nació en el seno de una familia burguesa. Asiduo de los salones intelectuales, escribió en su juventud algunas novelas, pero solo se dedicó activamente a la literatura cuando, tras una quiebra financiera, lo necesitó para ganarse la vida. Perteneció a la Academia Francesa (1743). Atraído por el periodismo fundó tres periódicos: Le Spectateur Française (1722-1723), L’Indigent Philosophe (1726-1727) y Le Cabinet du Philophe (1734).


Escribe y estrena muchísimo: Arlequín, refinado por el amor (1720), La sorpresa del amor (1722), La doble inconstancia (1723), El juego del amor y del azar (1730), la más popular de sus obras, El triunfo del amor (1732), Las falsas confidencias (1737) y La prueba (1740). También es necesario citar sus dos novelas inacabadas que influyeron notablemente sobre narradores posteriores: La vida de Marianne (1731) y El campesino enriquecido (1735-1736), y, finalmente mencionaremos, la parodia de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, de Cervantes. Y como dijo el dramaturgo francés: “Algunas personas se creen todo en cuanto se las susurra el oído”.



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Gracias.


Foro Libre: Homenaje a Rómulo Gallegos

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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Esto de cumplir años no podemos pasarlo

sin melancolía.”

Rómulo Gallegos.



HOMENAJE DE FORO LIBRE A ROMULO GALLEGOS


El próximo lunes, día 28 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor, pedagogo y político venezolano Rómulo Gallegos (1884-1969), con motivo del 40º aniversario de su muerte.


El escritor venezolano condena la guerra, considera que es una calamidad. Gallegos no da a la revuelta tonos tópicos, sino que señala sus terribles efectos, poniendo incluso de relieve en los actos heroicos la dimisión infinita de bestialidad, en páginas realmente ejemplares. Para expresar mejor el drama de los horrores de la guerra, aparece con frecuencia un niño inocente, víctima o espectador desesperado. Gallegos ve el crimen de la guerra sobre todo en relación con el mal que produce en la juventud inocente.

Gallegos vivió exiliado voluntariamente en España (1931-1936) para eludir la senaduría que le ofreciera el dictador Juan Vicente Gómez. Regresó a Venezuela a la muerte de este, siendo Ministro de Instrucción Pública (1936) y Diputado Nacional (1937-40). Coadyuvó a la fundación del partido Acción Democrática y en 1948 ocupó la Presidencia de la República, cargo que desempeñó pocos meses, derrocado por un golpe estado militar liderado por Marcos Pérez Jiménez. Permanece exiliado en Cuba y México, hasta su regreso a Caracas (1960). Premio Nacional de Literatura y nominado al Premio Nobel de Literatura. Su educación en la literatura modernista y su profundo conocimiento de la realidad venezolana aparecen contrastados en sus novelas, lucha entre la civilización y barbarie, y en la doble embestida de su estilo: impresionismo artístico y realismo descriptivo.

Gallegos hace su entrada en el mundo literario hacia 1910 con una serie de narraciones, Los aventureros, inspiradas en el realismo más crudo. En ellas ya se advierten los primeros tonos coloristas y sentimentales que más tarde caracterizarán sus mejores obras. Su primera novela, Reinado Solar (1921), es una obra significativa. Pero ya en 1922 dos novelas cortas, Los inmigrantes y La rebelión, marcan un notable progreso. La aparición de La Trepadora (1925) señala una profunda percepción de la realidad nacional. Cuatro años más tarde, en 1929, Gallegos publica su obra maestra: Doña Bárbara; libro en que plasma la epopeya de la tierra venezolana y de sus gentes. Si una novela de Gallegos puede rivalizar con Doña Bárbara, es Canaima (1935). No menos interesante que los libros mencionados es Pobre negro (1937), novela en la que se debate el problema racial, en una valiente superación de los prejuicios. En la narrativa de Rómulo Gallegos hay otras dos novelas que vuelven a tratar el problema político: El forastero y La brizna de paja en el viento. En Sobre la misma tierra vuelve otra vez a los problemas de su patria tratando el tema de la conmoción que había provocado en el país el descubrimiento y explotación del petróleo. A los problemas de Venezuela están dedicados también los relatos del último libro publicado en vida, La doncella y El último patriota.


Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Miguel Ángel Asturias por Francisco Arias Solís

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS
(1899-1974)


Mi libertad llamadla fantasía

en todo lo demás soy prisionero,

cárcel la realidad, la noche, el día,

la carne, el mundo,todo lo que quiero.”

Miguel Ángel Asturias.


LA VOZ DE LA POESÍA ENAMORADA


La obra poética de Miguel Ángel Asturias ha sido desplazada en cierto modo por la enorme difusión de su obra de novelista. Pero la sensibilidad poética del escritor guatemalteco impregna toda su obra literaria.


La poesía de Asturias, como casi toda su obra, refleja los sentimientos del autor. El amor hacia la humanidad; el amor hacia la rica fuente inspiradora de su pasado maya-quiché; como el acendrado amor por la libertad y la justicia. Es el amor el que conduce continuamente su verso. Cuando lo guía por senderos de lucha, produce una voz bronca; cuando es hacia la ternura, arranca dulces sonidos para el ser amado. En su obra poética hay cabida para la poesía sobre el amor y para la poesía enamorada. Es este último aspecto el que interesa observar, para determinar el concepto que, a través de la poesía, demuestra tener del amor, así como el tratamiento que da a la mujer de la cual se halla enamorado.


Miguel Ángel Asturias nace en Guatemala el 19 de octubre de 1899. De padre español y madre india, sus simpatías se inclinarán por la ascendencia materna. Prueba de su cariño por los pueblos primitivos de su patria sería el tema de la tesis de su doctorado en Derecho –El problema social indio (1923)- y la traducción con el mexicano González de Mendoza, del Popol Vuh (1927), libro sagrado de los indios quiché.


Con sólo cinco años marcha con su familia a Salamá, huyendo de las iras del dictador Estrada Cabrera. Con ochos años de edad vuelve a Guatemala. Poco antes de finalizar 1917, tuvo una impresionante experiencia: el terremoto que asoló a Guatemala el día de Navidad. Vio caer parte de su casa, así como muchas casas vecinas. Vio toda una población presa de terror, corriendo y dando alaridos por las calles.


Tembló la tierra y tembló el régimen político que dominaba Guatemala durante cuatro lustros. Los estudios de Derecho de Miguel Ángel se alternan con su quehacer literario y la actividad política, participando en las reivindicaciones estudiantiles y luchando contra la dictadura de su país. Fue uno de los fundadores de la revista El Estudiante, la más combativa de su época. También es uno de los más destacados colaboradores de la revista Cultura. Los estudiantes del grupo Cultura, serían más tarde conocidos por la “generación de 1920”, en recuerdo del año en que cayó el régimen de Estrada Cabrera.


Abogado en 1922, fue uno de los fundadores de la Universidad Popular. Movido por su inquietud social se convierte en un nuevo y gran defensor de los indios. Asturias es un luchador a favor de esa clase social desposeída de todo, sojuzgada, despreciada.


Viaja a Londres y desde allí marcha a París, donde se encuentra con Vicente Huidobro, César Vallejo, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes. Conoce también a los más importantes inspiradores del surrealismo: Breton, Aragon, Eluard.


En 1928 vuelve a su país, después de pasar por La Habana. Publica
Arquitectura de una nueva vida. Deslumbrado por el mundo quiché, publica en 1930, una de sus obras cumbres Leyenda de Guatemala. Al promediar el año 1930, llega a Madrid. Frecuenta la tertulia del salón de la Granja del Henar, que era presidida por don Ramón del Valle-Inclán. Escribe su primea novela importante El señor presidente. En su país funda el Diario del Aire.


La revolución de 1944, que inicia un periodo democrático en Guatemala, repercute hondamente en la vida del poeta. Viaja por América del Sur como agregado cultural de la embajada en Buenos Aires. Pasa a París como ministro consejero de la embajada y de allí, a El Salvador, con el cargo de embajador, pero el golpe de Estado de 1954, que terminó con la caída de Arbenz, le obligó a exiliarse en Buenos Aires por no querer aceptar la dictadura de Castillo Armas.


En 1966 es galardonado con el premio Lenin de la Paz. Al año siguiente recibe el premio Nobel de Literatura, siendo embajador de Guatemala en París. En mayo de 1968, estuvo en Mallorca, siguiendo el consejo de su amigo y médico, doctor Falicoft. A partir de esa fecha no dejó de visitar la isla. En abril de 1974 fue invitado a pronunciar una conferencia sobre Fray Bartolomé de las Casas, en Sevilla. Después de una breve estancia en Sevilla, Miguel Ángel Asturias volvió a Madrid, donde falleció el 9 de junio de 1974.


Entre sus novelas, además de las citadas, recordamos: Hombres de maíz, Viento fuerte, El papa verde, Los ojos de los enterrados, Week-end en Guatemala, El alhajadito, Mulata de tal, El espejo de Lida Sal y Viernes de Dolores. Escribe piezas teatrales como Soluna, La audiencia de los confines, Chantaje, Dique seco y El rey de la altanería. Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan: Rayito de estrellas, Sonetos, Anoche, 10 de marzo de 1543, Sien de alondra, Ejercicios poéticos sobre temas de Horacio y Clarivigilia primaveral.


La primera poesía de Asturias tiene indiscutiblemente una honda huella modernista. El surrealismo llegará al poeta guatemalteco con tanta fuerza como el modernismo. Pero junto a ambas influencias, continúa latiendo siempre la personalísima impronta de un vigoroso pasado. Y como dijo nuestro poeta: “... Madre, / gracias porque me inventaste; / yo no era, fui inventado por ti / en las letras, las estrellas, las hojas y los sueños”.


Francisco Arias Solís


Donde mora la libertad, allí está mi patria.


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Gracias.

Feliciano de Silva por Francisco Arias Solís

FELICIANO DE SILVA
(1492-1548)


...y á mí paresciéndome que debajo deste estilo

podria más hacer ver la virtud enjerida en tal

representacion, esta segunda comedia de Celestina

escribí y á vuestra señoría la enderecé.”

Feliciano de Silva.



LA VOZ DE LA SEGUNDA COMEDIA DE CELESTINA


Feliciano de Silva es famoso en la literatura española por ser continuador de dos obras: La Celestina y el Amadís de Gaula. Su mejor obra es la Segunda comedia de Celestina (1534), que fue censurada por la Inquisición en 1559, en la que el autor resucita a su protagonista, que vuelve a encontrarse con Elicia y Areusa. Silva fue el primero de los seguidores de Rojas que percibió en la vieja alcahueta, y no en la pareja de amantes, el centro y raíz de la famosa novela dialogada, de ahí que no dude a resucitar a la zurcidora de malas voluntades. El éxito de esta segunda comedia fue tan arrollador que desbordó la influencia directa de Rojas. Los continuadores o imitadores se fijaron más en la resucitada remendadora de virgos que en la original: el toledano Gaspar Gómez, en la Tercera parte de la tragicomedia de Celestina no repara en su paisano Rojas y recoge los personajes de Silva. Igual hará más tarde Alonso de Villegas.


Sólo el durante mucho tiempo anónimo autor de la Tragicomedia de Lisandro y Roselia (1540) Sancho de Muñón, abreva en el original. Menor mérito tiene Silva como continuador de la primera novela de caballerías. Es autor del Noveno libro de Amadís de Gaula, cuyo larguísimo título reza Crónica del muy valiente y esforçado príncipe y cavalleresco de la Ardiente Espada Amadís de Grecia, hijo de Lisuarte de Grecia, Emperador de Constantinopla, y rey de Rodas, que tracta de los grandes hechos en armas y de los de sus altos cargos y extraños amores. Este título es bien significativo de la complicación argumental de la obra, con lances inverosímiles, y también del enrevesamiento de su lenguaje. El mismo carácter tienen, Lisuarte de Grecia (1514), Don Rogel de Grecia (1534) y Don Florisel de Niquea (1532-1551) cuyo protagonista, hijo de Amadís de Grecia, continúa el linaje de los Amadises.


Los libros de caballerías del mirobrigense Silva fueron muy celebrados en su época y traducidos a varias lenguas europeas, aunque Cervantes los trató duramente en el Quijote. En América, la reputación de Silva fue inmensa y Don Florisel de Niquea llegó a ser el libro más popular del Nuevo Mundo. Fue autor asimismo del libro autobiográfico Sueño de Feliciano de Silva (1532).


Feliciano de Silva y Guzmán nació en Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca, hacia 1492 y murió en su ciudad natal el 24 de junio de 1558. Estuvo en Sevilla al servicio del arzobispo don Diego de Deza, al que le dedicó Lisuarte de Grecia, publicado en esta ciudad. Sirvió dos años al emperador Carlos V, durante los cuales pudo haber participado en la Guerra de las Comunidades (1520-1521) del lado del emperador. Hacia 1520 Silva se casó con Gracia Fe, hija de Hernando de Caracena, un judio converso. Feliciano de Silva tuvo siete hijos, cuatro hijas y tres hijos. El 23 de agosto de 1523 se le otorgó el puesto de regidor de Ciudad Rodrigo de por vida, fue también árbitro en los tribunales, perito en testamentos, testigo en posesiones de canonjías. A pesar de ser lego y nuevo cristiano, el cabildo de la catedral le designó como representante en el concilio de Salamanca.


El autor de la Segunda Celestina, Feliciano de Silva, tan maltratado por Cervantes en el Quijote por sus famosos libros de caballerías, fue, como, los otros dos mejores –Rojas y Sancho Muñón-, un encubierto o enmascarado autor de tan excelente obra dramática. Y nos sorprende su lectura por la vivacidad, desenfado, gracia que manifiesta en todas sus escenas esta admirable Segunda comedia de Celestina. Comedia y no tragicomedia, como la de Rojas y Sancho Muñón; difícil le hubiese sido, en efecto; a su autor, volver a matar a Celestina, después de haberla resucitado. Y, de no matarla, tampoco era cosa de hacer morir trágicamente a los apasionados amantes, cuyos nombres, en esta Segunda Comedia, son los algo enrevesados para nosotros de decir: Felides y Polandria. Una vez decidida la meta de fingirse Celestina resucitada ya toda la perspectiva dramática de la obra de Rojas quedaba desviada y no podía seguir ese cauce trágico de su primitiva invención; como haría, con tan extraordinario acierto, apenas unos años después que Silva, el también seudo-anónimo Sancho Muñón, en su Celestina tercera.


La lectura de esta extraordinaria comedia de Silva, no sólo nos divierte y conmueve, sino que nos ofrece curiosidad mayor al compararla y equipararla con su antecesora de Rojas y con sus sucesoras de Sancho Muñón y Lope de Vega en su incomparable Dorotea.


Es curioso que, siendo esta deliciosa comedia de Silva anterior de unos pocos años a la Tragicomedia de Lisandro y Roselia (ésta se sitúa pasado 1540 y aquélla hacia 1534 ), nos parezca más moderna la de Silva, y sobre todo, mucho más cercana a la de Lope. Aunque la Gerarda de Lope muera tragicómicamente, a su vez, cayéndose por la escalera, como es sabido, y mereciendo el comentario adecuado a los testigos de su desdichado accidente mortal: porque “iba a buscar agua y no vino”.


El fantasma de Celestina, resucitada por Silva es tan fantasmal, en efecto, que las jóvenes enamoradas convierten ingeniosamente, a esta Celestina con natural facilidad, en la más infeliz e inofensiva casamentera.


La segunda o renovada Celestina de la comedia de Silva está muy lejos de la endemoniada bruja hechicera, vieja barbuda que envenenó infernalmente el amor natural y puro de Calixto y Melibea, precipitándolo en la tragedia. La comedia de Silva –la más enriquecida de músicas, canciones y serenatas-, tan expresa como expresivamente, elude el canto erótico de la sangre. Por eso es cómica y no trágica . Por eso (tan natural como sobrenaturalmente por eso) acaba en bodas.


Francisco Arias Solís


Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.


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Foro Libre: Homenaje a Xavier Zubiri

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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El ser no es algo entendido, sino que es ser sentido”.

Xavier Zubiri.



HOMENAJE DE FORO LIBRE A XAVIER ZUBIRI


El próximo lunes, día 21 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del filósofo vasco Xavier Zubiri (1898-1983), con motivo del 26º aniversario de su muerte.


Junto a los numerosos pensadores que se especializan en cualquier rama del saber o de las ciencias humanas, emerge un filósofo (sin duda, una de las cabezas pensantes más sobresalientes de la Península), que se mantiene apartado del mundo político-social para consagrarse estrictamente a la reflexión metafísica y antropológica: Xavier Zubiri. Perteneciente a la tradición de los especulativos puros y dotado de una inmensa cultura científica, teológica y filosófica, fue un hombre de primerísimo rango, cuya aportación merece ser comparada con la de los más grandes maestros del siglo XX de la filosofía mundial.

Se trata de la figura más importante de la llamada Escuela de Madrid. Su filosofía pretende volver a las raíces del pensamiento y la inteligencia, reaccionando contra las corrientes positivistas, tecnicistas y pragmáticas.

Xavier Zubiri y Apalategui nació en San Sebastián el 4 de diciembre de 1898, siendo por tanto de la verdadera generación que nace en el 98, García Lorca, Vicente Aleixandre, Concha Méndez, Victoria Kent, Juan José Domenchina, César Muñoz Arconada, Rosa Chacel y José Díaz Fernández. Zubiri vivió en Madrid desde siempre, ciudad en la que falleció el 21 de septiembre de 1983.

A partir de su tesis doctoral Ensayo de una teoría fenomenológica del juicio, Zubiri, ha publicado una larga serie de ensayos de gran contenido filosófico, reunidos casi en su totalidad en el volumen Naturaleza, Historia, Dios. De ellos, los más importantes son: Sobre el problema de la filosofía, Qué es saber, Ciencia y realidad, Cinco lecciones sobre filosofía, Inteligencia sentiente, Inteligencia y logos, Inteligencia y razón, Nuestra situación intelectual, Sócrates y la sabiduría griega y Sobre la esencia.

Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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Enrique de Villena por Francisco Arias Solís

ENRIQUE DE VILLENA

(1384-1434)


... después de elegido el Rei don Fernando,

en cuyo servicio vino Don Enrique de Villena,

el cual procuró la Reformación del Consistorio

i señaláronle por el principal dellos”.

Enrique de Villena.


LA VOZ DEL AUTOR DEL PRIMER TRATADO DE MÉTRICA


Enrique de Villena es uno de los escritores más interesantes del siglo XV español. Su vida estuvo rodeada de cierta leyenda; parece que fue muy aficionado a todo género de placeres, especialmente eróticos y gastronómicos. Pero fue también un hombre de estudios, interesado por los temas más diversos, cuya curiosidad refleja, por una parte, el mundo y la cultura medievales y anuncia ya las preocupaciones del humanismo prerrenacentista, por otra. Como humanista tradujo la Eneida (1428) y la Divina Comedia (1427), las primeras en castellano; pese a sus deficiencias y errores serían los útiles indispensables del naciente humanismo.


Enrique de Villena, maestre de Calatrava, nació en Cuenca en 1384. Aunque nunca fue marqués se le ha conocido como marqués de Villena y es uno de los personajes ilustres de la época. Nieto de Enrique II de Castilla y biznieto del infante Pedro de Aragón. Quedó huérfano a temprana edad, su padre que había sido desposeído del título de marqués de Villena murió en la Batalla de Aljubarrota en 1398. Educado en la corte de su abuelo Enrique II y posteriormente en la de Enrique III, estudió matemáticas, filosofía y astrología y alquimia. Aficionado a las artes mágicas, tuvo fama de brujo y encantador. Fue destituido de la dignidad de la orden de Calatrava, otorgada por Enrique III. Su capacidad moral ha sido puesta repetidas veces en tela de juicio y Pérez de Guzmán asegura que “fue avido en pequeña reputación de los reyes de su tiempo y en poca reverencia de los cavalleros”, como parecen demostrar algunas bajezas tales como acceder al divorcio para que su mujer, doña María de Albornoz, se convirtiera en amante de Enrique III. A su muerte, ocurrida en Madrid en 1434, casi todas sus obras fueron quemadas por el obispo Lope de Barrientos por orden de Juan II de Castilla.


Entre los títulos que nos han llegado de lo que dejó escrito, se halla el Arte de trovar (1424), dedicado al marqués de Santillana, muy importante para la historia de la literatura ya que es el primer tratado de métrica de nuestra lengua, del que sólo se conservan fragmentos, y del que parece se inspiraba en su gran conocimiento de libros de los trovadores provenzales y catalanes. Otros títulos de sus obras son: el Tratado de la lepra; el Tratado del Arte de cortar del cuchillo o Arte cisoria (1423), la primera obra de recetas culinarias; el Libro de aojamiento o fascinología, compendio de datos médicos y supersticiosos con interesantes descripciones sobre usos pintorescos; Los doce trabajos de Hércules (1417), obra que escribió primero en catalán a ruegos de su amigo el caballero mosén Pero Pardo, y que tradujo luego al castellano, reformándola algo; siguiendo a Dante, Petrarca, Villena hace tras cada trabajo una exposición alegórica, “la verdad de la historia y su aplicación moral”, distinta según los estados o clases sociales del mundo, doce trabajos que se aplican a los doce estados del mundo: “estado de príncipe: estado de perlado: estado de cauallero: estado de religioso: estado de cibdadano: estado de mercader: estado de labrador: estado de oficial: estado de maestro: estado de discípulo: estado de solitario: estado de mujer”.


Francisco Arias Solís


La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.


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Foro Libre: Homenaje a Joaquín Costa

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ

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Siendo abogado en España se puede ser de todo,

hasta Reina Madre.”

Joaquín Costa.


HOMENAJE DE FORO LIBRE A JOAQUIN COSTA


El próximo lunes, día 14 de septiembre, a las 19.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del político, erudito e historiador aragonés Joaquín Costa (1846-1911), con motivo del 163º aniversario de su nacimiento.


Escuela y despensa”, pide Joaquín Costa, la personalidad más robusta de la generación del 98. Cronológicamente pertenece a la anterior; su primer trabajo jurídico date de 1876; pero políticamente hay que incluirlo en la del 98, es el dolor de la guerra con los Estados Unidos el que le arranca de sus admirables estudios sobre el derecho, la poesía, la mitología y la organización política y social de la España Ibérica primitiva, y la lanza a un apostolado de regeneración nacional. Es el máximo representante del regeneracionismo, ideología que tanta influencia tuvo en la generación del 98.

Joaquín Costa nació en Monzón, pueblo de la provincia de Huesca, el 14 de septiembre de 1846. Hijo de una familia de humildes labradores. Su infancia y juventud transcurrieron agobiadas por la más extrema pobreza, teniendo que pagarse sus estudios con su corto salario de albañil. Dos acontecimientos juveniles dejaron en él profunda huella. Su visita a la Exposición Universal de París en 1867, a la que asistió como trabajador del pabellón de España, y su paso por la Universidad. Allí, se vinculó al grupo krausista, mientras preparaba los doctorados en Filosofía y Letras y en Derecho. Fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza e ingresó en el cuerpo de notarios. Murió en Graus (Huesca), el 8 de febrero de 1911.


Su palabra, oral o escrita, cuando flagela tiene acentos de profeta bíblico. Su prosa política es de antología. Sus fórmulas son sencillas, pero clarividentes. En una de ellas, Reconstitución y europeización de España, título de uno de su libros (1900), resume su más ambicioso programa político. Por europeización entiende, predominantemente, transformación de medio físico económico de España: repoblación forestal, canales y pantanos, regadíos; en suma revolución de la agricultura y de toda la producción. Quiere que España sea rica para todos antes de pensar en repartir la miseria común.


Lo mejor de Costa es el problema vivo de España y lo mejor de España está representado en la obra de Costa. Hay que “fundar improvisadamente en la península una España nueva, es decir, una España rica y que coma, una España culta y que piense, una España fuerte y que venza, una España, en fin, contemporánea de la humanidad, que al trasponer la frontera no se sienta forastera como si hubiese penetrado en otro planeta o en otro siglo”.


Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


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Rabindranath Tagore por Francisco Arias Solís

RABINDRANATH TAGORE

(CALCUTA, 1861- SANTINIKETAN, 1941)


Con la mañana, el mundo ha abierto su corazón de luz.

¡Corazón mío, ve, con tu amor, en su busca!”

Rabindranath Tagore.


LA VOZ DE UN INMENSO CORAZON


Hemos conocido la obra de Tagore a través de la exquisita versión castellana realizada por Zenobia Camprubí en colaboración con su esposo Juan Ramón Jiménez: una versión exacta, bella, como hecha con sabiduría y con amor.


Rabindranath -escribía Ortega y Gasset- es un poeta místico. Tuvo en su mocedad amores terrenos, que cantó en El jardinero; pero el resto de su obra, espléndido edificio lírico, no tiene más inquilino que Dios”.


El poeta hindú en lengua bengalí, cuyo nombre real era Rabindranath Thakur nació el 6 de mayo de 1861 en Calcuta. Asiste a la escuela, pero su educación es un tanto anárquica. Rebelde desde pequeño a toda instrucción rutinaria, elude una y otra vez la asistencia regular a los diversos centros de enseñanza -después de la escuela, la Academia de Bengala, el Colegio de San Javier- donde sucesivamente es matriculado. Pasado el tiempo, cuando ya se haya en la cumbre de la fama, un periódico de su ciudad natal le reprochará que no tiene aprobadas ni las asignaturas más elementales.


A los trece años empieza ya un poema que titula “Flores silvestres”. Dos años más tarde surgen de su pluma ensayos, artículos, dramas... En 1877 marcha a Inglaterra. A raíz de este viaje terminó un drama sentimental, El corazón roto. A punto de cumplir veinte años fue enviado nuevamente a Inglaterra para que terminase los estudios iniciados en la visita anterior, pero el viaje se malogró y tuvo que regresar pronto a su país.


En diciembre de 1883, el poeta contrajo matrimonio con Mrinalinidebi, de la que tuvo un hijo y una hija. En diciembre de 1900 funda la escuela de Santiniketan -localidad próxima a Bolpur-. En esta escuela Tagore volcó lo más noble de sus afanes y lo más escogido de su enseñanza, buscando hacer de ella una especie de hogar para el espíritu de la India, cuyo don más precioso -en su opinión- es la serenidad reflexiva. Tagore siempre vio en esta escuela, que fue la ilusión de su vida, un ensayo de humanismo práctico y de convivencia humana de alcance universal.


En los primeros años del siglo XX, la prosa de Tagore está representada fundamentalmente por un grupo de novelas, entre las que destaca Gora, en opinión de algunos la más acabada de toda la literatura bengalí. Por esta época reanuda también su producción teatral, Raja (El rey), cuya versión castellana fue titulada El rey del salón oscuro (1910). Un paso más en el camino del simbolismo lo constituye El cartero del rey (1912). La elaboración de estos dramas es coetánea, poco más o menos, de la de Gitánjali, cuyos poemas están escritos entre 1907 y 1910. Gitánjali, cuya versión inglesa, constituyó una especie de revelación en Occidente, es quizá la obra que más ha contribuido a la fama mundial de Tagore. En 1913 se le concedió el premio Nobel de Literatura.


A raíz de la publicación de su novela La casa y el mundo que provocó violentas críticas tachándole de inmoral y antipatriota, Tagore pensó en apartarse ya definitivamente de todo. Pero vencida esa pasajera crisis de desaliento, emprendió, en el verano de 1916, un viaje al Japón y a los Estados Unidos, para dar una serie de conferencias sobre nacionalismo y personalidad, de contenido acusadamente pacifista. Durante la travesía fue escribiendo esos aforismos que constituyen tal vez la más alquitarada quinta esencia de su genio poético y que más adelante reuniría bajo el título de Pájaros perdidos. En 1917 escribió La fugitiva, una quincena de historias donde sus dotes de narrador alcanzan notas de un patetismo emocionante.


Otros títulos destacados de la vastísima producción literaria de Tagore son: los poemarios Cantos del crepúsculo y Cantos de aurora, El bajel del oro, El libro de los cumpleaños, La ofrenda lírica, El jardinero y La luna nueva; dramas como El rey y la reina, La máquina y Adelfas rojas; la novela La feria de la reina recién casada; obras de contenido filosófico-místico y político: La realización de la vida, La religión del hombre; y su autobiografía Recuerdos de mi vida.


A finales de 1921, Tagore funda en Santiniketan, la Universidad Internacional Visba Bharati, con la misión de “alcanzar en su integridad la Cultura Universal”.


Los dos últimos decenios de la vida de Tagore son de una actividad asombrosa al servicio de su más noble idea: la de la paz entre los pueblos, la de la convivencia humana. Como embajador oficioso y como símbolo de la India, como apóstol fervoroso del entendimiento entre Oriente y Occidente, recorre una y otra vez Asia, Europa, las Américas, tan insensible al desaliento de la incomprensión como al cansancio del tremendo esfuerzo físico.


Frente a las atrocidades desencadenadas por la segunda guerra mundial por todo el haz de la tierra, ya no es indignación, como antes, sino dolor, un lacerante dolor, lo que siente. Un dolor que viene de lo mucho que ama; para Tagore, toda guerra es fratricida. El 5 de agosto de 1941 pierde el sentido. Dos días más tarde en su Santiniketan se cierran para siempre los ojos penetrantes del que Gandhi había llamado “Gran Centinela de la India”. Y como dijo el poeta hindú: “La muerte es de la vida, igual que el nacer”.


Francisco Arias Solís


Vivimos en el mundo, cuando lo amamos (R. Tagore).


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Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.


Rosalía de Castro por Francisco Arias Solís

ROSALÍA DE CASTRO

(1837-1885)


Ahí va la loca, soñando

con la eterna primavera de la vida y de los campos,

y ya bien, pronto, tendrá los cabellos canos.”

Rosalía de Castro.


LA VOZ DE LA EMOCIÓN


Una emoción personal anima bastante versos de Rosalía de Castro, emoción asociada a la visión de un lugar campestre. “No habiendo aprendido en otra escuela que en la que nuestros pobres aldeanos -escribía la poetisa en el prólogo a los Cantares gallegos-, sólo guiada por aquellos cantares, aquellas palabras cariñosas y aquellos giros nunca olvidados, que tan dulcemente resonaron en mis oídos desde la cuna, y que fueron recogidos por mi corazón como herencia propia, atrevíme a escribir estos cantares”. Por todo ello, los mejores versos de Rosalía de Castro son los que escribió en gallego.


No siempre sus temas derivan de alguna emoción nostálgica o melancólica; también ocurren otros de inspiración religiosa. Otros derivan del patriotismo regionalista, en los cuales halla la voz contra la injusticia (“Y el hambre de justicia que abate y que anonada”), que estima cometida por el resto de España contra su región nativa; injusticia simbolizada en la figura del emigrante gallego. “Este vaise e aquel vaise, / e todos, todos se van; / Galicia, sin homes quedas / que te poidan traballar”.


En general, el amor, frustrado es verdad, y el odio, excitan casi siempre a la poesía gallega, y ella misma nos repite en varias ocasiones lo que dice este verso: “En mi pecho ve juntos el odio y el cariño”. Esa confusión de emociones contrarias origina quizás en ella el desasosiego, el descontento de que sus versos se hacen eco tantas veces; aunque acaso otras dé a su voz el tono enérgico que tiene en composiciones como la que comienza: “Atrás, pues, mi dolor vano con sus acerbos gemidos”.


Rosalía de Castro de vida difícil y dolorosa, nace en Santiago de Compostela, el 24 de febrero de 1837 y fue inscrita como “hija de padres incógnitos”. Se cría en Ortoño, al cuidado de una tía, hasta que es reconocida por su madre. Un buen día la niña escribe sus primeros versos. En el Liceo de la Juventud, con 17 años, actúa como protagonista de una representación dramática. En 1856, Rosalía de Castro se traslada a Madrid, al año siguiente publica su primer libro de poemas, en lengua castellana: La flor.


En 1858 Rosalía contrae matrimonio con Manuel Martínez Murguía, destacado historiador de Galicia. A partir del casamiento, el matrimonio cambiará constantemente de domicilio; viajes por Andalucía, Extremadura, La Mancha, Levante. Sufre de un modo punzante, casi enfermizo, la nostalgia de su tierra, del paisaje que le rodea siempre y sin el cual no sabría vivir. El 15 de julio de 1885 muere Rosalía de Castro en la casa de La Matanza, en la parroquia de Iría.


Rosalía de Castro tiene una disposición natural para “sentir como propias las penas ajenas”. En el prólogo de Follas novas se excusa de que puedan tomarla por una “inspirada”, y no estima su libro un libro “trascendental”, ya que por ser mujer es “arpa sólo de dos cuerdas, la imaginación y el sentimiento”. Una observación interesante es: “En este libro prefiero, a las composiciones que pudieran decirse personales, las otras que con más o menos acierto expresan las tribulaciones de aquellos que, unos tras otros y de distintos modos, vinieron durante largo tiempo a sufrir a mi alrededor”. Y eso, en una época cuando el poeta se iba ya alzando frente al resto de la humanidad como criatura única y solitaria por excelencia.


Descontando la originalidad de su obra, la conexión de ella con la poesía galaica, y sobre todo con la gallega medieval, el recuerdo de Bécquer es visible en ella. Y hasta puede hallarse en los versos de la poetisa gallega anticipaciones al acento de algún poeta futuro, como éstos: “Bajemos, pues, que el camino / antiguo nos saldrá al paso... / lleno aún de las blancas fantasmas / que en otros tiempos adoramos”, que hoy pueden recordarnos a Machado, y hasta el tema de un poema bien conocido de Machado: “Yo voy soñando camino”, y lo hallamos en un poema gallego de Rosalía de Castro: “Unha vez tiven un cravo”. En algunos suyos hay cierto anticipo del tono modernista, como en esta otra “salutación del optimista”: “Frescas voces juveniles, armoniosos instrumentos”. Por último, no insistiendo más en estas coincidencias curiosas, sus versos: “Para llenar el mundo / basta a veces un solo pensamiento”, despiertan un eco de aquella sentencia maravillosa de San Juan de la Cruz: “Un solo pensamiento vale más que el mundo”.


En Rosalía de Castro se da esa doble perspectiva: hacia el pasado, de una parte, y hacia el futuro, hacia la poesía moderna, de otra, conectando la poesía de fin del siglo XIX con la mejor poesía de hoy. El atractivo de su poesía ha ido resistiendo el paso del tiempo porque en ella vibra la voz armoniosa y desbordante de la emoción poética.


Publicó en gallego la que es para muchos su obra cumbre, la colección de poemas Cantares gallegos (1872), que alcanzó un gran éxito y es uno de los libros pioneros en el renacimiento de la literatura gallega, a la que siguieron los poemas recogidos en Follas novas (1880); y en español, En las orillas del Sar (1884). También cultivó la prosa, en la que merecen citarse las novelas La hija del mar (1859), en la que exalta la condición femenina, y Flavio (1867). Se interesó de un modo especial por los temas de la humanidad doliente, de donde nace el carácter social de sus obras.


Rosalía de Castro que tanto lugar hizo en sus versos a los humildes, a las víctimas de las injusticias sociales, a la pobreza y al dolor, comprendía y apoyaba a sus paisanos cuando salían de su tierra en busca de pan y... sólo recogían humillaciones y durezas... “Castellanos de Castilla, / tratade ben ós gallegos; / cuando van, van como rosas; / cuando vén, vén como negros”.


Francisco Arias Solís


Debe haber otro modo … de ser humano y libre.


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Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.



Victor Hugo por Francisco Arias Solís

VICTOR HUGO

(1802-1885)



Dejad amar a la mujer caída,

dejad al polvo su vital calor,

porque todo recobra nueva vida

con la luz y el amor.”

Victor Hugo.


LA VOZ POETICA Y PROFETICA


Victor Hugo es uno de los poetas más geniales del romanticismo y el mayor genio poético que ha tenido Francia. Esto último lo formulaba André Gide diciendo: “¿Que cuál es el mayor poeta de Francia? Victor Hugo, helás!” Y nuestro Menéndez Pelayo, a principios del siglo XX, al iniciar su magnífico estudio sobre el enorme poeta francés, escribía: “Todo indica que la gloria de Victor Hugo ha de pasar todavía por muchas depuraciones y pruebas antes que resueltamente se le tenga por clásico”.


Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802, en Besançon. Hijo de un general de Napoleón, fue educado tanto con tutores privados como en escuelas públicas de París, desde niño viaja por el centro de Europa; Italia y España (1811-1813). A muy corta edad decidió convertirse en escritor. En 1817 la Academia francesa le premió un poema y, cinco años más tarde, publicó su primer libro de poemas, Odas y baladas de corte clasicista. A los veintiún años escribió su primera novela, Han de Islandia (1823), a la que siguieron los dramas Cromwel (1827), primer drama histórico, cuyo prefacio constituye un manifiesto de la nueva estética romántica, que impugna la regla aristotélica de las tres unidades, respetando solo la de acción, admite lo bufo y lo sublime en una misma obra e insiste en la presencia del color local, Marion Delorme (1829) y la obra que marcó un hito en la historia literaria por su ruptura con las rígidas normas de la tragedia francesa: Hernani (1830), de ambiente español y cuyo estreno resultó un escándalo por la polémica originada entre sus detractores, últimos partidarios del clasicismo, y los jóvenes románticos. Para el teatro escribió además Lucrecia Borgia (1833) y Ruy Blas (1838). Tal vez, el aspecto más popular de Hugo es el de novelista, género al que aportó su gran imaginación poética: Nuestra señora de París (1830), reconstrucción histórica del París del siglo XV, Los miserables (1862), epopeya humana, Los trabajadores del mar (1866), El hombre que ríe (1869) y El noventa y tres (1874). La excelencia y perfección formal de sus composiciones poéticas se demuestra en libros como Odas y baladas (1822), Nuevas odas y baladas (1826), Las hojas de otoño (1831) y Los cantos del crepúsculo (1835); a estas siguieron: Las contemplaciones (1856), La leyenda de los siglos (1859-1883), extensa reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal, y El año terrible (1872), evocación del sitio de París y de la época de la Comuna. Durante el exilio en Bruselas publicó dos libros satíricos contra Napoleón III: Los castigos (1853) y Napoleón el pequeño. Otros dos poemas fueron publicados a título póstumo: Fin de Satán (1886) y Dios (1891).


La familia de Victor Hugo siempre había sido bonapartista, y él mismo, en su juventud, había sido monárquico, pero cuando se produjo la revolución de 1848, Hugo era ya republicano. En 1851, después del fracaso de la revuelta contra el presidente Luis Napoleón, más tarde emperador con el nombre de Napoleón III, Hugo hubo de emigrar a Bélgica. En 1855 dio comienzo su largo exilio de quince años en la isla de Guernsey. Hugo regresó a Francia después de la caída del Segundo Imperio en 1870, y reanudó su carrera política. Fue elegido primero para la Asamblea Nacional y más tarde para el Senado.


Las obras de Victor Hugo marcaron un decisivo hito en el gusto poético y retórico de las jóvenes generaciones de escritores franceses. Después de su muerte, acaecida el 22 de mayo de 1885, en París, su cuerpo permaneció expuesto bajo el Arco del Triunfo y fue trasladado, según su deseo, en un mísero coche fúnebre, hasta el Panteón, donde fue enterrado junto a algunos de los más célebres ciudadanos franceses.


A pesar del paso de tiempo, el gran fantasma del poeta francés merodea alrededor de su tumba, cantando, con voz vibrante y profunda, cantando y contando su Leyenda de los Siglos Humanos: su poética y profética visión humana de la Historia: visión iluminada, y ensombrecida, de todos los pueblos de Dios. La visión histórica de Hugo, ¿era, fue, sigue siendo una visión humana y fantasmal, una visión profética? ¿Con su libertad y su justicia, su progreso y su paz? Nuestro Menéndez Pelayo nos afirma, muy retóricamente a su vez, que “el martillo de Victor Hugo es el más formidable que ha caído nunca sobre el yunque de la retórica” ¿De la retórica?


¿Es visión retórica la de Victor Hugo o sencillamente poética como la de Dante o Shakespeare, Cervantes o Goethe? ¿Es visión retórica la de la Historia humana victorhuguesca, que levantó en los pueblos esperanzas de paz, de justicia, de progreso, de libertad? Los miserables, Los trabajadores del mar, Los castigos, Las contemplaciones, La leyenda de los siglos con su Fin de Satán, ¿todo eso es visión retórica de la vida y del mundo, retórica del sentimiento, emoción retórica del pensamiento? ¿O de una retórica de verdad? “Respóndate, retórico, el silencio” contestaba la Rosaura de Calderón a su Segismundo. El silencio retórico de la verdad se llama sangre vertida: la voz divina de los pueblos que Hugo escuchó y cantó: “¿Hasta dónde -pregunta, se pregunta a sí mismo Victor Hugo- pertenece el canto a la voz y la voz al poeta?” ¿Por qué, entonces, llamarle retórica y sólo retórico al estilo, al admirable, portentoso estilo poético de Victor Hugo?


Hay una buena y una mala retórica de la poesía: como de la vida; como de la muerte. La retórica, a veces infernal, de Victor Hugo, y precisamente por serlo, nos parece la expresión efectiva -y no expresamente efectista- de la mejor poesía posible.


Victor Hugo, enorme poeta y profeta de nuestro tiempo. “El hombre más dotado -escribe Baudelaire, acaso su mejor discípulo retórico-, más visiblemente elegido, para expresar, por la poesía, el misterio de la vida”. “Ningún artista más universal que él -añade Baudelaire-, más ágil para tomar contacto con las formas universales de la vida”.


Y terminaremos evocando, por siempre actuales cuando se habla de verdadera poesía, como la del mayor genio poético de Francia, estas palabras poéticas que parecen retóricas porque son proféticas: “El hombre que no piensa vive ciego; el que piensa, en la oscuridad. No podemos elegir más que entre negruras”.


Francisco Arias Solís


Donde mora la libertad, allí está mi patria.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad


URL: http://www.internautasporlapaz.org


Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.



Mariano José de Larra por Francisco Arias Solís

MARIANO JOSE DE LARRA

(1809-1837)


Un pueblo no es verdaderamente libre

mientras que la libertad no está arraigada

en sus costumbres e identificada con ellas.”

Mariano José de Larra.


LA VOZ DE UN VERDADERO PROGRESISTA


Larra fue el primer escritor de España que consideró con gesto intelectual los problemas y vicisitudes nacionales que siempre han flotado en nuestra atmósfera. Por el enfoque siempre actual de su visión, la calidad de su ironía y el alcance de las meditaciones que fulgen en la obra de Larra, queda plenamente justificado el gusto nuevo y la vuelta a Larra que se manifestó hace ya algo más de un siglo. La iniciativa partió de la generación del 98.


Mariano José de Larra, nacido el 24 de marzo de 1809 en Madrid, cumple diecinueve años cuando se decide, en 1828, a publicar un periódico a sus expensas, El Duende Satírico del Día, sólo aparecieron cinco números, pero ya encontramos en él el esbozo de varios de los grandes temas que el escritor desarrollará en los años siguientes. Es una época de censura muy estricta: por eso debe dar prueba de gran habilidad para presentar sus críticas contra la España caótica y desecada, nula y vacía, y para abogar por otro gobierno, por las libertades y la civilización.


En agosto de 1832, después de haber ensayado otros géneros literarios, vuelve con obstinación al periodismo. Publica el primer número del famoso periódico El Pobrecito Hablador, del que saldrán catorce números. En ellos encontramos artículos tan célebres como “El castellano viejo”, “Vuelva usted mañana”, “¿Quién es el público y dónde se le encuentra?”, etc.


Larra ha comprendido que por medio de la prensa puede llegar a sus contemporáneos, modificar la sociedad, sentar las bases de un credo político y sacudir la apatía general. Estos son los motivos por los que este autor pone su genial originalidad al servicio de esta obra bien cívica.


Si Larra no hubiese escrito más que su novela El doncel de don Enrique el Doliente, su débil teatro y sus versos –aquellas odas que “el diablo le tentó a escribir”-, no nos acordaríamos en el segundo centenario de su nacimiento, de su nombre. Pero hizo artículos. Observó, criticó y analizó. Expuso con ironía y justeza. Trazó cuadros y siluetas de gran aire español. Derrochó aquí y allá juicios de universal alcance y logró en ocasiones lo que no pudo hallar en versos ramplones: el acento del verdadero poeta.


Larra tiene de don Francisco Quevedo, la crueldad y el sarcasmo implacable. Pero el verdadero y legítimo antecedente del gran articulista es, como señala Azorín, Beaumarchais. En el autor de El barbero de Sevilla se encuentra implícito el humorismo del español, que supo adoptarle originalmente con temperamento propio.


Al anochecer del 13 de febrero de 1837 Larra se suicidó. Le faltaba más de un mes para cumplir los veintiocho años. Los periódicos de la época dieron poca importancia al suicidio de Fígaro. Apenas si le dedicaron comentario alguno. Azorín se escandaliza de ello. La llamada generación del 98 y la siguiente revisaron aquel silencio como un proceso de insensibilidad española o de mal gusto. “La obra de Larra estaba acabada allí donde él la dejó –escribió Antonio Machado-, y fue el suicidio su último y definitivo artículo de costumbre”.


Larra nos recuerda constantemente que si la sociedad es una amalgama él escribe para esta sociedad, es decir, para la mayoría, en defensa de una amplia difusión de la cultura para sacar al pueblo de su marasmo.


Llegamos con esto al final de la evolución personal de Larra. Ha discernido que en una sociedad cuanto mayor es el número de individuos implicados en sus transformaciones tanto más este gran número –que llama “masa”, “masas” y “pueblo”- tiene probabilidades de transformar profundamente la historia. De aquí sus incesantes llamadas a este gran número.


El hecho de que hayamos aplicado el calificativo de “progresista” cobra así toda su significación. El elemento más importante de su evolución personal, es, sin duda, esta progresiva toma de conciencia de la realidad histórica de España, realidad móvil y no definitiva.


Y preguntamos hoy como ayer. ¿Por qué se suicidó Larra? “Larra se mató –nos cuenta Machado- porque no pudo encontrar la España que buscaba y cuando hubo perdido toda la esperanza de encontrarla”. Larra, nuestro romántico escritor, fue un peregrino en su patria. La ideó y la idealizó peregrinamente. Larra, fue un peregrino de amor, un enamorado. Y como dijo el poeta: “Fue peregrino en su patria / desde que nació. / Y lo fue en todos los tiempos / que en ella vivió”.

Francisco Arias Solís


El futuro se gana, ganando la libertad.



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Arturo Cuadrado por Francisco Arias Solís

ARTURO CUADRADO

(1904-1998)


Tuve el capricho y la suerte de entregarme a la famosa

generación del 98. Fueron mis amigos y maestros

don Ramón María del Valle Inclán, don Miguel de Unamuno,

don Pío Baroja, Ortega y Gasset. Con ellos he vivido,

con ellos he aprendido a luchar y también a vencer. Porque en mi

generación no sabemos de derrotas, no. Hemos sufrido persecución,

guerra, cárcel, exilio y todo se ha transformado en una canción.”

Arturo Cuadrado.


LA VOZ TRANSFORMADA EN CANCIÓN


El poeta Arturo Cuadrado, íntimo colaborador de Luis Seoane, veterano en tareas editoriales minoritarias y director de la revista Resol en su Compostela, había publicado un sólo libro en España, durante la guerra: Aviones. Prácticamente toda la obra poética de Cuadrado se editó en la República Argentina. Sus poemas tienen un tono, sereno y contenido, y una palabra justa, precisa, sean cuales fueran los temas, entre los que se repiten con cierta frecuencia, la comunicación, la muerte y la vida. Con un lenguaje en extremo sencillo, deliberadamente sencillo, el poeta transmite su ansia, su esperanza de vencer a la muerte y a la soledad, por medio de la comunicación. Expresa su amor hacia la madre, mezclado con el terror de la muerte de ella, lejos. “Buscaría para ti / El hábito reluciente de los dioses / La estela que deja el amor / O el recuerdo vivo del hijo muerto...”


Arturo Cuadrado Moure nació en Denia, el 3 de mayo de 1904 y falleció en Buenos Aires el 6 de agosto de 1998. Al fallecer su padre, maestro nacional, se traslada con su madre y hermanos a Agolada, Pontevedra, de donde era natural la madre. En 1920 se marcha a Santiago de Compostela, donde termina sus estudios secundarios y comienza a trabajar como dependiente de una tienda de telas de confección. Allí conoce a Luis Seone y Valle-Inclán. Ingresa en la masonería y trabaja como funcionario en el Ayuntamiento de Santiago. Se hace corresponsal de varios periódicos como El Pueblo Galllego de Vigo, El Sol de Madrid y de la revista literaria El Yunque, entre otros. Funda la revista Resol, hojilla volandera del pueblo y monta la librería y editorial “Niké”. Tiene una activa participación en la primera Asamblea para constituir la Asociación de Escritores Galegos, también participa en la redacción del manifiesto de Esquerda Galeguista. Interviene como Secretario General de la Comisión del Estatuto de Autonomía de Galicia en la redacción del mismo. La rebelión militar del general Franco le sorprende en Madrid, donde se había desplazado como miembro de la comisión gallega encargada de presentar el Estatuo de Autonomía de Galicia a las Cortes Republicanas. Cuadrado se casa con Amparo Alvajar en Valencia, siendo Castelao el padrino de la boda. Se traslada a Barcelona, desde donde emprende su exilio a Francia. En el vapor francés “Massilia”, fletado por las organizaciones solidarias argentinas, llega a Buenos Aires.


En la capital argentina, además de publicar su libro de poemas, Soledad imposible (1944), en la editorial Botella al Mar, y un ensayo testimonial, Muerte y permanencia de don Ramón del V.I., en los Estudios de la Universidad de la Plata, contribuye asiduamente a la presentación de casi todos los libros reimpresos y nuevas ediciones salidos de “sus” editoriales Emecé, con sus dos colecciones más importantes , “Dorna” y “Hórreo”, Nova, Botella al Mar y Camino de Santiago. En la revista Galicia Emigrante, una de las publicaciones de mayor alcance de las producidas en el exilio gallego, lo mismo que en sus emisiones radiales, Cuadrado colabora en casi todos sus números, ocupándose de la exaltación de los valores auténticos entre los argentinos y uruguayos oriundos de Galicia, contribuyendo de este modo a aumentar la cohesión entre exiliados y residentes en aquellos países. Sobre los últimos días de Valle Inclán, con quien convivió estrechamente en Santiago, publicó un detallado relato en la revista Galicia: “Agonía y muerte de V.I.”. En “Hórreo” publica la antología Veinte cuentos gallegos. Crítico de arte, el Centro Gallego premió un libro suyo sobre pintura gallega. Con Luis Seoane y Lorenzo Varela fundó y dirigió la importante revista quincenal El Correo Literario (1943-1945). En 1981 publica un nuevo libro de poema, Amar sin amor. En 1995, la Embajada de España lo condecoró con la Medalla del Mérito Civil. Y como dijo nuestro poeta: “En 1936, en enero, yo era Secretario General de la Autonomía de Galicia. Habíamos decidido por el 90% del voto popular que Galicia quería ser libre, gobernarse por sí misma. Los pueblos como los hombres tienen el derecho a dirigir su destino”.


Francisco Arias Solís


La primera víctima de la guerra es la infancia.


Portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre.


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Foro Libre: Homenaje a Emilio Castelar

FORO LIBRE

ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)


Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ

URL: http://www.internautasporlapaz.org


Jóvenes oíd a un viejo a quien oían los viejos cuando era joven.

Desechad toda idea de fundar un República con los republicanos solos

y para los republicanos solos; es la República como el sol para todos los españoles:

forma suprema de la libertad y del derecho.”

Emilio Castelar (5 de mayo de 1899).


HOMENAJE DE FORO LIBRE A EMILIO CASTELAR


El próximo lunes, día 7 de septiembre, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del orador, repúblico, escritor, historiador y catedrático gaditano Emilio Castelar (1832-1899), con motivo del 177º aniversario de su nacimiento.


Licenciado en Derecho a los veinte años, Castelar hace el doctorado un año más tarde. En 1858 obtiene la cátedra de Historia de la Universidad Central, de la que fue separado en 1864. Participa en el alzamiento de 1866, reprimido por Serrano, teniendo que huir a Francia, de donde regresa después de la revolución de 1868. Su actividad en pro de la causa republicana es incansable y cuando finalmente en 1873 llegue a la I República ocupará la más alta magistratura: ministro de Estado, primero, con Estanislao Figueras; y luego, presidente de la República, sustituyendo a Nicolás Salmerón, mandato que terminará con la disolución del Parlamento ante la terminante conminación del general Pavía.


Entre sus numerosas obras destacan, entre otras, Ideas democráticas, Fomento del progreso, Cuestiones políticas y sociales, Vida de Lord Byron, Recuerdos de Italia, El ocaso de la libertad, La redención del esclavo, Recuerdos y esperanzas, Historia de un corazón, Abolición de la esclavitud, Historia crítico-filosófica de España, La idea del progreso, Discursos parlamentarios, Discursos políticos y Ensayos literarios.


Este andaluz -decía Azorín-, criado en Levante, apasionado del Medíterráneo, ha sido quien, para el arte, ha ensanchado más el idioma de Cervantes, Lope y Calderón”. Galdós, a su muerte, escribirá: “¡Triste ocaso! No volveremos a tener colonias. No nacerá otro Castelar”. Y La Liberté escribe a la muerte de Castelar: “Francia saluda en el hombre que desaparece a una de las más nobles figuras de este final de siglo...”


Sus contemporáneos veían en Moret, el orador que fascinaba; en Martos, el que conmovía; en Salmerón, al que aterraba; en Romero, al que halagaba; en Cánovas, al que convencía; pero Castelar era el que arrebataba y su oratoria contribuía a convertirle en la gran figura de su tiempo. “Yo creía, al visitarle -escribía Rubén Darío-, entrar en la morada de un semidiós... Su oratoria tenía del prodigio, del milagro; y creo difícil que se repita dicho fenómeno... Castelar era en ese tiempo, sin duda alguna, la más alta figura de España, y su nombre estaba rodeado de la más completa gloria”.


Francisco Arias Solís


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.


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Sylvia Plath por Francisco Arias Solís

SYLVIA PLATH

(1932-1963)


Tengo sólo treinta años.

Y como gato he de morir nueve veces.

Esta es la Número Tres,

Qué desperdicio

Eso de aniquilarse cada década.”

Sylvia Plath.


LA VOZ DE LA AMANTE DE LA PERFECCIÓN


La vida y obra de la poetisa y novelista estadounidense Sylvia Plath, eje de numerosos debates feministas, revelan el estrecho vínculo entre la mujer escritora, la locura y la historia. Las condiciones sociales de la identidad femenina y la pasión de la inspiración poética fueron temas recurrentes en su escritura. A su fama mundial contribuyó, además de su suicidio a la edad de treinta años, la condición de mujer emblemática que le otorgaron ciertos grupos de defensa de los derechos femeninos. Plath, una de las exponentes de la poesía confesional, fue una amante de la perfección. “El no ser perfecta -dijo-, me hiere”. Para muchos Plath es la poeta estadounidense más importante del siglo XX y todos la consideran una de las figuras más relevantes del panorama literario estadounidense.


Sylvia Plath nació en Boston, Massachusetts, el 27 de octubre de 1932 y falleció en Pimrose Hill, Londres, el 11 de febrero de 1963. Sus padres de ascendencia alemana se dedicaron a la enseñanza, el padre era profesor de la Universidad de Boston y un especialista en entomología y su madre profesora de alemán e inglés. A muy temprana edad la poetisa mostró su gran talento, extraordinaria sensibilidad y su tremendo amor a la literatura. Cuando escribió su primer poema sólo contaba con ocho años de edad. La muerte del padre en 1940 la marcó durante toda su corta vida. Estudió en la universidad Smith College, donde ya intentó el suicidio por lo que hubo de ser tratada en una institución psiquiátrica. Tras su brillante graduación, con una beca Fulbright se trasladó a Gran Bretaña para estudiar en la Universidad de Cambridge, donde colaboró en el periódico universitario Varsity y conoció al poeta Ted Hughes, con quien contrajo matrimonio en 1956. Su viaje de boda fue a España. La infidelidad de Hughes puso fin al matrimonio y las relaciones de éste con Assia Guttman, esposa del poeta David Wevil, acrecentaron la inestabilidad emocional y la depresión de Silvya Plath, que terminó con su vida abriendo la espita de gas en la cocina de su domicilio. Se suicidó por celos. Mucho antes había escrito en las páginas de su diario: “Tengo celos de los hombres. Una envidia profunda y peligrosa que puede corroer, imagino, cualquier tipo de relación. Una envidia nacida del deseo de ser activa y hacer cosas, no ser pasiva y sólo escucharlas”.


Antes de su temprana muerte había publicado ya un libro de poesías, El coloso (1960) y una novela autobiográfica, con el seudónimo de Victoria Lucas, La campana de cristal (1963), ambientada en la Nueva York de los años cincuenta. Entre sus libros póstumos destacan Ariel (1965), Cruzando el agua (1971) y Árboles invernales (1972). En 1982 se le concedió póstumamente el Premio Pulitzer a su colección de Poemas escogidos editada y publicada por Ted Hughes en 1981. Y como dijo la poeta estadounidense: “Quizás cuando nos encontramos deseando todo, es porque estamos peligrosamente cerca de no desear nada”.


Francisco Arias Solís


Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.


XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Mario Benedetti.


URL: http://www.internautasporlapaz.org


Nos gustaría contar con su participación.


Gracias.


FRANCISCO ARIAS SOLIS E INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD Y FORO LIBRE

FRANCISCO ARIAS SOLIS E INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD Y FORO LIBRE

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